Arce debe cazar créditos, estimular tributos y reducir algunos subsidios

27/10/2020

Crisis en lugar de bonanza. Ese es el escenario en el que Luis Arce Catacora asumirá la presidencia del país tras ganar las elecciones celebradas el 18 de octubre. Consciente de ello, el futuro mandatario prevé medidas, como el pago de un nuevo bono y la creación de un nuevo impuesto, pero los economistas consideran que debe optar al estímulo impositivo y la reducción paulatina de subsidios.

Los indicadores económicos no son alentadores. Si bien el país venía en recesión desde 2014, los efectos de la pandemia del Covid-19 conllevan a la reducción de las exportaciones, disminución de las Reservas Internacionales Netas (RIN) y el aumento de la deuda externa. Las proyecciones ubican al PIB 2020 en -11 por ciento.

Arce, en una entrevista con Gigavisión, aseguró que el Gobierno de Jeanine Áñez destruyó la economía y que por ello los indicadores están peor que en la época de la UDP. “Son indicadores que me asustan, es la primera vez que estamos viendo. Esto realmente es muy preocupante y la gente no se ha dado cuenta de la crisis que vamos a tener”, advirtió.

Sin embargo, fue claro en señalar que sus primeras medidas tras su llegada al Gobierno será el pago del Bono Contra el Hambre de 1.000 bolivianos, la reducción del Impuesto al Valor Agregado (IVA) del 13 a 8 por ciento en pagos con tarjeta de crédito y el cobro de un nuevo impuesto a las grandes fortunas.

Sin embargo, el economista Germán Molina recordó que, en octubre de 2019, cuando Arce todavía fungía como ministro de Economía, el país ya estaba en crisis, pues, por citar un ejemplo, el déficit fiscal había llegado al 7 por ciento. Por ello, no es lógico que el próximo Presidente se asuste por los indicadores.

El especialista considera que el próximo Gobierno debe seguir las recomendaciones de los organismos internacionales respecto a la importancia de mantener estímulos fiscales y monetarios aplicados durante la pandemia, además de continuar con el endeudamiento externo para contar con liquidez, pues, de otro modo, se dificultará la reactivación económica.

Para Luis Fernando García, también economista, el decrecimiento del PIB en 11 por ciento proyectado para 2020 tiene una incidencia en el largo plazo, por lo que es necesario “dar mayores libertades y hacer jugar al mercado” para alcanzar la estabilización de la economía. Agregó que Bolivia necesita competitividad y productividad, aunque estas palabras fueron catalogadas como neoliberales durante el Gobierno de Evo Morales.

García también cree que Arce debe ajustar en el corto plazo la parte impositiva y, en el largo plazo, la parte estructural, es decir, la cantidad de empresas y proyectos deficitarios que demandan la contratación de funcionarios públicos.

Advierte que, ante la crisis, el país necesita dólares que muevan la economía, de modo que el Gobierno de Arce deberá gestionar recursos con organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) que considera pertinente un ajuste a la moneda boliviana. 

García mencionó que países vecinos devaluaron sus monedas y actualmente son más competitivos que Bolivia, situación que generó una inundación de productos importados a bajos precios, cuyo efecto recae directamente en la industria nacional y el pago de impuestos, porque éstas desaparecen o migran a la informalidad.

Al respecto, Arce aseguró que “en la medida de las posibilidades” no devaluará la moneda. Sin embargo, dijo que para asegurar que eso suceda tiene que haber crecimiento económico y medidas de sustitución de importaciones.

García añadió que el próximo Gobierno necesitará medidas de ajuste, como la reducción de pagos de salarios y reducción de subvenciones a algunos productos, no necesariamente los combustibles porque ello ya generó el rechazo social en 2010.

Hidrocarburos

El analista y exministro de Hidrocarburos Álvaro Ríos sugiere al Gobierno de Arce trabajar en un paquete de medidas que permitan agilizar la inversión privada en el sector hidrocarburos. Explica que, a través de una recuperación mejorada de campos pequeños, se podría generar entre 5 mil y 6 mil barriles por día de petróleo en los próximos cuatro años, lo que permitirá la reducción de las importaciones de gasolina y diésel.

Ríos añade que urge una exploración masiva para aumentar reservas y producción de gas natural, pero ello requiere de un cambio en el sistema impositivo.

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Giuliana Jaldín