Filme Barroco: Una travesía de Pasiones
“Son momentos únicos en los que el público debe confrontar emociones fuertes, a veces contradictorias, que contrastan lo sublime de la música con la crudeza de la realidad de la época colonial”, dice Liz Antezana, al referirse a lo que muestra y provoca el documental Memorias barrocas, una travesía de pasiones, que se exhibirá el martes 28 de abril, a las 18, en el palacio Portales de la Fundación Patiño.
El filme dura 70 minutos y cuenta el encuentro cultural y artístico entre músicos europeos y bolivianos unidos por la música barroca de la Chiquitania, que llegó a esas tierras hace cuatro siglos. Lo hace, siguiendo el viaje a Bolivia del maestro francés Jean-Marc Andrieu y su orquesta barroca Les Passions para presentarse con el Coro Arakaendar, que interpretan música antigua principalmente del repertorio del barroco misional.
TRAVESÍA
Liz Antezana, coautora, del guion de Memorias barrocas... es una violinista cochabambina, bachiller del Insituto Laredo, que estudió Lingüística en San Simón e historia en la Sorbona, París, donde obtuvo un doctorado.
La historia de cómo la violinista cochabambina se vio involucrada en la producción del documental es significativa.
“En 2014, tras concluir mi doctorado en Estudios hispánicos en la universidad de la Sorbona, fui invitada a presentar mis investigaciones en el marco del Simposio de musicología del Festival Misiones de Chiquitos.
Ahí conocí a la orquesta Les Passions, estaban rumbo a Bolivia, las Misiones, para interpretar un programa extraordinario con música del compositor barroco francés M. A. Charpentier, y como su guía se enfermó ‘no había quien los llevara’.
El Festival me preguntó si podía acompañarlos puesto que hablo francés, acepté y así fue que entre los conciertos de música barroca francesa en una y otra misión me puse a narrar al público, como un cuento, la historia de las misiones jesuitas de Chiquitos y de Moxos.
Les conté su legado musical, y las reivindicaciones actuales de las comunidades de tierras bajas. Esto despertó aún más el interés sobre el tema por parte del director de la orquesta, Jean Marc Andrieu, quien me invitó a su festival de música barroca, Passions baroques de la ciudad de Montauban, Francia para dar una conferencia sobre la historiografía de la música barroca misional.
Dos años después, en 2016, la orquesta volvió a Bolivia para compartir escenario con el Coro de Guarayos. La riqueza de la experiencia, tanto artística como humana, que vivieron durante aquella nueva gira por las misiones, y también en su paso por Cochabamba, evidenciaron las ganas y la necesidad de realizar un documental que mostrar, no solamente el trabajo de Jean-Marc Andrieu y su orquesta en una colaboración con el coro boliviano Arakaendar, sino también el trabajo historiográfico referente al patrimonio musical de las antiguas misiones jesuitas y su vínculo con el barroco europeo.
La orquesta me confió la integralidad de la investigación histórica y la escritura del guion del documental”, cuenta la coautora de esta película que llega por primera vez a Cochabamba, el año pasado fue seleccionada para ser proyectada en el Festival de Cine Latinoamericano de la Unesco, y se exhibió en otros festivales de Francia, además de Buenos Aires, Santa Cruz de la Sierra y pueblos de la Chiquitanía.
IMPACTOS
“La reacción entusiasta de los jóvenes músicos chiquitanos fue extremadamente emocionante porque la mayoría nunca había visto grabados ni ilustraciones históricas sobre la vida de sus ancestros”, cuenta la violinista e historiadora cochabambina.
El impacto que provoca el documental no es solo nacional, pues “la película fue ovacionada en el festival de música barroca Les soirées baroques de Monflanquin (Francia), en julio de 2024, refiere Liz Antezana.
El trabajar en el guion de un documental que consiga “situar y encajar la producción del Coro Arakaendar y la Orquesta Les Passions en un relato de hechos históricos y epistolares”, tuvo también su impacto en la coautora, para quien Memorias barrocas… es apenas una pequeña muestra de lo que hace la Orquesta Les Passions y de (sus) investigaciones sobre la historiografía musical en nuestro país.
“Hace dos años he empezado a investigar sobre el alcance de la música franciscana en Cochabamba. Sería maravilloso que un proyecto como el de Memorias barrocas… se realizara con el repertorio musical de los archivos cochabambinos”, comenta.
“El volumen de obras musicales presentes en los archivos musicales bolivianos todavía no estudiadas revelan la necesidad de proteger y dar a conocer este patrimonio único.
“Para esto, es indispensable tejer vínculos pluridisciplinarios. Historiadores, musicólogos, músicos nacionales e internacionales debemos orientar nuestras disciplinas y arte en favor de la perpetuación y respeto de la memoria y construcción identitaria dinámica de los pueblos.
Detrás de cada una de las partituras de música de los archivos musicales jesuitas y también franciscanos no solamente hay música, hay “sincretismo e inculturación”, que deben entenderse en su globalidad y sin apologías.
Tenemos que leer las imposiciones políticas y religiosas pero también la huella de una sincera conversión de pueblos “reducidos” en las misiones. Es necesario estudiar y entender la labor, no solo religiosa, de los misioneros, sino también analizar su condición y su visión humanista.
La incansable labor de conservación de este material por parte de los copistas indígenas, la oralización e interpretación actual de estos repertorios, debe constituirse una prioridad a la hora de emprender cualquier estudio sobre las prácticas musicales e interpretativas”, asegura.
Y agrega, acerca de este documental, que “el maravilloso trabajo de montaje de la cineasta Laure Larrieu permitió que el enorme volumen de información documental –de diversas fuentes históricas que abarcan más de tres siglos– se integrara de manera fluida a lo efímero de la interpretación musical”.
La producción, grabación y edición del documental corresponden a Laure Larrieu. Sus protagonistas. principales son: Jean-Marc Andrieu, director de la Orquesta barroca Les Passions, de Montauban, Francia) y el Coro Arakaendar, de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.
Luego de la exhibición del filme, tiene lugar un concierto de la orquesta mencionada y de la cantante lírica boliviana Gian-Carla Tissera, en el salón principal del palacio Portales, donde interpretarán obras barrocas de Teleman , Couperin y Vivaldi.





























