Rafael Nadal firmó su despedida de París. Su adiós olímpico en el cuadro individual y, posiblemente, su final competitivo, superado por el tipo con el que mantuvo la mayor rivalidad que se recuerda en el mundo de la raqueta, el serbio Novak Djokovic, que aprovechó su mejor situación física y su adecuado rodaje, para vencer por 6-1 y 6-4 que le asienta en París 2024.
A veces ocurre que los sueños se cumplen, debió pensar Carlos Alcaraz sobre el polvo de ladrillo de la pista Philippe Chatrier, la principal del recinto Bois de Boulogne, donde cayó rendido de emoción, después culminar el torneo de Roland Garros con una victoria, otra, épica, tras casi cuatro horas y media de pulso con el alemán Alexander Zverev (6-3, 2-6, 5-7, 6-1 y 6-2).