Cerca de medio millón de familias de siete departamentos de Bolivia sufre los efectos de la sequía; en el sudoeste potosino, los animales mueren por la falta de forraje y de sed, y sube el número de ciudades que recibe agua de carros cisterna por el racionamiento.
Los cultivos están secos, el ganado muere y la siembra de septiembre está prácticamente perdida, debido a la sequía que golpea al departamento de Oruro por segundo año consecutivo.