
Árboles de la urbe, más afectados por insectos, parásitos y hongos
Laura Manzaneda
El 70 por ciento de los árboles urbanos sufren de alguna enfermedad que reduce su ciclo de vida y disminuye la cobertura vegetal de la ciudad que ya es del 2,5% por la deforestación y otras causas, dijo la jefa de la unidad Forestal de la Alcaldía, Sarah Jiménez.
Las especies más afectadas por insectos, parásitos y hongos son el molle, eucalipto, paraíso y ficus.
Molle
El 40 por ciento de los molles está afectado por el jamillo, que es una planta cuyas semillas son transportadas hasta el molle por los pájaros. El jamillo se alimenta del molle y lo debilita hasta causarle la muerte, explicó el responsable Forestal de la Empresa de Áreas Verdes y Recreación Alternativa (Emavra), Óscar Montaño.
El funcionario indicó que lo que hace el municipio es quitar el jamillo de los molles afectados, pero este no es un trabajo continuo en todas las áreas verdes.
Paraíso
Otra especie muy afectada en la ciudad es el paraíso, que fue muy cultivado en los años 80. Casi todos han sido dañados por el fitoplasma, un hongo que se incrusta en el tejido vivo, genera descomposición interna y mata poco a poco al árbol, explicó Montaño.
La falta de desinfección de los instrumentos de poda o el monocultivo de esta especie podría haber causado la infección del hongo.

Ficus
El ficus es una especie exótica que se plantó masivamente en la ciudad, pero el municipio no lo recomienda para el área urbana, porque es un árbol de porte alto que se lo mantiene pequeño con poda, esto causa que tenga poca oxigenación, se debilite y sea atacado por la mosca blanca. El ficus tampoco es útil para las aves y otros animales.
Eucalipto
El eucalipto es afectado por el taladro, un insecto que se alimenta de la sabia, perfora el árbol y deposita sus larvas, lo que facilita que otro tipo de bacterias y hongos ingresen y dañen la madera, por lo que la planta colapsa, debido al daño interior.

El alto porcentaje de árboles enfermos también se debe a que las condiciones en el área urbana no son favorables para su desarrollo.
Esto se debe a que el cemento genera islas de calor, el espacio para su desarrollo es reducido por el cableado eléctrico y las raíces carecen de espacio por las tuberías. Además, la tierra no permite la oxigenación y con la sombra de los edificios no desarrollan la fotosíntesis.

Hay otros casos en los que el cemento está al ras del tallo, lo que limita la infiltración de agua. Todo esto provoca que los árboles estén mal nutridos, se deterioren y sean más propensos a los parásitos, hogos y plagas.
En otras condiciones, los árboles se desarrollan favorablemente y son resistentes a las enfermedades, enfatizó la encargada forestal.

