Existen problemas en la cuenca principal y en el alcantarillado
El río Maylanco, la principal cuenca que desemboca en el Rocha y posteriormente en la laguna Alalay, es usado como receptor de aguas servidas, desechos industriales, basura y escombros. Según el diagnóstico del Plan Metropolitano de Agua de Cochabamba, está contaminado con grandes cantidades de nitrógeno, fosfatos, gases, amonio, microorganismos fecales y material de desecho.
El secretario de Planificación de la Gobernación, Filemón Iriarte, explicó que el 80 por ciento de las aguas que ingresan son de redes domésticas sin tratamiento. En Sacaba, Emapas detectó ocho puntos de descarga directa, dos puntos de descarga de aguas residuales de industrias.
Los barrios de los alrededores también descargan aguas negras a través de conexiones clandestinas conectadas al desagüe pluvial.
El dirigente del Distrito 7, René Cartagena, explicó que en éste y otros distritos cercanos existen problemas de rebalse constantes con el cárcamo de bombeo de Exaltación y el sistema principal del alcantarillado del barrio Siglo XX
“Siempre colapsa, tiene conexiones, incluso desde Calicanto baja a Jaime Zudáñez y se va a la laguna”, dijo. Explicó que, hasta agosto, un canal de riego que pasa por la zona reventó y las aguas desembocaron en el embalse durante un año. Sólo en el Distrito 5, las 13 OTB no cuentan con alcantarillado.
Sin embargo, el encargado de la red de alcantarillado de Semapa, Alberto Trujillo, dijo que al momento los distritos 7, 8 y 14 cuentan con el servicio. “La cobertura aumentó al 70 por ciento”, declaró.
El director ejecutivo de la Fundación Agua Tuya, Gustavo Heredia, explicó que el problema central en Alalay es que existen entradas clandestinas, muchas veces de industrias o de conexiones domésticas.
Para resolver la contaminación de los ríos con aguas servidas, se requiere construir entre 11 y 13 plantas de tratamiento en el eje metropolitano. Hasta el momento, la planta de El Abra tiene el 90 por ciento de avance, en Sacaba.
La construcción de las 11 plantas de tratamiento tendrá un costo de 589 millones de bolivianos.

























