Pedro Páramo, la enigmática novela de Juan Rulfo
Fernanda Pérez Sánchez. Comunicadora social
Fue su primera novela publicada, pero el impacto que tuvo en la literatura es permanente. Pedro Páramo, de Juan Rulfo, sigue tan vigente hasta nuestros tiempos que una adaptación de Netflix, dirigida por el ganador del Oscar, Rodrigo Prieto, se estrenó en noviembre de 2024. Inevitablemente, los ejemplares del libro que guardamos en nuestros libreros como un clásico que estableció los cimientos del realismo mágico y precursor del boom latinoamericano, serán revisitados y, claro, revalorizados ante una nueva lectura.
“Nunca, desde la noche tremenda en la que leí La metamorfosis de Kafka, en una lúgubre pensión de estudiantes de Bogotá, casi diez años atrás, había sufrido una conmoción semejante”, dijo Gabriel García Márquez después de leer Pedro Páramo, a su vez, estas palabras fungen como introducción de la edición publicada por Vintage Español en 2019.
El asombro de García Márquez es una reacción colectiva entre quienes han sido cautivados por las páginas de Juan Rulfo (y son solo menos de 200). En el pueblo de Comala, el autor jalisciense diluyó la línea entre el mundo de los vivos y los muertos, entre el pasado y el presente. La llegada de un hombre llamado Juan Preciado en busca de vengar el abandono de su padre, Pedro Páramo, es el punto de partida para una historia densa, repleta de fantasmas de habla popular, que entremezclan el relato de sus recuerdos de forma poética e incluso, sabia.
La novela se basa en un tropo popular: el hijo que regresa para buscar a su padre. La historia de Juan Preciado inicia cuando su madre, en su lecho de muerte, le pide que busque a su padre en Comala, un pueblo que ella recuerda como un lugar vibrante y bullicioso.
En su llegada a Comala, Juan Preciado se encuentra con un destino árido y decadente. En el camino, su primer encuentro ocurre con Abundio Martínez, quien describe a Pedro Páramo como “un rencor vivo”, a partir de ahí, Juan empieza a construir la historia de su difunto padre, guiado de los fantasmas que encuentra en su camino.
Desprendiéndose de una narrativa no lineal, Pedro Páramo se divide en dos grandes líneas de narración: la que cuenta el trayecto de Juan Preciado y la de los recuerdos que conforman la vida de Pedro Páramo, un cacique cruel y carente de escrúpulos, cuyas acciones vienen motivadas –paradójicamente– por el amor que siente por Susana San Juan, una mujer a quien conoce desde que era un niño.
¿Cuál es el tema central de Pedro Páramo?
Esta pregunta recurrente entre los estudiantes que leen Pedro Páramo por primera vez (la mayoría de las veces, como resultado de una tarea escolar) es, de hecho, un tanto compleja de responder y bien podría depender desde el punto de vista del que se lea la novela y ahí radica mucha de su grandeza e impacto en la literatura en español, a cada nueva lectura, puede hallarse una perspectiva diferente, incluso más allá de sus personajes principales.
El libro de Juan Rulfo habla de la muerte, un tema que en México es mágico gracias a sus tradiciones prehispánicas; pero también doloroso si lo trasladamos a la realidad violenta que, por desgracia, tiñe los matices de la sociedad actual. Ese contraste es notorio en Pedro Páramo, con su historia narrada a través de voces de fantasmas que pasan por vivos hasta que el lector, junto a Juan Preciado, se percata de que algo no es “normal” en ese Comala carente de porvenir, ese Comala arrasado por la Revolución Mexicana y la negligencia de Pedro Páramo, quien es propietario de casi todo el pueblo. Cuando muere Susana, su eterno amor no correspondido, Pedro resiente la indiferencia de su comunidad y anuncia: “me cruzaré de brazos y Comala morirá de hambre”.
Así, Pedro Páramo habla de la muerte, del valor de los recuerdos, del dolor que estos resguardan y que motiva las acciones del protagonista y de los personajes secundarios, después de todo, Juan Preciado comienza su travesía guiado por las memorias de su madre sobre un lugar que hace mucho tiempo dejó de existir como ella lo recordaba.
Gracias a los relatos sobre el inicio de la guerra y los estragos de esta en Comala, es posible saber que Pedro Páramo se desarrolla en un contexto prerevolucionario, durante la Revolución Mexicana y la Guerra Cristera, entre los años de 1870 y 1929.
Aunque fuera de la ficción existe un pintoresco pueblo llamado Comala, ubicado en Colima y conocido como “el Pueblo Blanco de América”, el Comala de Juan Rulfo es otro tema. Es una tierra caliente, con aire pesado y lúgubre, un personaje más de la historia de Pedro Páramo (muy propio del realismo mágico, género en el que los lugares tienen vida propia). “Comala en realidad no es un pueblo, es una definición hecha al azar”, describió Rulfo en una entrevista del archivo del periódico La Jornada.
Aunque en años anteriores se han creado iniciativas turísticas para promover el legado del escritor mexicano, en las que se trazan rutas en honor a los lugares que pudieron haber inspirado su obra –como el Comala de Colima o San Gabriel, el municipio jalisciense donde nació–, el Comala donde Juan preciado llega porque le dijeron que “ahí vivía su padre, un tal Pedro Páramo” no existe oficialmente.
Adaptaciones al cine
A pesar de ser un libro premiado y destacado incluso por autores como García Márquez, Fuentes y Borges, solo ha tenido tres adaptaciones en pantalla grande. La primera fue en 1966, dirigida por Carlos Velo y con la participación de Gabriel Figueroa en la fotografía (el mismo que se encargó de inmortalizar la mirada de María Félix).
Esta cinta obtuvo críticas diversas, aunque no las mejores principalmente por considerarla lineal y por haber elegido a un estadounidense para interpretar a un ranchero mexicano: John Gavin. El cast lo completaron Pilar Pellicer, Carlos Fernández e Ignacio López Tarso.
La siguiente adaptación fue de José Bolaños, y tuvo una mejor aceptación que la previa: se llevó tres premios Ariel, incluyendo Mejor Fotografía, de las cinco nominaciones que obtuvo en 1978. Los protagonistas fueron Manuel Ojeda, Venetia Vianello, Bruno Rey, Narciso Busquets, Blanca Guerra, Abelardo San Miguel y Patricia Reyes Spíndola, entre otros.
La tercera adaptación fue de Salvador Sánchez, en 1981. Entre los actores estuvo Claudio Brook, Guillermo Gil, Cristina Rubiales y Claudio Obregón. Esta fue la última película de la novela. Desde entonces hubo dos intentos más por llevarla a la pantalla grande, una en 2009 que iba a ser dirigida por Mateo Gil, y otra más que intentó Gael García, pero no se concretó.
La aclamada novela de Juan Rulfo, acaba de sumarse al catálogo de Netflix dirigido por el reconocido cinefotógrafo Rodrigo Prieto. La película debutó mundialmente el 7 de septiembre en el Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF) y ahora se se puede ver en la plataforma.
El proyecto representa no solo un gran desafío por la esencia misma de la obra literaria, sino también un viaje personal para Prieto. Este cineasta, conocido por su trabajo en producciones como Los Asesinos de la Luna, comparte que dirigir esta adaptación ha sido profundamente personal: “Dirigir esta adaptación cinematográfica ha sido un reto apasionante y un viaje profundamente personal”, informó enun comunicado de prensa.






















