La Corona de Espinas y la Túnica de San Luis, piezas clave del tesoro de Notre Dame, fueron salvadas durante el incendio. La corona, conservada hasta la Revolución Francesa en la Sainte-Chapelle, edificio construido expresamente para albergarla, reposa en Notre Dame desde 1806. A finales del siglo XIX, ese valioso relicario, el más venerado por los católicos, que le otorgan veracidad en el relato del martirio, fue colocado dentro de un tubo circular de oro y cristal, en el que permanece hoy.