Luego de 30 años de expediciones a la Antártida, el equipo en el que trabaja la doctora Carolina Acosta, investigadora de las entidades y autora de un estudio anterior que probó la existencia de pingüinos de alrededor de dos metros de altura en la misma zona, los paleontólogos hallaron el ave de esta especie, la más pequeña de la que se tiene registro.
Joao Pereira de Souza es un albañil y pescador brasileño, que hace cinco años recibe visitas periódicas de un pingüino que rescató de unas rocas de Río de Janeiro y que desde entonces lo califica como su “hijo adoptivo”.