Palmarcito: el fuego destruyó el hogar núcleo de una población de osos jucumari

13/09/2021

Yvonne León

En el valle de Presto, en Chuquisaca, con un clima similar a Omereque o Aiquile, existen montañas con imponentes palmeras endémicas Parajubaea torallyi, conocidas como janchicoco, que llegan a alcanzar entre 30 a 45 metros de altura. Además, esta especie es catalogada como una especie en peligro de extinción.

En este paisaje se encuentra el cerro El Palmarcito, ubicado al norte del Área Natural del Manejo Integrado (ANMI) El Palmar, que se caracteriza por ser un lugar alejado de las comunidades, inaccesible. Quizás por este motivo, una población de oso jucumari o andino, especie única en Sudamérica y en peligro latente de extinción, escogió este sitio para que sea su núcleo y donde pasaba mayor parte de su tiempo.

“Los osos se mueven básicamente en toda el área protegida, pero Palmarcito es el lugar núcleo para esta población de osos porque ahí donde se reproducen y desde ese lugar es donde crece la población”, explicó el biólogo investigador de la Universidad Mayor de San Francisco Xavier, Mauricio Peñaranda del Carpio.

Sin embargo, su hogar y comida fueron consumidos por el fuego que se estima comenzó el pasado domingo por la mañana. Aún no se tiene la cifra exacta de las hectáreas afectas porque hasta este sábado por la mañana aún había cinco focos de calor.

“El tema complicado de este incendio es que ha afectado uno de los lugares mejor conservados de El Palmar, este cerro Palmarcito se lo conoce principalmente porque es un lugar donde va la ganadería extensiva, es decir, donde van las vacas al caminar libremente, pero a aparte de eso no hay ningún otro tipo de actividad, es decir las personas no van, no hay cultivos, no hay caminos, no hay casas, no hay absolutamente nada. Entonces se consideraba una de las zonas mejor conservadas del área protegida”, puntualizó Peñaranda.

El investigador explica que tanto el oso andino como la palmera Parajubaea torallyi, que no existe en ninguna otra zona, son especies clave.

“Nosotros creemos que esta población (de osos) puede estar alejada de otras poblaciones de oso andino porque esta especie se ha vuelto muy rara en lo que son los valles secos. Es muy probable que sea una población separada de otras poblaciones y eso lo vuelve una población muy frágil que puede desaparecer si pierde individuos o por cualquier motivo por incendios, cacería lo que sea”, explicó.

Peñaranda y otros investigadores trabajaron con esta población en 2018 y 2019 poniendo cámaras trampa con las que lograron individualizar a varios osos por las manchas alrededor de sus ojos. 

“Lo realmente crítico en esta población de El Palmar es que es probable que sea de las pocas o de las últimas poblaciones de oso andino en los valles secos de Bolivia”, aseveró el biólogo.

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Para poder llegar al sector del incendio, las personas del lugar deben caminar entre 4 a 5 horas, y el tramo se dificulta un poco más para quienes llegan de la ciudad.

“Todo subida, en realidad uno tiene que subir, subir constantemente, si no estoy mal son mil metros de ascenso. Es bastante la diferencia de altura desde la base hasta la punta de este cerro”, relató Peñaranda que llegó a la zona para apoyar en una de las jornadas de trabajo.

Se estima que el fuego comenzó el pasado domingo por la mañana, pero al ser un lugar alejado, recién por la tarde-noche llegaron los guardaparques, quienes hacen un trabajo sin descansos y encabezan las cuadrillas de los bomberos voluntarios que arribaron al lugar para ayudar.

“Están agotados y todo, pero siguen ahí, realizando su trabajo. También están el SAR, bomberos forestales (entre otros). Las cuadrillas las están comandando los guardaparques porque ellos conocen la zona”, indicó la directora del ANMI El Palmar, Carolina Mostajo.

Peñaranda explicó que el incendio fue rastrero y lento, por lo que se considera que los animales podrían haber tenido tiempo de huir, pero cuando el fuego llegó a la base de las palmeras, donde hay ramas secas que funcionaron como combustible, trepó por la vegetación alcanzando varios metros.

En el valle seco, las pocas fuentes de agua, vertientes y manantiales, sirvieron para tomar agua y cocinar, pero se va apagando con machetes, palas antifuego y rastrillos.

¿Ayuda aérea? Hace unos días el viceministro de Defensa Civil, Juan Carlos Calvimontes, confirmó apoyo con helicópteros. Sin embargo, el Súper Puma sólo sobrevoló la zona.

“No sirve de mucho la inspección, nosotros queremos algo efectivo para sofocar el fuego, el rociado de agua para terminar con todo”, indicó Mostajo, ayer por la mañana.

Según Radio Antena 2000, el sistema de descarga de agua no fue usado porque el Bambi Bucket se arruinó y se lo llevó a reparar a Santa Cruz.

Se estima que hoy se logre apagar todos los focos de calor y se comience a realizar una cuantificación del daño en flora y fauna. El informe también servirá para trazar acciones de restauración del bosque.

Créditos redacción: 

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Yvonne León

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Alcaldía de Presto, RAI, GEOS Bolivia