Objeciones, mercantilización y obligatoriedad: los cuestionamientos al servicio militar boliviano

27/08/2018

Christian Burgos

Molesto y con la prisa de concluir los últimos trámites para la culminación del servicio premilitar de su hijo, en el Centro de Instrucción de Tropas Especiales (CITE) de Cochabamba, Javier (nombre ficticio) asegura que gastó al menos 9 mil bolivianos durante la instrucción militar.

Como él, muchos padres y madres de familia lamentan haber acudido a la opción premilitar para que sus hijos obtengan la libreta de servicio. Varios cuestionan el aporte a la formación de los jóvenes en los cuarteles y aseguran que el gasto no vale la pena.

Bolivia, que se ha declarado pacifista y rechaza toda acción de guerra según la Constitución Política del Estado (CPE), insiste en darle un carácter de obligatoriedad al servicio militar, lo que genera críticas sobre el respeto a los derechos humanos universales.

Expertos y ciudadanos consultados en las calles y a través de las redes sociales de Los Tiempos, coincidieron en que el servicio militar pierde su valor al no ser un voluntariado como en otros países de la región y mas bien plantean un cambio que se ajuste al contexto que vive Bolivia.

“El servicio militar no es importante. No ayuda en nada a la formación de los jóvenes, los vuelve más violentos. Creo que el sentimiento patriota puede sembrarse de diferentes formas, como en el hogar o la escuela por ejemplo, se debe dar importancia a la educación en el país”, expresó el ciudadano Santiago Lara.

También surge una molestia en diferentes sectores de la sociedad boliviana por la mercantilización de las libretas de servicio militar porque cuando no se logra hacer el servicio obligatorio en las edades de reclutamiento debe gastar entre 4.000 y 6.000 bolivianos para conseguir el documento.

Las largas filas para obtener un cupo en el servicio premilitar, el tiempo que dura la instrucción, los elevados gastos, la burocracia en las Fuerzas Armadas de Bolivia y otras situaciones, son aspectos que reprocha la ciudadanía de manera constante.

LA IMPORTANCIA DEL SERVICIO MILITAR PARA EL ESTADO

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Para el Estado Plurinacional de Bolivia el servicio militar se constituye en una “sublime e ineludible obligación” de todos los jóvenes para la “conservación de la heredad nacional”.  

“Todos y cada uno de los jóvenes en edad militar deben considerar el servicio militar obligatorio como un deber, debido a que en nuestros cuarteles no solo se enseña el manejo de las armas, sino también el sendero a seguir en beneficio propio y de nuestra amada Bolivia, ya que en sus predios se preparan los hijos predilectos del deber, del honor y de la gloria”, señala el Ministerio de Defensa.

El comandante de la Región Militar VII, Carlos Maldonado, aseguró que este servicio es fundamental para la construcción de un país capaz de asumir la defensa de sus intereses y recursos naturales.

“La importancia del servicio militar para la sociedad boliviana es netamente la seguridad y la defensa, si no hubiera estas directrices no habrían garantías en la educación, la salud o en cualquier actividad que la sociedad se empeñe”, indicó Maldonado.

Sin embargo, numerosas críticas apuntan a que esta instrucción no representa un aporte en la formación de los jóvenes bolivianos ya que el carácter de obligatoriedad hace que exista menor entrega y dedicación por parte de los soldados, a diferencia del voluntariado.  

¿QUÉ PIENSA LA GENTE SOBRE EL SERVICIO MILITAR Y PREMILITAR?

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En un sondeo a través de la página de Facebook de Los Tiempos, muchas personas manifestaron su postura respecto a la efectividad del servicio militar y premilitar para la formación de los jóvenes bolivianos.

Varios mencionaron que son fundamentales para la construcción de una sociedad y un Estado seguro.

Sin embargo, la mayoría afirmó que el servicio no genera un aporte en la formación de los jóvenes y que para conseguir mejores resultados se debe dar paso al voluntariado dejando de lado la obligatoriedad en el servicio militar.

LA OBJECIÓN DE CONCIENCIA AL SERVICIO MILITAR EN BOLIVIA

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La objeción de conciencia al servicio militar es el rechazo a esta prestación por razones éticas o religiosas. Para muchas personas es un derecho que deriva de la libertad de pensamiento, conciencia y religión, basado en el artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Muchos Estados recogen esta posibilidad en sus políticas y leyes. La objeción de conciencia al servicio militar es ejercida principalmente por personas que se oponen a cualquier tipo de fuerzas armadas, testigos de Jehová, menonitas y también los unitaristas, entre otros sectores.

El primer caso de objeción de conciencia al servicio militar en Bolivia se dio el 2002 cuando Alfredo Díaz Bustos, un joven testigo de Jehová, se negó a cumplir el servicio por motivos religiosos.

Ante la negativa del Estado Boliviano para entregarle la libreta de servicio militar, el ciudadano acudió a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) patrocinado por la Defensoría del Pueblo; sin embargo, el Gobierno negoció "amistosamente" y se le otorgó el documento.

El segundo caso, que ya abre la posibilidad de legislar y normar la objeción de conciencia al servicio militar, se registró en noviembre de 2015 cuando el ciudadano José Ignacio Orias pidió acceder a este derecho y su caso fue admitido parcialmente por la justicia boliviana. “Él ha argumentado razones éticas porque se declara pacifista”, indicó Guido Ibarguen, abogado de Derechos en Acción que lleva el caso.

Premilitares de una unidad militar de Cochabamba.

Sin embargo, en 2016, cuando la decisión pasó a revisión del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP), el pedido de objeción fue rechazado y el ciudadano Orias decidió iniciar la petición ante la CIDH.

La Asamblea Constituyente de Bolivia de 2006 propició un debate respecto a la objeción de conciencia al servicio militar pero la discusión sobre este tema no dio resultados y nunca se pudo normar este derecho, calificado como universal.

“Yo creo que es esencial, el debate debe partir de que la obligatoriedad del servicio militar en el país aún tiene una visión bastante colonial (...). Yo no encuentro un justificativo para que no se dé la objeción de conciencia” expresó la abogada y exlegisladora, Rebeca Delgado.

Aseguró que la determinación de la Asamblea Constituyente para dar un carácter de obligatoriedad al servicio militar respondió a un “acuerdo político del Gobierno del MAS con las Fuerzas Armadas”. “Esto genera recursos económicos para el Estado. Como Bolivia estamos supeditando los derechos de la gente a un tema de financiamiento de las fuerzas militares”, señaló.

En este contexto, la CIDH notificó el pasado 11 de julio al Estado boliviano la tramitación de la denuncia que presentó Orias por la vulneración de su derecho. El Gobierno tiene 90 días para presentar sus argumentos y asumir defensa, hasta el 11 de octubre.

El abogado Ibarguen explicó que hasta mediados de 2019, en caso de que el Estado presente objeciones, se puede tener un informe de admisibilidad por parte de la CIDH. Posteriormente la Comisión Interamericana deberá realizar un reporte de fondo conclusivo, que puede durar ochos meses.

RADIOGRAFÍA A LA REGIÓN: LA POSTURA DE DISTINTOS PAÍSES

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En Suramérica, sólo cuatro países admiten la objeción de conciencia en el servicio militar obligatorio: Argentina, Brasil, Ecuador y Paraguay.

En la región hay seis países con servicio militar obligatorio: Bolivia, Chile, Brasil Colombia, Paraguay y Perú, mientras que en Venezuela, Uruguay, Ecuador y Argentina es una prestación voluntaria.

En Europa la situación es completamente diferente pues sólo cinco de los 27 países de la región tienen servicio militar obligatorio. Se trata de Grecia, Chipre, Austria, Finlandia y Estonia. Según los datos, el último país en eliminar la obligatoriedad del servicio militar fue Alemania en 2010.

LAS OPCIONES QUE TIENE EL CIUDADANO; EL COSTO DE TENER UNA LIBRETA DE SERVICIO MILITAR

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Los ciudadanos bolivianos tienen 10 opciones para obtener una libreta de forma legal, según el Ministerio de Defensa. El servicio militar y el premilitar son las opciones a las que más se accede.

Para el comandante Maldonado, ambos servicios son prácticamente lo mismo con la única diferencia del tiempo de participación. “Es la misma instrucción, hay pequeñas diferencias pero los premilitares salen con una instrucción óptima”, señaló.

Sin embargo, el Estado boliviano ofrece opciones para aquellas personas que por diversos motivos nunca obtuvieron el documento que es indispensable para ejercer la función pública, aunque los costos económicos son altos.

Hasta el 2006 la libreta de servicio militar era necesaria para tramitar el título profesional, entre otros trámites de alta importancia; sin embargo, en la actualidad ya no se requiere en determinados ámbitos pero es una condición necesaria, por ejemplo, para sacar una licencia de piloto y adjudicarse consultorías en ciertos municipios.

El pasado junio, el ministro de Defensa Javier Zavaleta, informó que aquellos funcionarios públicos que no tengan esta documentación serían despedidos e incluso procesados. Esto provocó que cientos de personas acudan a las regiones militares de sus ciudades para, en la mayoría de los casos, obtener el documento en calidad de redención aunque a un precio demasiado alto.

Si un joven se encuentra en la edad apta para acceder al servicio obligatorio, el monto económico que invertirá es mínimo ya que el Estado asume la mayor parte de los gastos; sin embargo, cuando se accede al servicio premilitar el panorama es completamente distinto.

Faltando días para la culminación del servicio premilitar del escalón 2017-2018, varios padres de familia aseguraron que el monto económico invertido para que sus hijos obtengan la libreta es excesivamente elevado y muchas familias no pueden asumir el gasto.

“Cuando hemos entrado, el tema de médicos, fotocopias, análisis, se hace hasta 1.500 contando gastos pequeños. Luego, una vez entrado, tienes que poner al banco 1.000 bolivianos para el tema de uniforme y también hay algo de seguro médico (...). Luego viene el sábado a sábado, hay que comprar sándwich, libros, salteñas, revistas, pintura, telas, siempre hay algo que comprar y es obligatorio”, comentó el padre de familia que prefirió no ser identificado.

Otra madre de familia, de un céntrica unidad militar de Cochabamba, dijo que tras un recuento del dinero invertido se dio cuenta que gastó más de 9 mil bolivianos “sin contar lo de los campamentos y los desfiles”.

Cuando el ciudadano ya no tiene la edad apta para el servicio militar o premilitar, puede conseguir una libreta de redención a un costo de 4.000 bolivianos si tiene 23 años y si supera esta edad deberá asumir una multa de 200 bolivianos por cada año.

 

Lo evidente es que el servicio premilitar y el militar obligatorio son cada vez más cuestionados no solo por lo que significa en el proceso de formación de los jóvenes, los gastos, la mercantilización de las libretas e incluso la reputación de las Fuerzas Armadas, sino también por la complejidad ideológica que representa respecto a los derechos humanos y la objeción de conciencia en una sociedad que busca consolidarse como pacifista y moderna.

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Christian Burgos

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Agencias - Web