Policía considera 4 categorías en la investigación de desaparecidos
Para la activación de búsqueda de los casos o denuncias de personas “desaparecidas”, la Policía en Bolivia cuenta con un protocolo de actuación, en el que se establecen cuatro categorías: desaparecido, ausente, extraviado o perdido, y no localizado.
De acuerdo a estas categorías, la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) trabaja en la atención de cada uno de los casos que se reportan, de acuerdo al documento proporcionado por el Comando General de la Policía a Los Tiempos.
El comandante general de la Policía, Jhonny Aguilera, señaló que quedó eliminada la concepción errónea de que se tenía de esperar 24, 48 o 72 horas después de la desaparición para iniciar la búsqueda de la persona.
“Es preciso realizar el registro de la desaparición de la persona en el menor tiempo posible. Si la familia presume la desaparición, en razón de que la persona quebrantó su rutina habitual, aunque hayan transcurrido dos horas, es obligación de personal de la División de Trata y Tráfico de Personas realizar el registro correspondiente”, dijo.
La búsqueda siempre se realiza bajo la presunción de que la persona desaparecida está viva, independientemente de las circunstancias de la desaparición, de la fecha en que inicia la desaparición y del momento en que comienza la búsqueda.
“Desaparecida” sería la persona cuyo paradero se desconoce, no se tiene ninguna referencia ni dato de su ubicación. Dentro de esta categoría, se encuentran cuatro poblaciones: niños, adolescentes, adultos y ancianos.
“Ausente” es una persona que se separó de su entorno social y salió de su casa por su propia voluntad o bajo influencia de una tercera persona, pero se desconoce su ubicación actual. Están identificados en dos grupos: adultos y personas de la tercera edad.
“Extraviada” o “perdida” es la persona que sale de su ruta y no sabe cómo llegar a su destino, tiene mayor incidencia en población vulnerable como menores, ancianos y personas con discapacidad.
“No localizados” usualmente son menores captados por las redes sociales, identificados por los captores por ser personas vulnerables y con problemas en el núcleo familiar, se ocasiona la ausencia voluntaria de los menores.
Aguilera exhortó a la población a denunciar de manera inmediata la desaparición de su familiar, ya que las primeras horas son fundamentales, sobre todo cuando se trata de menores de edad y mujeres.
Dos casos
En este mes y en febrero, dos hechos consternaron a la población. Personas que habían sido reportadas como desaparecidas fueron halladas enterradas después de meses e incluso años desde la última vez que se las vio vivas. Los familiares de las víctimas denunciaron falencias en la búsqueda e incluso negligencia por parte de los investigadores, porque restaron importancia a los indicios que les proporcionaron, logrados a partir de indagaciones propias.
Muchas veces se denuncian desapariciones en las que jóvenes fingen su secuestro o desaparición, provocando el despliegue policial y la inversión de recursos de manera inútil. Casos por los cuales, los policías se muestran reacios a iniciar de inmediato las investigaciones.
El pasado fin de semana fueron hallados en un condominio de Sacaba los restos del arquitecto Ariel Rodríguez Orellana, reportado como desaparecido en octubre del año pasado.
La familia del profesional, después de reportar su desaparición, inmediatamente empezó a colectar grabaciones de cámaras de seguridad, y a través de aplicaciones tratar de ubicar el celular. Al tercer día, ubicó el dispositivo en una vivienda en Lomas de Santa Bárbara, en Sacaba. Estos datos indicaron que entregaron a los investigadores, pero éstos no les dieron atención.
El hallazgo de los restos de cuatro jóvenes enterrados en la zona de Tres Arroyos en el trópico de Cochabamba cuestionó la eficiencia de la búsqueda de las personas reportadas como desaparecidas.
Después de 52 días de búsqueda, desde el 20 de diciembre del año pasado, se halló el cuerpo de Mónica Olmos el 10 de febrero. En el rastrillaje en el lugar, se encontraron en fosas los restos de otras tres jóvenes desaparecidas desde distintas fechas; el caso más antiguo es de agosto de 2017.
Detrás de estos asesinatos estaría el cabecilla de una red de trata de personas y narcotráfico.
A la interrogante de por qué no se pudo dar con estas jóvenes en su momento, el ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo no supo explicar.
“La trata y tráfico de personas es el segundo delito más rentable a nivel mundial”
SISTEMA DE ALERTA TEMPRANA “JULIANA”
Con el objetivo de poner freno a los casos de trata y tráfico de personas, el Comando General de la Policía lanzó el sistema de alerta temprana “Juliana”, que permite realizar la búsqueda de las personas desaparecidas y tener información pronta y oportuna, incluso más allá de las fronteras de Bolivia.
La trata de personas es el segundo delito más rentable, después del narcotráfico, para los antisociales. En muchos casos, ambas actividades están relacionadas y tienen conexiones en varios países.

























