Al leer el título de esta columna, es posible que pienses que se dirige a un desazón en las relaciones donde alguien admite que el otro no es necesario para continuar la vida. Y pues sí, ese rumbo podría tomar; sin embargo, prefiero dirigirlo a uno mismo y así estas letras ayudarán a dar los primeros pasos de un cambio que todos necesitamos: vencer el orgullo.