Según informes internacionales, Bolivia ocupa los primeros lugares de linchamiento de toda la región latinoamericana. La última muerte, de un hombre con esquizofrenia, que caminaba en busca de su madre, ya fallecida, estuvo precedida de una tortura de siete horas por parte de los vecinos de la urbanización San Luis, del sector de San Roque de El Alto. Creyeron que era un ladrón.