El plan para construir una nueva terminal privada en Albarrancho pone en riesgo al menos el 46 por ciento de las tierras agrícolas de la zona, porque la mancha urbana llegará a crecer y los productores tendrían que ceder terrenos para vías, áreas verdes y de equipamiento, explicó la dirigente de la Subcentral de Albarrancho, Julia Orellana.