9 horas y 55 minutos: Tyler Andrews rompe los límites de velocidad en el Everest
Con datos de Infobae
En una demostración de resistencia extrema que marca un nuevo hito en el montañismo de velocidad, el atleta estadounidense Tyler Andrews alcanzó la cumbre del Monte Everest (8,848 metros) en un tiempo registrado de 9 horas y 55 minutos.
La hazaña, iniciada desde el campamento base de la montaña ubicado a 5,364 metros sobre el nivel del mar, representa uno de los ascensos más rápidos documentados en la historia del alpinismo contemporáneo, abriendo un profundo análisis sobre la evolución física y metodológica de los deportistas de alto rendimiento en la alta montaña.
Según los reportes publicados por el portal informativo Infobae, el ascenso de Andrews comenzó la tarde del 27 de mayo a las 19:11 hora local. El atleta, de 36 años, cruzó el Campo 2 en poco más de tres horas y alcanzó el Collado Sur, situado a 8,000 metros de altitud, antes de cumplir las siete horas de actividad continua, coronando la cima en la madrugada del día siguiente.
La logística del ascenso, coordinada por la empresa Asian Trekking y confirmada a agencias internacionales por su líder Dawa Steven Sherpa, contó con seguimiento por posicionamiento satelital (GPS) y apoyo logístico, aunque el corredor realizó la progresión sin compañía permanente en la ruta.
El registro de Andrews reaviva la discusión técnica en la comunidad alpina debido a las condiciones de la marcha. De acuerdo con los datos recopilados por Infobae, el plan original del montañista contemplaba un intento de récord sin asistencia de oxígeno; sin embargo, tras un intento fallido previo debido a complicaciones visuales y meteorología adversa, el atleta optó por el uso de tanques de oxígeno suplementario.
Este factor sitúa su tiempo en una categoría distinta a la marca de velocidad pura sin asistencia —cuyo registro de referencia se mantiene en 22 horas y 29 minutos—, generando opiniones divididas entre los especialistas, quienes señalan que el oxígeno artificial altera sustancialmente la gestión del riesgo y el desgaste fisiológico en la llamada “zona de la muerte”.
A pesar de las discrepancias sobre la homologación definitiva de la marca por parte de las autoridades del Ministerio de Turismo de Nepal, el perfil de Andrews ejemplifica la transición del alpinismo clásico hacia disciplinas de resistencia científica como el trail running y el ultrafondo.
Andrews, sobreviviente de cáncer, vinculó este desafío a una campaña solidaria para financiar el desarrollo de jóvenes atletas en Ecuador y Nepal.
El logro del estadounidense coincide con una de las temporadas más masivas en la historia del Everest, donde más de 950 personas alcanzaron la cumbre, un fenómeno que, según declaraciones del guía Kami Rita Sherpa recogidas por Infobae, exige un control más estricto del volumen de permisos debido a los riesgos de saturación en las rutas principales.


























