Fe: denarios y rosarios hechos con pétalos
Inspiradas en la fe, el amor a Dios y apegadas a la oración, las religiosas de claustro del Monasterio de la Inmaculada Concepción, ubicado en Pandoja (Quillacollo), elaboran denarios de mano y cuello, rosarios y cadenas matrimoniales con pétalos de jazmín.
La madre superior del claustro, Sor María de la Paz, indicó que las joyas son confeccionadas con “cuentas” de pétalos de jazmín esféricas.
Las finas joyas hechas artesanalmente son confeccionadas con “cuentas” (bolas ensartadas que componen el rosario) de pétalos de jazmín de colores claros que son traídas desde España y cadenas de plata alemana, famosas en el mundo por su calidad.
Las siete religiosas que habitan el monasterio comenzaron a elaborar los rosarios y denarios hace 13 años, cada pieza se hace con paciencia. Ellas son las últimas integrantes del convento de la orden mariana de la Inmaculada Concepción —que se fundó en España en 1.489— que viven en Pandoja, al norte de Quillacollo.
Entre las características que hacen únicas estas piezas están el aroma perdurable de los pétalos de jazmín, su confección artesanal y las intenciones que las religiosas ponen de manifiesto cuando ensartan cada “cuenta”, confiadas en que sus oraciones y ánimo confortarán a quien lleve el denario o el rosario y ayudarán a conformar un mundo de paz, más cercano a Dios.
“Cuando hago los rosarios, voy ofreciendo una intención. Por ejemplo, por la humanidad, por los misioneros, sacerdotes, familias. Cada cuentita es por un alma. El trabajo tiene un significado, no se hace por hacer, sino para que tenga afecto en la humanidad”, afirmó una joven que postula a la orden. En tanto que para Sor Inmaculada, la religiosa más joven del convento, la elaboración de las joyas es otra manera de encontrarse en oración con Dios.
Entre las piezas más valoradas por la orden se encuentran las uniones matrimoniales, que son impuestas a los novios durante su boda en señal de que la Virgen María. Es un lazo de unión para los esposos. Asimismo, los denarios de cuello, que fueron pensados para las más jóvenes, quienes además de lucir las joyas pueden rezar.
Los denarios contemplan una decena de “cuentas” y un misterio de la vida y muerte de Jesucristo; en tanto que el rosario cinco decenas y cinco misterios. Los productos son distribuidos en tiendas como el Verbo Divino, en la ciudad de Cochabamba.





























