Tras participar durante tres años en foros y reuniones de socialización de nueve trazos de la línea amarilla del tren, los vecinos de varios barrios ratificaron que no permitirán que el proyecto ingrese al río Rocha en la ciudad de Cochabamba. Entre las observaciones para rechazar el proyecto están la afectación a áreas verdes, árboles e infraestructura vial consolidada.