Fútbol, chicha y mil historias: rememorando al estadio Félix Capriles

28/08/2017

El estadio sudamericano Félix Capriles no tiene una historia oficial y lo que se conoce de su edificación se basa en algunos escritos y la recuperación de historiadores que pusieron atención en este escenario deportivo, el más importante de Cochabamba.

Antes del Capriles

Según apunta el historiador y arquitecto, Carlos Lavayén, en la ciudad de Cochabamba de principios del siglo XX, los encuentros de fútbol y otros eventos deportivos se realizaban en "escenarios improvisados como la plaza San Sebastián y eventualmente en las Pampas de la Laguna Alalay".

Hacia la segunda década de 1900, una época en la que la ciudad mostraba luces de modernidad, los encuentros de fútbol y otros eventos deportivos tuvieron lugar en la denominada cancha "Olimpic", situada al final de la antigua avenida 14 de enero, cerca al río Rocha, sitio donde ahora está la empresa Elfec", cuenta Lavayén.

A inicios de ese siglo, llegaron a Cochabamba los primeros automóviles. En 1906, Simón I. Patiño fundó el Banco Mercantil de Bolivia, según narra la revista "Cochabamba Histórica".

En 1908, Rafael Urquidi fundó la empresa de Luz y Fuerza Eléctrica Cochabamba (Elfec), con capital suscrito por los vecinos de la ciudad. Desde entonces ésta cuenta con alumbrado eléctrico y suministro de energía, en escala limitada.

Las tradiciones convergían con los nuevos espacios.

La chicha "construyó" el estadio

Con el aumento de la población, se dio la necesidad de un mejor escenario deportivo. Se sabe que una Ley promulgada el 7 de diciembre de 1923, en el Gobierno de Bautista Saavedra, autorizó a la entonces prefectura de Cochabamba gestionar recursos para la construcción del estadio.

Este documento señala que parte del financiamiento para el estadio sería por un "impuesto de dos centavos sobre botella de chicha introducida o importada a la ciudad de Cochabamba" y un "impuesto de 10 a 5 centavos sobre el quintal de maíz y cebada, destinados a la fabricación de alcohol y cerveza".

Bolivia: Ley de 7 de diciembre de 1923 by Los Tiempos Digital on Scribd

Alrededor de 1925, comienzan los trabajos de alcantarillado en la ciudad. Los defensivos del río Rocha fueron construidos periódicamente, con muros de contención o reparos de piedra en mallas de alambre.

Según las notas del arquitecto e historiador Carlos Lavayén, en 1927 se adquieren seis hectáreas para la construcción del estadio y en 1928, se ordena realizar los planos "ubicando el estadio departamental, en la prolongación de la avenida Ballivián".

Junto al terreno del estadio, se encontraba la laguna Cuellar, "que fue adquirida para uso público, inicialmente destinada a deportes de remos y otros fines. Años después, fue secada para extender las canchas auxiliares", cuenta el historiador.

Según cuenta la historia, Félix Capriles Sainz, como senador de la entonces República promovió la compra de la laguna Cuellar, ubicada en la campiña de Cala Cala, de propiedad de la familia del mismo nombre, con el propósito de emplazar en el espacio al estadio. En su honor, se bautiza con su nombre al espacio deportivo.

Entre 1932 y 1935 tuvo lugar la Guerra del Chaco. En este conflicto bélico entre Bolivia y Paraguay, se enlistaron millones  de hombres, muchos perdieron la vida en territorios que ahora son paraguayos. Tras esto, poco a poco se vislumbraban nuevos horizontes para Cochabamba.  

En 1938, las obras de pavimentación iniciaron y en 1940, la ciudad ya tenía otro aspecto con las primeras 100 cuadras, narra "Cochabamba Histórica". 

El 17 de septiembre de 1941, se promulga una Ley en el gobierno de Enrique Peñaranda, que canaliza los fondos para la edificación del edificio principal que ya contaba con diseño final. Aunque, según la investigación de la periodista Betty Rojas, existen escritos que apuntan a que la construcción inició en 1938, con el impulso de Félix Capriles Sainz .

Bolivia: Ley de 17 de septiembre de 1941 by Los Tiempos Digital on Scribd

En 1945, según el historiador Gustavo Rodríguez, citado por "Cochabamba Histórica", el 83 por ciento de la harina producida por la Compañía Molinera Boliviana era de procedencia cochabambina.

Alrededor de un 80 por ciento del maíz tenía como destino los cántaros de chicha y los impuestos que generaba su producción financiaron gran cantidad de obras.

Se cuenta que entre 1946 y 1950, se produjeron alrededor de 24 millones de litros de chicha como promedio anual.

Más de 70 años de construcción paulatina

Desde que se promulgó la ley, en 1923, para la construcción del estadio hasta ser concluido en 1997, con sus cuatro tribunas y torres de iluminación, se tardó alrededor de 70 años. Sin embargo, durante este periodo, el escenario albergó diferentes eventos. 

Mira en esta infografía interactiva los años de las construcciones:

 

Chicha, fantasmas y otros relatos cochabambinos

En este recuento de historias entorno al estadio Félix Capriles, Los Tiempos pidió a sus lectores a través de Facebook, que compartan algunos de sus recuerdos; muchos de ellos hacen referencia a la época en que se podía beber chicha dentro del estadio.

"Yo vivía en la Padilla siempre asistíamos a los partidos, me acuerdo que en un partido con Bata le echamos unos cascos en la general, sector norte, ahí vendía doña Máxima su chichita, era como un puesto legal y considerada una actividad culinaria muy normal al interior del Capriles", recuerda Fernando Paz.

Otros de nuestros lectores, Daniel Franco Campos, rememoró una de las historias que su tío le contaba: "Del mismo "casco" (tutuma) tomaban cientos de personas y nadie se hacía lío de la higiene de la tutuma. Ni qué decir de las comidas, que llevaban las abuelas al estadio, las cuales servían después del partido bajo los sauces, donde hoy son las canchas auxiliares"

"Falso conejo, guisos de cordero, pollos tostados, asaditos, etcétera. Tradiciones que ya no volverán", concluye Campos.

Esta etapa está documentada en el libro "Grita la hinchada" de Fernando Mayorga. El escritor narra cómo los aficionados vivieron un clásico cochabambino de 1972.

"Cuentan algunos testimonios que cuando el clásico iba tomando cuerpo, los hinchas miraban el juego tomando chicha, sentados en promontorios de adobe, y cuando su equipo metía un gol, junto con el grito al cielo, el festejo iba acompañado de la utilización de las tutumas como armas que desparramaban el néctar del valle en la humanidad de los hinchas rivales", relata. 

Beber chicha dentro del estadio se prohibió en la década de los 80's, pero muchos aficionados se daban modos de continuar con su costumbre.

"Los hinchas de las "graderías de sol" se dirigían a la verja del estadio donde, detrás de los barrotes, estaban las caseritas con sus tutumas colgando de los baldes. Ante la mirada del policía dispuesto a hacer cumplir la ley, el hincha estiraba los brazos para agarrar la tutuma detrás de la reja y degustar el néctar del valle con la boca en la frontera entre lo prohibido y lo permitido, diciendo al guardián de la ley: "¿no ve jefecito, no ve que no estoy tomando chicha dentro del estadio?", describe Mayorga.

Otro de nuestros lectores, con alias Picaflor Rojas, recuerda su participación en las obras de la curva norte:

"Exactamente en vacaciones finales del año 1976-1977 y partidos por las tardes entre obreros, grandes recuerdos".

Y los eventos no solo fueron vividos por cochabambinos, algunas personas llegaban desde Oruro para poder ser testigos de grandes encuentros, como nos comentó Leonista Quirquincho Rivas.

Sin duda, uno de los equipos emblemas del departamento, Wilstermann, crea muchos recuerdos en este mítico escenario. 

"Mi hermano, Marco Lara, juntos en mi primera final cuando era niño en las canchas auxiliares del Capriles. Luego con trabajo y esfuerzo saltamos al gramado verde. Muy lindos momentos", comparte nuestro lector, William Lara, junto a una fotografía.

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Fotografía de William Lara.

 

Pese a cualquier inclemencia del tiempo, los aficionados se congregan en el estadio, como Chelo Carrasco.

"Hermosos momentos, uno ama a su equipo no importa si llueve o hace calor a apoyar a mi hermoso equipo", comparte junto a fotografías del encuentro deportivo. 

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Fotografía de Chelo Carrasco.

El estadio al ser una estructura antigua, también alberga historias de fantasmas que rondan entre sus paredes.

Rosalía Chavaler, una señora de 63 años, es hija de uno de los antiguos porteros del estadio. Dice que ya no recuerda muchas cosas de su niñez, aun así, siente nostalgia de esa época. Comparte una de las anécdotas que vivió junto a su familia, debido al trabajo de su papá.

"Una vez estábamos durmiendo y escuchaba como si un niño llorara en el medio del estadio. Y se me paro los pelos al sentir eso y le dije a mi papá. "Papi, hay un chiquito que se ha quedado en el estadio y está llorando". Mi papá saltó, pero no había nada. Ahora no sé si era algo malo o era el llanto de un gato", comenta con un poco de risa.

 

Edición: Gerardo Bravo

Una reacción heroica en una tarde para el recuerdo

Fragmento del libro "Grita la hinchada" de Fernando Mayorga

En 1967, los amantes del fútbol fueron testigos de una hazaña que es recordada como una de las grandes tardes de la historia del Equipo del Pueblo. Se disputaba el Campeonato Nacional Extra de Fútbol, conocido también como Copa Millonaria.

Dos equipos definían el primer lugar del grupo, Aurora y Mariscal Santa Cruz, temible equipo paceño que tres años después fue campeón de la Recopa Sudamericana (…) A la finalización del primer tiempo, el equipo visitante vencía por dos goles a cero. Ese resultado se mantuvo hasta el minuto 39 del segundo tiempo y los jugadores de Mariscal Santa Cruz "hacían hora", ganaban o perdían tiempo, como se decía en ese entonces.

Algunos espectadores defraudados bajaban las gradas rumbo a la salida, otros estaban fuera del estadio volviendo a casa.

Entonces, dice la crónica, "Con vergüenza deportiva y con un espíritu invencible (los auroristas) lucharon ante la adversidad y cuando se cernía la derrota sobre sus colores, supieron hacer frente a las contingencias".

Las contingencias eran dos goles en contra y al frente estaban solo seis minutos para la culminación del partido con el reloj con guillotinas en vez de manecillas. Cuando sonó el pitazo final el partido terminó 3-2 a favor de Aurora. Basta esta sentencia periodística: "Aurora del pozo al gozo en 3 minutos".

Son tantos los hombres que cuentan haber sido testigos de esa proeza aquella tarde que no hubiera cabido tanta gente en las graderías del estadio, y no las 2.500 personas que registra en un balance frío y numérico.

Un balance que, sin embargo, no consigna cuántos fueron los hinchas que regresaron del vientre de la tribuna o de los pasillos o de la calle o corriendo desde el puente de Cala Cala al escuchar los gritos de gol de los estoicos que soportaban la derrota convertida en empate y al instante en victoria sorprendente.

La crónica tampoco dice cuántos eran los que se quedaron, pero todos ellos miraron de pie esos minutos finales.

Los retos de un legendario

En 2016, se decidió remozar el estadio con miras a los XI Juegos Suramericanos Cochabamba 2018. A inicios del año pasado, el Gobierno nacional reconoció que sería imposible construir el nuevo estadio debido a los problemas que se tuvo en el proceso de expropiación de los terrenos del Hipódromo, donde planificó la construcción del nuevo escenario deportivo.

 

 

Cochabamba albergará a deportistas de 14 países del 9 al 20 de mayo del siguiente año. El estadio será escenario de la inauguración y clausura de los Juegos, además de acoger los partidos de fútbol.

El 12 de abril, el gobernador del departamento, Iván Canelas, el ministro de Deportes, Tito Montaño, y el ahora exdirector del Comité Organizador de los XI Juegos 2018 (Codesur), Marcelo Ortubé, junto a técnicos del Servicio Departamental del Deporte (Sedede) realizaron un recorrido por los distintos ambientes del escenario deportivo con el objetivo de coordinar las refacciones que se realizarán para adecuarse a las exigencias del evento internacional

"Todo lo que hay aquí está realmente gastado. Tenemos que hacer cambios, de cañerías, energía eléctrica todo ese tipo de cosas, será una buena ocasión para modernizar nuestro único estadio", señaló Canelas aquella inspección.

Uno de los puntos en los que las autoridades hicieron hincapié fue la estrechez y la incomodidad de las butacas del sector de preferencia.

"Es imposible estar acá noventa minutos sentado en esta incomodidad. Entonces, aquí los técnicos tendrán que decirnos qué vamos a hacer, si mantenemos estas butacas incomodas tan chiquitas, tan inseguras", señaló el gobernador al culminar esa vista de más de horas.

Se tenía previsto que las refacciones inicien en esto días, según apuntó Canelas el 15 de agosto. Dos días después, el director del Servicio Departamental de Deportes (Sedede), Javier Villalobos, manifestó que las refacciones al estadio Félix Capriles se realizarán tras el partido de Wilstermann con River Plate de Argentina por los cuartos de final de la Copa Libertadores, el 14 de septiembre.

El club Aviador, en su momento, intentó cambiar el escenario de la competencia hacia Sucre o La Paz considerando que se tenía previstas las obras de refacción. 

Pero Conmebol respondió con una negativa el pedido del Rojo, aludiendo que los escenarios deben ubicarse a la misma altura, lo que obligó a Wilster a pedir consideración con el escenario deportivo.

 

 

Fútbol, música, encuentro de amigos y sobre todo historias, muchas historias, siguen dando vida al espacio de deporte más importante de la ciudad... casi un patrimonio sentimental.

Por: Yvonne León

Imágenes: Los Tiempos y agencias

Vídeos: Gerardo Bravo y agencias