Pueblos indígenas, medicina ancestral y dudas ante la vacuna

26/07/2021

A más de 500 días de los primeros casos detectados de Covid-19 en Bolivia, los pueblos indígenas continúan empleando la medicina tradicional para enfrentar al Covid-19, señalan que la tercera ola no les afectó tanto como la primera puesto que ya estaban preparados. En tanto, las vacunas anticovid comenzaron a llegar a las regiones, pero expresan dudas respecto a su aplicación.  

Los bosques

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Se estima que en América Latina viven 58 millones de personas pertenecientes a 800 pueblos indígenas, que representan el 9,8% de la población regional, según informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

“Cientos de pueblos indígenas y tribales (aproximadamente, entre 3 y 7 millones de personas) viven en esos bosques, o en las cercanías, y dependen de ellos para acceder a sus alimentos, tener una buena nutrición e, incluso, sobrevivir”, señala el informe internacional.

La Cepal también señala que, “en el último decenio, las amenazas externas a esos bosques por parte de empresas mineras, petroleras, agropecuarias y forestales, ganaderos, agricultores, grupos ilícitos y especuladores de tierra han aumentado de forma notoria”.

Cuando llegaron la pandemia y las restricciones, el acceso a mercados y centros de salud se limitó aún más para los pueblos indígenas.

“Medicina farmacéutica no podíamos consumir porque no podíamos salir a la ciudad. En algunas comunidades hay centros de salud, pero en otras no, porque no podemos salir a otras comunidades, peor a la ciudad. Pero hemos podido superar todo eso”, recordó Aida Yubanera, secretaria de Salud de la Central Indígena de Mujeres Amazónicas de Pando (Cimap), durante un conversatorio organizado por Cejis.

Yubanera explicó que existen médicos tradicionales en los pueblos de Pando y que comenzaron a realizar preparaciones y mates para enfrentar las dolencias del Covid-19.

“Si no hubiera habido esa enfermedad, hubiéramos perdido los conocimientos ancestrales, pero hemos experimentado que existe medicina en nuestro territorio, en nuestro bosque, en nuestra naturaleza, en la Amazonia”, asevero.

Por su parte, Edgar Amutari, videpresidente de la Asociación de Médicos Tradicionales de Central Indígena de la Región Amazónica de Bolivia (Cirabo), recordó que en la primera ola no tenían acceso a los hospitales ni contaba con implementos de bioseguridad, pero que encontraron en la medicina ancestral una forma de enfrentar a la enfermedad que terminó con la vida de más de 17 mil personas en Bolivia.

Los pueblos indígenas recurrieron a las plantas que se encuentran en sus territorios como el kutuki, cedrón, miel, limón, matico, súcuba e incluso jengibre y orégano. Y también usan sal tostada para los dolores de pulmones.

Sin embargo, también combinaron la medicina científica.

“En San Rafael logramos hacer grupos mixtos, es decir, de médicos del Hospital de San Rafael y médicos tradicionales. También se trabajó con el matico, el eucalipto, el mamuri, el kutuki”, explicó Luir Murillo, responsable departamental de Medicina Tradicional de Santa Cruz.

La vacuna y los mitos

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Si bien las vacunas anticovid comenzaron a llegar a las regiones indígenas, en algunos lugares existe duda y desconfianza.

Mariano Choré, poblador del territorio Indígena de la Nación Mokoxi de Lomerío, en contacto con Cejis, indicó que en su territorio no sintieron la gravedad de la tercera ola como en el resto del país y lo atribuye a que las personas consumen medicina tradicional de manera preventiva y diaria. Pese a cuestionarse sobre la aplicación de la vacuna también deja espacio para la reflexión de que el uso de la vacuna y las plantas les dará más seguridad.

“No es preocupante para nosotros la tercera ola. Y bueno ya está llegando las vacunas, ya están las vacunas en la zona, pero nosotros decimos si estamos consumiendo nuestras plantas medicinales, ¿por qué tenemos que vacunarnos con una vacuna que no sabemos de dónde viene?, y esa es nuestra desconfianza. Pero si es buena la vacuna, junto a las plantas medicinales para tener más seguridad”, indicó Choré.

Por su parte, Yubanera considera que llegó mala información por las redes sociales a las comunidades respecto a la vacuna y señala que es importante prevenir y que poco a poco las personas van cumpliendo con la aplicación.

Paulina Noza, sabia del Territorio Indígena Multiétnico (TIM 1) del Beni, considera que las personas completarán la inmunización, así como se hace  como la fiebre amarilla.

Noza también explica que ante los avances de la medicina natural es necesario promocionarlos.

Créditos redacción: 

Redacción: 
Yvonne León

Créditos fotografía: 

Fotografia: 
San Rafael, Pueblo Movima, Cijs