La feroz persecución política de Ortega para mantenerse en el poder
La catarata de aprehensiones de varios líderes opositores a menos de cinco meses de las elecciones en Nicaragua, en las que el actual mandatario Daniel Ortega pretende prorrogar su mandato por cinco años más en las elecciones del 7 de noviembre, ha dejado a la nación centroamericana en un callejón sin salida.
Tras el arresto de líderes de la oposición y precandidatos electorales, Estados Unidos castigó a cuatro asesores de Ortega, incluida su hija Camila Antonia Ortega Murillo, y la comunidad internacional ha redoblado su presión sobre Nicaragua sin poder aplacar la ola de detenciones.
A ello se suman los manifiestos de la Comisión Interamericana de Derecho Humanos (CIDH), la de la alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, además de la Corte Internacional de Derechos Humanos (Corte-IDH) y la Unión Europea (UE), repudiando la represión política que lleva adelante el mandatario de 75 años, en compañía de su esposa Rosario Murillo, mano derecha y vicepresidenta de la nación centroamericana. La Organización de Estados Americanos (OEA) no se quedó atrás, porque también demanda un cambio radical en la política que lleva adelante Ortega.
La organización Humans Rights Watch (HRW) divulgó una información de 37 folios, en los que señala que en la coyuntura vigente existen dificultades enormes y creíblemente insalvables para profesar derechos de libertad de expresión. Un plan maquinado por Ortega en complicidad de sus estrechos colaboradores, con la finalidad de apartar cualquier impedimento que intente contraponerse a su ratificación en el poder por cuarta ocasión consecutiva.
Pero eso no es todo, porque a la represión política se suma la reprimenda e incluso la violencia contra periodistas independientes que han abandonado Nicaragua en los últimos días.
La situación de Nicaragua no es reciente, puesto que en 2018 el Gobierno reprimió frenéticamente una revuelta ciudadana, Daniel Ortega ha sido cuestionado.
Esa época, la nación centroamericana atrajo la atención del mundo entero por una serie de protestas que provinieron en vehemencia policial.
Producto de las transformaciones monetarias del Gobierno de Ortega, se forjó un estallido social que aparecía germinándose ante el agotamiento y la irritación de la población. Ortega estaba 11 años en el poder y ese tiempo la juventud nicaragüense resolvió afrontar los problemas que ya no podían pasar inadvertidos.
Pero hay más, porque ese año un incendio voraz terminó con miles de hectáreas en una reserva forestal de ese país, llamada Indio Maíz.
Es así que los jóvenes nicaragüenses emplazaron a censuras en contra de la réplica calmosa por parte del régimen de Ortega.
El Gobierno reaccionó con represiones violentas e impuso una reforma legislativa que propició más complicaciones. Esa reforma permitió que se rubricaran cambios a la ley del seguro social que perjudicó a todos los ancianos de esa nación.
Las protestas en esa época se extendieron por meses y dejaron al menos 328 muertos, más de 2 mil heridos y casi 100 mil exiliados, según cifras de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
SEPA MÁS
- Rosario Murillo, esposa y vicepresidenta
Al lado del presidente Daniel Ortega siempre hay una mujer delgada, de exuberante cabello rizado y ropa de colores fuertes.
- La Chayo es sumano derecha
En 2017, el Presidente nicaragüense fue investido para su cuarto mandato, de cinco años, y tercero consecutivo, junto a su esposa como vicepresidenta.
- Ortega dice que existe injerencia
Ortega acusó a las delegaciones de Estados Unidos, de España y de “otras embajadas europeas” en Managua de “intromisión” en sus asuntos internos.
- Busca prorrogar su mandato
Ortega está en el poder desde 2007 y busca una nueva reelección en las elecciones del 7 de noviembre.

























