Lagunas escondidas entre montañas, valles y selvas de Bolivia
E l corazón de Bolivia alberga un conjunto de lagunas que, más allá de su belleza natural, cumplen funciones ecológicas, turísticas y culturales. Estos cuerpos de agua están ubicadas en diferentes pisos ecológicos rodeados de montañas, bosques, formaciones rocosas y biodiversidad. Entre ellos destacan la laguna Alalay, Escalerani, San Isidro, Wara Wara y Corani.
La laguna Alalay, situada en plena ciudad de Cochabamba, es parte del paisaje urbano desde hace décadas, aunque se formó para desviar el agua del río Rocha que solía anegar la ciudad en época de lluvia y también sirve para controlar los rebalses de la represa de La Angostura. Además, es hogar de más de 30 especies de aves, peces, anfibios y de una diversidad de insectos. Su entorno ofrece un circuito para ciclismo, caminatas y espacios para el avistamiento de aves.
En Tiquipaya, se encuentra Escalerani, una joya escondida entre las montañas del majestuoso Tunari. Esta espejo de agua es parte del sistema hídrico que alimenta la ciudad, pero también es un destino ideal para hacer trekking y el contacto directo con la naturaleza.
Otra laguna rodeada de un paisaje montañoso es Wara Wara, ubicada también en Tiquipaya, que ofrece vistas impresionantes. En aymara, su nombre significa “estrella” y hace honor a las postales nocturnas que ofrece. En la zona también crecen plantas medicinales y es frecuente ver llamas y aves silvestres. Hace poco, ambas lagunas llegaron a su capacidad máxima y muchos turistas se dieron cita para apreciar el rebalse.
En tanto, la laguna Corani, ubicada en el municipio de Colomi, combina su belleza con la funcionalidad. Esta reserva de agua fue creada para la represe hidroeléctrica del mismo nombre, pero su entorno es aprovechado para el turismo.
UN PAISAJE DIFERENTE
El altiplano sur de Bolivia resguarda algunas lagunas sorprendentes y resaltan sus colores intensos, su biodiversidad y su valor ecológico. Entre las más visitadas está la laguna Colorada, un manto rojizo ubicado en el extremo suroeste del país, cerca de Chile, a una altitud de 4.300 msnm dentro de la Reserva Nacional de Fauna Andina Eduardo Avaroa, en Potosí.
Esta laguna se extiende sobre seis mil hectáreas y su tonalidad se debe a microorganismos y sedimentos vivos en minerales. Su mayor tesoro son los flamencos que la habitan ya que este lugar sustenta a tres de las seis especies de flamencos del mundo gracias a su rico suministro de plancton. De acuerdo a diferentes artículos de turismo, la mejor época para visitarla es finales de mayo hasta octubre. Aunque también la temporada de lluvias, entre diciembre y abril, tiene su propio encanto.
Muy cerca se encuentra la laguna Verde, que deslumbra por su color esmeralda, resultado de un alto contenido de minerales, como arsénico y magnesio en el agua. Aunque en sus agua no hay vida y no está permitido nadar, la belleza del volcán Licancabur la convierte en una de las mejores vistas del altiplano. Empresas de turismo recomiendan contratar un tour para llegar a este lugar por las condiciones del terreno.
La laguna Hedionda, que recibe este nombre por su fuerte olor a azufre y minerales, es espacio de numerosas aves, entre ellos flamencos, custodiados por montañas.
LA PAZ, UNA MARAVILLA
El departamento de La Paz alberga espejos de agua entre picos nevados y valles silenciosos, lejos del bullicio urbano e ideales para los amantes del trekking y la aventura en la zona andina. Por ejemplo, en la ruta al Huayna Potosí, hogar de las reconocidas Cholitas Escaladoras, se encuentran varias lagunas a los pies del nevado, entre ellas, la Amarilla, Chiarkhota, Khotia, Wichu Khota.
En tanto, el área protegida departamental Tuni Condori posee fauna y flora altoandinas, glaciares, riachuelos, manantiales y aguas dulces que abastecen del líquido elemento a la ciudad de El Alto y a parte de la ciudad de La Paz. Entre sus numerosas lagunas se encuentran la Tuni, Ventanani, Eslovenia e Incacatani.
SANTA CRUZ Y SU LAGUNA VOLCÁN
En este lugar, en el que predominan las llanuras, los humedales y las selvas tropicales, también se esconden cuerpos de agua que destacan por su belleza, biodiversidad y tranquilidad. Por ejemplo, la laguna Volcán, una pequeña laguna de agua dulce pantanosa, es considerada como el segundo espejo de agua más alto de Santa Cruz.
En un artículo publicado por La Región, esta laguna “se formó sobre el cráter de un volcán inactivo y está rodeada por serranías ubicadas en el Parque Nacional Amboró, un área protegida que alberga a una gran diversidad de aves”. Esta laguna está a una hora y media de viaje desde Santa Cruz y cuenta con diferentes senderos, cuyo recorrido toma de dos a cinco horas.
“Quienes visitan este maravilloso atractivo quedan seducidos por el majestuoso paisaje que se puede apreciar desde las serranías”, subraya La Región en su artículo “Un paraíso cerca de Santa Cruz de la Sierra”. De una u otra forma, Bolivia sorprende a propios y extraños con sus paisajes, su biodiversidad, su cultura y tradiciones.




























