¿Es incompatible la filosofía nietzscheana con la doctrina cristiana? En principio, sí, pues en varios textos el filósofo alemán se enfrentó directamente al cristianismo por considerarlo mojigato y —con la frase Dios ha muerto— sugirió que la idea de Dios había dejado de tener vigencia en la mentalidad colectiva. Sin embargo, el atento lector del “Así habló Zarathustra” puede darse cuenta de que, a despecho de ateos y del mismo autor de aquel libro, los postulados de esta magnífica obra no necesariamente tienen que chocar con los principios de la vida individual según la concibe el cristianismo más razonado y espiritual. Veamos por qué.