Diez voluntarios unen esfuerzos y construyen casa para adulto mayor
“No me deseches en el tiempo de la vejez; cuando mi fuerza se acabare, no me desampares” es el mensaje que un grupo de 10 jóvenes voluntarios dejaron plasmado en un muro próximo al nuevo hogar de Fermín Puma, en Sacaba, un adulto mayor de 81 años que pasó de vivir en condiciones precarias a un cálido dormitorio construido con cimientos de amor y solidaridad en medio de la pandemia.
En medio de un sector ya urbanizado, en el distrito 6 del municipio de Sacaba, vive Fermín desde hace ocho años junto a su mascota, su compañero incondicional.
Vivía en un pequeño cuarto improvisado con calaminas viejas y ladrillos huecos rellenados con basura y bolsas plásticas para evitar que pase el frío. Además de una cama improvisa con tablas y los más preciados tesoros de Fermín, entre ellos, su vieja lámpara y su radio.
Esta realidad cambió ayer, cuando se hizo la entrega oficial de su nuevo hogar: un dormitorio pequeño, pero lleno de significado que 10 jóvenes voluntarios de la zona de Chacacollo construyeron.
Este sueño también fue posible gracias al apoyo del concejal Herlan Ramírez y diferentes personas que donaron materiales de construcción, alimentos y muebles, entre ellos una cama donde Fermín pueda descansar cómodamente y no pase frío en el crudo invierno que se aproxima.
Uno de los 10 voluntarios, Juan Pablo Heredia, recuerda que la primera vez que llegaron al lugar Fermín vivía “en condiciones lamentables”.
“La primera vez que pasamos por aquí no creímos que vivía alguien. Lo encontramos con tres achojchas y un poco de sal, entonces nos fuimos a buscar alimentos y le trajimos”, recuerda.
Tras conocer su historia, se trazaron la meta de cumplir el sueño de Fermín: tener un lugar digno donde vivir. Para ello buscaron la ayuda del concejal Ramírez, quien, con la campaña de donación de alimentos que impulsa denominada “Sacaba Solidaria”, llegó hasta Fermín con alimentos e insumos de primera necesidad. La ayuda no terminó ahí.
Las campañas continuaron. Pronto, los voluntarios recibieron materiales para empezar la construcción. Después de tres semanas, se cumplió la misión. “Él (Fermín) se ponía a ayudarnos y juntos terminamos la construcción”, acotó Heredia. Ahora, el siguiente paso es lograr que Fermín goce de servicios básicos.
“Queremos que esta actividad llame a la conciencia de todas las personas que muchas veces se desasen de las personas mayores, o las abandonan”, reflexionó Ramírez. Indicó que continuarán con esta iniciativa para seguir ayudando, junto a los voluntarios, a más adultos mayores que necesitan una mano.



























