Massimo, el italiano que dejó todo para ayudar a niños en Cochabamba

28/03/2019

Massimo Casari es un italiano que llegó a Cochabamba hace más de 30 años, sin imaginar que sería, mucho tiempo después, su segunda casa y donde conocería al amor de su vida, una cochabambina, con quien lleva más de dos décadas casado.

La primera vez, vino con el objetivo de conocer el departamento, cuyo clima y biodiversidad lo cautivan hasta el día de hoy. También visitó la Ciudad del Niño, un hogar patrocinado por Bérgamo, la ciudad donde nació, en 1956.

La experiencia marcó su vida. Luego de compartir y ver la realidad de los menores, esos días fueron “inolvidables”. Desde ahí, su arribo a Cochabamba se hizo más frecuente y cada vez se quedaba más tiempo.

Después de ochos años, decidió quedarse definitivamente. “Llegó un cierto punto en que dije `quiero disfrutar todo lo que tengo con los que lo necesitan´”.

Casari nació en  Bérgamo, una ciudad italiana al nordeste de Milán. Es el único hijo varón de tres hermanos. Su padre es Giuseppe Casari, exarquero de la selección de ese país, y pertenece a una de las familias más reconocidas de esa región, que tiene varios convenios con universidades e instituciones en Cochabamba.

En ese entonces era empresario, se dedicaba a la venta de autos. “Lo tenía todo, pero quería una vida diferente”. En 1994 volvió a Italia con una determinación: vender todo lo que tenía y regresar a Cochabamba.

“Fue como una bola de nieve”, dice. En ese lapso de tiempo, conoció a Verónica, una cochabambina de profesión psicóloga, con quien un año después, en 1995, se casó. “No teníamos amigos en común, fue amor a primera vista”, recuerda.

La ceremonia religiosa se realizó en la Ciudad del Niño, donde sus principales invitados, además de sus padres, fueron los pequeños.

Es un trabajo gratificante

“Don Massimo” como lo llaman los niños, dijo que fue una decisión inesperada y drástica la que tomó, al venir a Cochabamba sin tener a nadie cercano, ni dónde quedarse.

En ese entonces, “mis padres estaban desesperados, mi mamá sobre todo. Nunca había hecho nada similar”. A pesar de ello, lo más gratificante hoy, es ver todo el trabajo que se hizo y los frutos.

Los primeros pasos

En 1998, comenzó con un proyecto que brindaba talleres de apoyo a madres. El mismo creció con rapidez. Dos años después, fundó el Centro Educativo y Recreativo (CER), ubicado en Ticti Norte, un barrio periférico de Cochabamba.

En la actualidad, ese espacio, edificado en un terreno de 1.500 metros cuadrados, brinda apoyo educativo y alimenticio a más de 300 niños.

CER es parte del programa Inter Campus, impulsado por El Club Inter de Milán. Se trata de una escuela de fútbol gratuito para menores de 5 a 14 años. “La cosa creció tanto que sería difícil dejarlo todo, hay cientos de niños que reciben ayuda”.

“Hay jóvenes que después de mucho tiempo los veo, vienen a visitar al centro. Ya somos abuelos, muchos ya se casaron, tienen sus familias, salieron profesionales. Es lindo cuando vienen a visitarnos y nos cuentan cómo les va”.

Otros proyectos

Además del centro CER, Massimo fundó el plan Jatun Sonqo (Corazón grande) en Irpa Irpa, donde más de 160 familias reciben ayuda a través de patrocinadores o padrinos.

Por otra parte, todos los sábados, junto la hermana María Angeles de la pastoral penitenciaria, realizan actividades con los niños que viven en las cárceles de San Sebastián y San Antonio. Para ello, envían un bus que los trae hasta el centro. Esta iniciativa se realiza gracias al apoyo del Inter de Milán.

También realizan visitas a comunidades. La última a la que llegaron es Janqu Kala, una región que está camino a Morochata, en la zona andina de Cochabamaba. Las actividades son sin fines de lucro.

Fundación

El 6 de abril de 1996 en Bérgamo, Italia, se conformó el Comité Humanitario Casari con el único propósito de ayudar a los niños necesitados, de Cochabamba. Dos años después, en 1998, se creó en una pequeña vivienda el CER.

Esta entidad comenzó a crecer con el apoyo de los amigos de Italia y su objetivo es brindar apoyo escolar y promover actividades recreativas como el fútbol, voleibol y básquetbol con el fin de que los niños puedan desarrollarse saludablemente.

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Reporteo y Redacción: : 
Giuliana Jaldín

Créditos vídeo: 

Producción audiovisual: 
Gerardo Bravo