Cerró el 70% de cafés, discos y bares y hay daño de $us 200 MM

19/08/2020

¿Se acuerdan de que hace cinco meses podíamos salir por las noches a bailar a una discoteca, charlar en un café, cantar en un karaoke, tomar una copa en algún bar o comer con la familia a un restaurante? Hasta parece un recuerdo lejano.

Pero acabó la fiesta. Todas esas actividades fueron suspendidas para evitar la propagación del coronavirus, pero la medida causó el cierre definitivo del 70 por ciento de los centros nocturnos, un daño económico de 200 millones de dólares y la pérdida de 20 mil empleos directos.

El cálculo corresponde a la Federación de Actividades Turísticas y Entretenimiento de Cochabamba (Fatec), entidad que busca reimpulsar el sector y, para ello, elaboró protocolos de bioseguridad. Sólo en la ciudad de Cochabamba existían más de 270 bares, cafés, discotecas, pubs, karaokes y otros, y otros 130 en Quillacollo.

Sin embargo, ante la crisis económica, más del 70 por ciento de éstos cerraron y los ambientes se ofrecen ahora en alquiler. “Sólo los que estaban en sociedad con el dueño continúan preservando el local”, informa el director de Fatec, Cesar Bueno Camacho.

Por su parte, el presidente de Asociación de Empresas de Sonido y Amplificaciones Cochabamba (Aesac), Luigi López, explica que sólo el rubro de espectáculos musicales movía por año más de 70 millones de dólares. “Se contrataban artistas, músicos, bailarines.

Se daban conciertos, no sólo en Cercado, sino que en todo el departamento había actividades, ferias, aniversarios, festividades religiosas, bodas, cumpleaños, bautizos y fiestas”, dijo. Pero tuvieron que irse con la música a otra parte. Aesac cuenta con más de 370 afiliados, pero hay una cantidad similar que no estaba afiliada.

“Muchos habían sacado préstamos para mejorar sus equipos y ahora no se puede pagar, sólo se consigue dinero para poder sobrevivir”, asegura López. Además de generar un movimiento de millones de dólares, el rubro de diversiones y era una fuente de empleo para grupos musicales, amplificaciones, disc jockeys, bailarines, meseros, gastronómicosventa de bebidas alcohólicas, taxistas, comerciantes y otras personas que generaban ingresos en torno a estas actividades.

Todos ellos quedaron sin empleo y ahora se dedican a la gastronomía, hacen entregas a domicilio (delíveri), importan insumos médicos, fabrican barbijos, son taxistas o se dedican al comercio u otras actividades. “Los que tenían recursos se han dedicado a importar insumos médicos; los garzones están haciendo delíveri, y otros cocinan en sus casas para entregar a domicilio”, indica Bueno.

El intendente de Cochabamba, Juan Aguayo, comenta que los dueños de discotecas solicitaron abrir puertas otra vez, pero, por supuesto, están muy conscientes de la peligrosidad. Así que los empresarios de estos negocios se plantean reglas estrictas de bioseguridad.

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La mesa saludable

Bueno indica que, antes de la pandemia, sólo en la ciudad de Cochabamba Fatec tenía más de 450 afiliados. De ese número, 250 han cerrado y los restantes 200 esperan retornar a las operaciones.

Pretenden reabrir en septiembre, con el 60 por ciento de su capacidad y con un protocolo de bioseguridad propuesto a la Alcaldía. Bueno indica que ese protocolo fue elaborado con el apoyo de la Intendencia.

La propuesta plantea desinfectar a los comensales antes de su ingreso y ubicarlos alejados, usar cubiertos desechables, extremar la limpieza en la preparación de alimentos y fumigar los locales cada semana. Es que, según Bueno, la entrega en delíveri no tuvo buenos resultados para los restaurantes por la competencia.

Vuelve la atención en restaurantes

El intendente municipal, Juan Ayaguayo, informa que es posible que los restaurantes retomen en septiembre la atención al público y que se levantarán otras restricciones. “En septiembre, podríamos estar atendiendo los restaurantes y también podemos flexibilizar algunas otras actividades, pero todo depende del Alcalde”, dijo. Asegura que su función es cuidar la salud de la población, por lo que velará que todo retorno de actividades se realice con estrictas normas de bioseguridad.

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Si se calla el cantor

El secretario ejecutivo de la Federación de Artistas Unidos Cochabamba (FAUC), Huascar Mallcu, indica que, por la pandemia, 5 mil artistas en la ciudad y otros 10 mil en todo el departamento tuvieron que parar la música y guardar instrumentos.

Ni siquiera por amor al arte. Los artistas generaban ingresos sólo los fines de semana, por lo que, con las suspensión de eventos sociales, se redujeron a cero. Por ello, solicitaron a la Alcaldía y al Viceministerio de Cultura bonos mensuales de 500 bolivianos y también pidieron créditos, pero ninguna entidad pública quiso tocar en esta banda.

No hubo apoyo. ¿Qué hacer? Un ejemplo final: ¿recuerdan a las agrupaciones Sabor Sabor, Con Más Sabor e Iberia? Dejaron de tocar, fundaron su línea Radio Móvil Con Sabor y también entregan comida a domicilio.