Una misión internacional de indígenas y activistas denunció “la extrema deforestación” en el Chaco paraguayo (oeste) y advirtió que pone en riesgo de contacto y “genocidio” a los ayoreo en aislamiento voluntario que se mueven en una zona entre Bolivia y Paraguay, que -aseguran- se está convirtiendo en una “cárcel” para estos nativos.