Por la pandemia, las funerarias elevaron precios hasta en 30%

25/08/2020

La llegada de la pandemia del coronavirus cambió la forma de enterrar a nuestros seres queridos y la manera de trabajar de las funerarias.

Ahora, este trabajo se considera “de alto riesgo” y los precios subieron hasta en 30 por ciento y se han reducido los servicios. Las funerarias coinciden en que trabajar durante la pandemia conlleva un alto riesgo de contagio, por lo que se han extremado al máximo las medidas de bioseguridad para enterrar a los fallecidos por Covid-19, lo que incrementa el costo de operaciones y, consecuentemente, afecta el precio final del servicio.

El personal de las funerarias usa hasta tres trajes de bioseguridad, dos guantes, una mascarilla y un barbijo para enterrar a una persona fallecida por coronavirus. A su vez, el cuerpo debe ser embalado en tres bolsas mortuorias, cada una cuesta 250 bolivianos. Sin embargo, las medidas de bioseguridad se aplican también para personas que fallecieron por otras causas que no sean Covid-19.

En ambos casos la carroza y los funcionarios son desinfectados después de cada servicio. Estos nuevos protocolos de sepelio han elevado el costo de operaciones de las funerarias. 

“Se ha hecho una inversión adicional porque se ha tenido que gastar en insumos y equipos. Esa es la diferencia, que ha cambiado el precio. La gente lo único que ve es el precio, que, evidentemente, se ha incrementado en lo que es el servicio por el coronavirus”, explica el presidente de la Asociación de Funerarias de Cochabamba (Afumec), Juan Carlos Orellana.

A eso se suma que mucha gente de las funerarias renunció debido al alto riesgo. Orellana explica que, antes de la pandemia, en el departamento los servicios funerarios costaban entre los 2.000 a 25.000 bolivianos, sin el nicho. Las empresas tienen paquetes desde lo más básico, que es ataúd, carroza y una capilla ardiente.

En cambio, los servicios más costosos incluyen salón velatorio, arreglos florales, misa, cafetería, bocaditos, aviso necrológico, ataúd de primera calidad, trámites de certificado de defunción, meseros, mariachis, personal de apoyo y otros.

Con la pandemia, a estos servicios habituales se añadió el paquete para entierros de personas fallecidas por Covid-19, que, dependiendo de la empresas, el costo está entre los 6.000 a 6.500 bolivianos. El servicio sólo contempla el embalado del cuerpo en triple bolsa, un ataúd sencillo y traslado al cementerio. Debido a la pandemia, muchos servicios, como la entrega de cafetería, se han suspendido.

Según Orellana, antes de la pandemia, su empresa ofrecía un servicio de primera por 4.500 bolivianos. “El costo se ha incrementado con los servicios de Covid-19. Llevamos más seguridad.

Yo uso tres trajes de bioseguridad. El segundo y el tercero se desechan cuando es Covid-19. Cuando es un entierro normal, sólo se usa un traje y ponchillo, que también se desechan”, explica

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Demanda

Debido a que Cochabamba registra una de las tasas de mortandad más alta del país, el trabajo de las funerarias también se incrementó en más de 200 por ciento, entre junio y julio.

Actualmente, la demanda bajó a 30 por ciento, explicó Orellana. Esa demanda causó que incluso escaseen los ataúdes para enterrar a las personas fallecidas por Covid-19. Al verse rebasados por la demanda, los carpinteros empezaron a unir tablas y pasarles con pintura para cumplir con los pedidos.

“Cuando empecé a hacer entierros tenía 25 féretros de lujo. Se me acabaron en una semana y no se podía conseguir. Encontramos un proveedor que no era bueno, pero no había otro. Prácticamente hemos enterrado en tablas”, cuenta el representante.

Explica que ante la demanda en julio los mismos carpinteros dejaron de construir ataúdes de lujo, porque el hacer uno solo les demoraba dos días, por lo que optaron por elaborar féretros sencillos, hacían cinco en un día.

La cantidad de muertes sumada al rechazo de los cementerios a enterrar personas fallecidas por Covid-19 causó que los cuerpos permanezcan hasta siete días en sus domicilios. Orellana considera que ese fue un gran error de las autoridades.

Funerarias tenían temor de prestar servicios

Al principio, muchas funerarias rechazaron atender entierros de personas fallecidas por Covid-19, pero ante la demanda y ausencia de entierros por otras causas, al final accedieron, relata el presidente de la Asociación de Funerarias de Cochabamba (Afumec), Juan Carlos Orellana.

“Yo mismo no quería atender, pero he tenido que aceptar porque no había más servicios. Todos habían muerto con la enfermedad o con sospecha”, dijo. Orellana indica que, ante la demanda, las funerarias del departamento no daban abasto, tenían la agenda llena y una lista de espera de dos días, por lo que muchas solicitudes eran rechazadas. “Antes de la pandemia, hacía entre 10 y 15 servicios por mes.

Con la pandemia hacía entre cinco y siete entierros por día, y ya tenía todo copado para el día siguiente. Nunca pensamos que íbamos a rechazar servicios, pero tuvimos que hacerlo”, comenta. Los clientes, incluso, debían acomodarse a los horarios de las funerarias.

Sin embargo, ahora la demanda bajó. Además, muchos empleados de las funerarias renunciaron por temor a la enfermedad y los propietarios tuvieron que prestar los servicios.

Tres dueños de funerarias murieron a causa de la Covid-19 y otros empleados enfermos lograron recuperarse. “Ante la demanda, yo mismo tuve que prestar el servicio”, concluye.