El diagnóstico de dos médicos es reservado
Los médicos internados en terapia intensiva en La Paz, desde hace más de una semana, Marco Ortiz y Gustavo Vidales, con síntomas de arenavirus (fiebre hemorrágica) siguen con diagnóstico reservado, informó la ministra de Salud, Gabriela Montaño.
Los familiares de Ortiz dijeron que el médico está grave por una infección. Se presume que los pacientes se contagiaron por contacto con fluidos al atender a la internista Ximena Cuéllar. La estudiante falleció tras ser evacuada de Caranavi con signos de esa enfermedad y antes asistió a un comunario que murió.
Montaño informó que mantienen las máximas medidas de bioseguridad, el nivel cuatro: uso de barbijos y guantes especiales.
En tanto, el médico epidemiólogo Ricardo Céspedes dijo que la muerte de la interna y el estado de los dos médicos muestran la falta de vigilancia. Explicó: “Si hay una buena vigilancia epidemiológica, nosotros podemos detectar en el momento los casos sospechosos” de varios virus.
Se sabe por la versión de familiares que Cuéllar enfermó el 20 de mayo y que la directora del hospital y la jefa de epidemiología la obligaron a trabajar un día pese a su dolencia. Si bien descartaron que tuviera dengue, no buscaron otro diagnóstico. La interna fue evacuada el 29 de mayo a La Paz y falleció el 4 de junio.
Ahora, tres expertos —uno de Brasil y dos de Estados Unidos—, junto a una comisión del Ministerio de Salud, investigan de la enfermedad en Caranavi para determinar el origen del arenavirus.
Montaño explicó que el reservorio del arenavirus es un roedor selvático de la familia Calomis, que difícilmente se acerca a zonas urbanizadas.
“Probablemente el primer paciente (Macario Gironda 76) haya sido contaminado en una zona cercana. Vivía en una comunidad a una hora de Caranavi (Yungas), era cosechador de arroz y probablemente en esa incursión se contaminó”, declaró.
Tres expertos de Brasil y Estados Unidos apoyan la investigación del arenavirus, según la ministra Montaño.
ANÁLISIS
Ricardo Céspedes. Epidemiólogo
“La falla central es que no hay vigilancia epidemiológica”
Lamentablemente, el Ministerio de Salud no tiene una vigilancia epidemiológica bien estructurada. A nivel de Latinoamérica, cuando hubo la pandemia de la AH1N1, con el brote en México, Bolivia no reportaba a la página de la OMS.
La falla central del país es que no hay una buena vigilancia epidemiológica, se ha descuidado años y años.
En salud, la vigilancia es nuestro centro de espionaje. Los 5 mil establecimientos del país tienen que estar vigilando casos clínicos y dentro de esa vigilancia no está el virus Mapucho (fiebre hemorrágica).
El problema es que han puesto a personal muy joven, inexperto en esa especialidad, porque el partido de Gobierno gana y pone a gente sin experiencia, ahí radica el principal problema. Los epidemiólogos en el país son contados.
Entonces, si hay una buena vigilancia, nosotros podemos detectar en el momento los casos sospechosos.
Además, la bioseguridad es precaria en el país, el propio médico no está capacitado para aplicar la bioseguridad.























