El rescate de Shiva: La jaguar que sobrevivió a un disparo de escopeta y a la crisis en Bolivia
La historia de Shiva, una cachorra de jaguar (Panthera onca) de apenas siete meses de edad, visibilizó la vulnerabilidad de la fauna silvestre frente a la acción humana y las crisis logísticas internas que atraviesa el país.
El caso tomó relevancia pública tras el rescate de la felina el pasado 14 de marzo en territorio cruceño, luego de ser víctima de disparos de escopeta. Evaluaciones radiográficas iniciales determinaron que Shiva presentaba más de 90 perdigones alojados en diferentes partes de su cuerpo, un impacto que destruyó parcialmente su extremidad anterior izquierda y comprometió de gravedad su estructura mandibular.
No obstante, la atención inmediata se vio frenada por la coyuntura nacional. Según reportes institucionales de la organización de conservación Senda Verde, el centro activó una campaña de auxilio civil para recolectar 80 litros de gasolina en las localidades de Yolosa, Yolosita y El Alto, al mismo tiempo que emitieron llamados públicos a los sectores sociales movilizados para garantizar un corredor humanitario que permitiera el paso de ambulancias, insumos médicos y alimentos para los más de 1,200 animales rescatados que alberga el refugio yungueño.
Diagnóstico avanzado y suspensión de cirugía invasiva
Una vez superados los obstáculos en las carreteras, Shiva fue derivada a la sede de la Sociedad de Medicina Veterinaria (Semevet) en la sede de Gobierno, en el marco de una alianza estratégica vigente que permite la atención gratuita de animales silvestres rescatados.
El equipo médico procedió a la ejecución de tomografías computarizadas, radiografías de alta resolución y análisis de laboratorio para determinar el alcance real de las lesiones provocadas por los proyectiles.
Los resultados tomográficos identificaron una infección ósea activa (osteomielitis) en las zonas afectadas. Ante este cuadro clínico, el comité de especialistas médicos tomó la determinación de suspender cualquier tipo de intervención quirúrgica invasiva en las extremidades. En su lugar, se priorizó un esquema de tratamiento farmacológico basado en antibióticos de amplio espectro, una estrategia terapéutica que, según los últimos informes de Senda Verde, ha mostrado una respuesta favorable y una reducción significativa del proceso infeccioso en los tejidos óseos de la jaguar.
Proyección de recuperación
A pesar de la postergación de las cirugías traumatológicas, la gravedad de los perdigones alojados en el área craneal requirió una intervención odontológica de urgencia. Un equipo multidisciplinario liderado por el Dr. Sergio Cuenca, en coordinación con la Clínica Dental Viscarra y el personal especializado de Semevet, llevó a cabo un procedimiento quirúrgico para la extracción de dos piezas caninas de la felina.
Esta operación tuvo como objetivo retirar un perdigón incrustado en la base de una de las piezas dentales, el cual generaba dolor crónico y riesgo de necrosis en la mandíbula.
Los informes postoperatorios señalan que los resultados de estos procedimientos son altamente favorables. Actualmente, la cachorra se encuentra en una fase estable de recuperación dentro de un recinto adecuado para su especie, manifestando conductas de juego que los cuidadores califican como indicadores positivos de resiliencia biológica. Amediano plazo se contempla el inicio de un proceso de socialización controlada con “Lala”, otra hembra de jaguar que habita en un recinto colindante, con la perspectiva de que ambas puedan compartir el mismo espacio físico en el futuro si los indicadores de comportamiento e integración resultan óptimos, informó Senda Verde a través de sus redes sociales.
Asimismo, en coordinación con la Gobernación del Departamento de La Paz, extendió un agradecimiento público a la sociedad civil, veterinarios y especialistas que viabilizaron la logística de transporte y los insumos médicos. Sin embargo, la organización enfatizó que el caso de Shiva es una consecuencia directa de una problemática estructural no resuelta: el tráfico ilícito de vida silvestre en Bolivia.
La organización recordó que la recepción de ejemplares heridos o separados de sus hábitats naturales representa el eslabón final de una cadena de violencia ecológica generada por la acción humana. “Nuestro verdadero deseo es que no tengamos que recibir más animales arrancados de su hábitat, separados de sus madres y condenados a sufrir por causa de la acción humana. La mejor forma de proteger a la fauna silvestre no es rescatarla después del daño. Es evitar que ese daño ocurra”, subrayó Senda Verde en su pronunciamiento.






























