Las protestas desatadas por la muerte de Mahsa Amini tras ser detenida por no llevar el velo pierden fuerza en Irán tras las ejecuciones de cuatro manifestantes, al cumplirse ayer cuatro meses del comienzo de la revuelta que pide el fin de la República Islámica.
Irán llevó a cabo el jueves la primera ejecución conocida vinculada con las protestas por la muerte de Mahsa Amini, ahorcando a un hombre condenado por haber bloqueado una calle y haber herido a un miembro de la fuerza paramilitar Basij.
Las autoridades iraníes hicieron un balance de más de 300 muertos en las protestas ocurridas en el país desde mitad de septiembre, a raíz de la muerte en detención de Mahsa Amini de 22 años, acusada de incumplir el rígido código vestimentario femenino.