Conozca cómo atacó y fue descubierto el virus Chapare el año 2000 en Samuzabety

09/08/2019
Tras un largo y minucioso seguimiento hecho a seis casos que llegaron a la consulta del doctor Simón Delgado, en Samuzabety y Eterazama, desde el año 2000 hasta el 2008, se descubrió que el causante de la extraña fiebre hemorrágica en ambas zonas era un nuevo virus denominado Chapare

Elizabeth Arrázola

La mañana del 29 de enero de 2003, con el rostro desfigurado por la preocupación, apareció Eulogio Cabrera Mosquez (22) en la puerta del consultorio del doctor Simón Delgado Ventura, en el Centro Médico de Samuzabety, en Chapare. El médico relató que el agricultor del Sindicato San Pedro traía consigo un papel y le pidió al único galeno de la posta sanitaria que le dé un certificado de defunción para enterrar a su esposa.

-- ¿De qué ha fallecido? –-preguntó desconcertado el médico--. Y en respuesta, el hombre le entregó una nota firmada por un doctor privado de la zona en la que dice que la causa de muerte de su esposa es fiebre amarilla.

Según relató Delgado en 2008 –se trataba de un médico joven que hizo su “año” de provincia en el lugar de 1998 a 2002 y quien llegó allí por un golpe del azar--. Cuenta que el personal médico del Centro se movilizó inmediatamente al saber la causa de muerte de la esposa de Eulogio. Llamaron a la Dirección Distrital de Villa Tunari y al Director del Hospital de la misma población y pidieron que acudan a Samuzabety porque había una persona muerta por fiebre amarilla.

Aparecieron después de una hora y se dirigieron a la casa de don Eulogio. El cuerpo de su esposa ya estaba siendo velado. En la casa habían seguido todo el ritual, fue bañada y cambiada con sus mejores ropas, y yacía tapada con una sábana blanca. Alrededor de ella había velas encendidas y mientras unos familiares cortaban madera para construir un rústico ataúd, otros hacían un poco de comida. Tras indagar las circunstancias de esa muerte, los colegas verificaron que la difunta había sido vacunada contra la fiebre amarilla. 

-- Vimos el cadáver –-contó Delgado--. La señora tenía hematomas en todo el cuerpo e inmediatamente asocié a un caso extraño que vi el año 2000. Esa vez –-agregó el galeno experto en Salud Pública-- doña Justina Ayaviri (22) llegó a las 8 de la noche del Sindicato Puerto Sucre al Centro Médico de Samuzabety. Ella dijo que había sido atendida en Eterazama por fiebre tifoidea y tenía dolor de cabeza, fiebre, vómitos con sangre, encías sangrantes, dolor de garganta, mialgia y artralgia, dolor abdominal, pero le llamó mucho la atención porque tenía hematomas en todo el cuerpo.

 -- Nunca me olvido de esa pacientita. Me comentaron que murió al día siguiente –agregó el doctor mientras detuvo su mirada en un punto fijo de sus apuntes. Su escritorio blanco y oxidado por el clima estaba obsesivamente ordenado. Todo parecía tener un lugar. Tras dar una mirada a su consultorio no se ven rastros de polvo y cuando habla, uno no puede dejar de ver sus manos bien cuidadas. No se duda cuando dice que se las lava hasta cincuenta veces al día.

Después de un breve silencio, Delgado cuenta que el equipo médico pidió permiso a Eulogio Cabrera para abrirle el abdomen a su esposa fallecida para tomarle una muestra de hígado. Se sigue ese procedimiento cuando se presentan este tipo de cuadros, explicó el médico que temía que la causa de la muerte de la esposa de Eulogio fuera otra.

-- La muestra fue llevada a Villa Tunari y entregada a un médico interno para que éste la transportara a la ciudad de Cochabamba, pero lamentablemente fue extraviada en el camino –-comenta--.

 

Descanso de los leones

Recorrer a pie el centro poblado de Samuzabety, cuyo nombre proviene del yuracaré que significa “el descanso de los leones”, no demora más de 10 minutos. Está ubicado a unos 30 kilómetros de Villa Tunari. Allí viven unas 150 familias que han llegado principalmente de Sucre, Potosí, Oruro y los valles alto y bajo de Cochabamba. Sin embargo, el pequeñísimo pueblo, con edificaciones precarias de madera y ladrillo, está rodeado por cinco centrales campesinas, unos 40 sindicatos, con sus respectivos asentamientos que están dispersos en un perímetro de 50 kilómetros. El calor puede llegar a ser sofocante y en ocasiones supera los 39 grados, oportunidad que es aprovechada por las mujeres y los niños para ir a bañarse y lavar ropa al río Samuzabety, ubicado al final del pueblo. La mayoría de los pobladores son agricultores, cultivan coca, arroz, piña, palmito, aunque también hay un buen número de comerciantes y carpinteros.

-- Fácilmente alcanzan a unas 7.500 personas, precisa el único médico del poblado, Jaime Ayala, quien dice que las patologías más comunes son resfríos, diarreas, infecciones estomacales, anemias, conjuntivitis, tuberculosis, dengue y malaria. 

En cambio, en Eterazama, donde reside el doctor Simón Delgado, viven unas 2.000 personas con similares oficios a los de Samuzabety. El centro médico es pequeño, una salita de espera con una banca de madera, un consultorio al que llegan personas de todas las edades y con todo tipo de enfermedades, desde las más extrañas y desconocidas para el medio, como la lectospirosis, encefalitis equina venezolana, hantavirus, tuberculosis, malaria, fiebre amarilla y aquellas con las que uno siempre tiene que lidiar toda la vida.

-- No hay moto ni ambulancia y cuando un paciente está enfermo y es urgente, lo mandamos en taxi hasta la ciudad --comenta Simón Delgado, el médico asignado por el Servicio Departamental de Salud (Sedes) a Eterezama--.

Eso ocurrió en febrero de 2003, a casi 5 a 6 días de la muerte de la esposa de Eulogio Cabrera. Eran las 4 de la tarde más o menos cuando llegó él con una fiebre de 39 grados, tenía un sangrado de sus encías y todos los síntomas que tuvo su esposa. El doctor lo envió a Villa Tunari y cuatro días después murió con un shock hipovolémico (pérdida de 1/5 de parte de la sangre). Los exámenes de laboratorio de este paciente indicaban que tenía una infección viral y dio negativo a dengue, hanta, fiebre amarilla.

El 10 de junio de 2003, Ever Aguilar (17) llegó alrededor de las 10 de la noche a la consulta del doctor Simón Delgado a Eterazama de Samuzabety. Tenía todos los síntomas de la extraña enfermedad y fue enviado al hospital de Villa Tunari, pero de allá, siete días después, fue remitido al Hospital Viedma de Cochabamba, pero no llegó debido a que falleció en Colomi, a unos 35 kilómetros del mencionado hospital. Al igual que los anteriores pacientes –ratifica Delgado—no tenía hanta, ni fiebre amarilla ni malaria.

Un año después, el 4 de enero de 2004, Freddy Paco Colque fue de Samuzabety a Eterazama. El médico relató que fue enviado a Villa Tunari, de donde lo retornaron a Eterazama. “El paciente estaba a punto de sangrar y tuvo todos los síntomas antes mencionados, incluida una neumonía. Pedí a los dirigentes de su sindicato que lo lleven a Cochabamba y lo internen en la sala de infectología del Hospital Viedma. Este paciente vivió algo de siete días y luego falleció. Fue recién de este paciente que se pudo aislar el virus Chapare en el Centres for Disease Control and Prevention (CDC) de Atlanta”.

 

 

 

DESTACADO

“Podemos encontrar otros organismos patógenos más mortales. Hay que seguir estudiando. Falta trabajo de campo, aún no se sabe cuál es el reservorio del virus Chapare”.

Simón Delgado

Médico de Eterazama

SIMÓN DELGADO HA INVESTIGADO OCHO AÑOS

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El tercer arenavirus de Bolivia fue hallado tras una larga investigación

 

El tercer arenavirus hallado en Bolivia, de los grupos A, B y C, el virus Chapare, que fue precedido por el Machupo y el Latino, fue aislado en el Centers for Disease Control and Prevention (CDC) de Atlanta, Georgia, de una muestra que le fue extraída al agricultor Freddy Colque Paco, quien falleciera en el Hospital Viedma en 2004,  tras haber sobrevivido 14 días a una fiebre hemorrágica acompañada de un necrosis del hígado.

A raíz de la confirmación de que Freddy Paco Colque (22) tenía el virus Chapare, una comisión de Atlanta, Estados Unidos, llegó en 2005 a Samuzabety, en coordinación con Servicio Departamental de Salud (Sedes) y el Centro Nacional de Enfermedades Tropicales con sede en Santa Cruz (Cenetrop).

Delgado señaló que se hizo un estudio durante una semana, que consistió en capturar ratones y ratas para averiguar si estas estaban infectadas con el virus. “Lamentablemente no se halló a ninguna infectada. Esos días sucedió algo adicional que no permitió cazar más ratas. Hubo un surazo y cuando hace frío las ratas se meten monte adentro. Se capturó pocas ratas, alrededor de 30”, agrega. También se sacó muestras a 500 personas de la zona para indagar si tenían el anticuerpo contra el virus Chapare, pero no se encontró nada.

Tras esos resultados, desde el 27 de enero de 2005, empezaron un estudio piloto del que está a cargo Simón Delgado, del Centro Médico de Eterazama, quien coordinó su trabajo con el director del Cenetrop de Bolivia, Jorge Vargas, y con Carolina Guevara, de Naval Medical Research Center Detachment, de Lima, todo comandado por CDC de Atlanta.

Se estudió la etiología de los síndromes febriles en Eterazama y Samuzabety, en un área de 70 kilómetros a la redonda. A raíz de este estudio, se detectó en 2005 el primer caso de Hanta en Chapare.

MORTANDAD

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Simón Delgado, médico de Eterazama, rastreo el virus Chapare durante años. Observó todos los síntomas y concluyó que los enfermos viven de 7 a 10 días y después fallecen.

“Aparecen con dolor de cabeza y malestar general. Al día siguiente sube la fiebre, tienen artralgia, mialgia, dolor dorso lumbar, vómitos con sangre, sangran las encías, se inflaman las conjuntivas, melena, dolor abdominal, manchas rojas en el cuerpo y luego mueren”.

LOS OCHO PRIMEROS CASOS, SOSPECHOSOS Y CONFIRMADOS, DE FIEBRE HEMORRÁGICA PROVOCADA POR EL VIRUS CHAPARE

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Primer caso: Samuzabety

Justina Ayaviri (22)

Ama de casa

 

El 2000, Justina Ayaviri (22), del Sindicato Puerto Sucre, acudió por emergencia al Centro de Salud Samuzabety, alrededor de las 8 de la noche. La paciente ya había sido atendida por los médicos de Eterazama, con diagnóstico de fiebre tifoidea. Ella tenía dolor de cabeza, fiebre, vómitos con sangre, encías sangrantes, dolor de garganta al tragar (odinofagia), dolor abdominal, deposiciones negras (melena), artralgia, mialgia y dolor dorso lumbar. Al examen físico tenía hematomas en todo el cuerpo.

Fue referida a Villa Tunari por el doctor Simón Delgado, pero sus familiares decidieron no llevarla al hospital y mantenerla en su casa. Falleció al día siguiente.

“Cuando llegó a mi consulta, ella estuvo enferma cinco días y aguantó un día más”, dijo Delgado al explicar que en aquel entonces no conocía mucho sobre patologías tropicales y el caso no le llamó mucho la atención.

 

Segundo caso: Samuzabety

Esposa de Eulogio Cabrera

Ama de casa

 

El segundo caso apareció el 29 de enero de 2003. Se trataba de la esposa de Eulogio Cabrera Mosquez, del Sindicato San Pedro, en el área de Samuzabety.

A la esposa de don Eulogio Cabrera se le había diagnosticado fiebre amarilla, pero cuando el equipo llegado de Villa Tunari y el doctor Simón Delgado hicieron la autopsia, encontraron que tenía manchas rojas en el cuerpo.

El caso fue conocido a raíz de que el esposo de la difunta fue al consultorio del doctor Delgado para pedir que le extendiera un certificado de defunción para enterrarla.

La señora fue atendida por un médico privado del pueblo de Samuzabety y fue tratada por fiebre amarilla, pero tras consultar a los familiares, se descubre que la señora tenía la vacuna.

Se le tomaron muestras hepáticas, pero fueron extraviadas cuando estaban siendo traídas para ser enviadas al Cenetrop de Santa Cruz.

 

Tercer caso

Eulogio Cabrera Mozquez (22)

Febrero 2003

 

Después de 5 a 6 días de muerta la esposa de Eulogio Cabrera Mosquez (22) con una extraña enfermedad hemorrágica, aparece enfermo el 5 de febrero de 2003. El agricultor del Sindicato San Pedro llegó a la consulta a las 4 de la tarde con una fiebre de 39 grados y un sangrado de sus encías.

Fue derivado por Simón Delgado al hospital de Villa Tunari, con los diagnósticos de síndrome febril agudo, dengue, fiebre tifoidea. “Este paciente se queda en Villa Tunari, le hacen todos los exámenes y me llega un informe concluyente que decía: shock hipovolémico (pérdida del 1/5 parte de la sangre), hemorragia masiva, infección viral”, dijo. Los exámenes de laboratorio de este paciente indicaban que tenía una infección viral y dio negativo para hanta, dengue, fiebre amarilla. El paciente murió en Villa Tunari al décimo día.

 

Cuarto caso: Samuzabety

Ever Aguilar López (17), agricultor

Junio de 2003

 

10 de junio 2003. Ever Aguilar López (17) llega a Eterazama de Samuzabety, del mismo pueblo. Fue ingresado a emergencia alrededor de las 10 de la noche, con fiebre, dolor de cabeza, mialgia, artralgia, hematomas y vómitos con sangre.

Lo revisó el doctor Simón Delgado y lo derivó inmediatamente al hospital de Villa Tunari, allá vieron que el paciente estaba grave y lo remiten al hospital Viedma de Cochabamba, con síndrome febril en estudio, fiebre tifoidea.

Delgado explica que en la zona es muy frecuente la fiebre tifoidea, debido a la deficiente alimentación y al poco aseo. “Yo lo mando a Villa con ese diagnóstico y de allá lo mandan al hospital Viedma con síndrome febril, fiebre tifoidea y fiebre amarilla”, agrega.

Aguilar fallece en Colomi, siete días después de que se le presentara la enfermedad. Todas las pruebas dieron negativo. No tenía hanta, ni fiebre amarilla, ni malaria, nada conocido.

 

Quinto caso: Samuzabety

Freddy Paco Colque, agricultor

Enero de 2004

 

4 de enero de 2004. Paco Colque Freddy (22), de Samuzabety, fue a la consulta del centro médico del lugar donde vivía y el auxiliar le puso un inyectable para bajarle la fiebre. No mejoró y se fue a Villa Tunari.

El paciente llegó al consultorio de Simón Delgado con un hemograma y se veía que ya estaba muy mal y a punto de sangrar. Además tenía fiebre, dolor de garganta, su boca estaba roja y parecía que se había pintado los labios. Tenía un poco de tos, hematomas, mialgia, artralgia, melena, tenía todos los síntomas de la extraña enfermedad.

Fue internado, le pusieron suero y ranitidina para proteger la mucosa, calmantes a las 2 de la mañana empezó a vomitar sangre. Por el cuadro que presentaba, se lo mandó a la ciudad con ayuda de su sindicato y lo internaron en la sala de infectología del Hospital Viedma y después en terapia intensiva. Falleció 15 días después de manifestarse los primeros síntomas y de este paciente se aísla el virus Chapare.

 

Sexto caso: Eterazama

Paola Vargas Flores (16)

Agosto de 2004

 

4 de agosto de 2004. Paola Vargas Flores (16), de Eterazama. Vivía en un pueblo, su papá es dueño de un restaurante. Vino acompañada de su mamá a la consulta normal, tenía fiebre alta, dolor de cabeza, pero no tenía hematomas y tampoco sangraban sus encías.

El doctor Simón Delgado le da remedios para la fiebre y como vive en el pueblo, se fue a su casa. “Yo tuve que salir a Cochabamba y cuando llamé por teléfono a la enfermera, me dijo que no había vuelto la paciente”.

Delgado relató que retornó como a las 8 de de la noche, y a eso de las 9 de la noche mandó a la enfermera a ver a la paciente. La paciente vino con su mamá, no había tomado los antipiréticos y estaba mal. “Estaba vomitando sangre. Le estaban apareciendo hematomas, tenía puntos rojos y se podía deducir que estaba mal”. Fue internada en el hospital Viedma y murió a los 15 días.

 

Séptimo caso: Samuzabety

Kevin Terrazas (5)

2006

 

2006. Kevin Terrazas Orellana, de 5 años de edad, llega del Sindicato Mayor Jordán, de Samuzabety.

El niño tenía fiebre y acudió al centro médico de Samuzabety. Al no ceder su cuadro febril fue trasladado a Eterazama para que lo vea Simón Delgado.

“Llegaron a las 5 de la mañana. Me hicieron despertar y lo veo. Estaba pálido. Poco tiempo después muere”, pero yo debía tomar una muestra de sangre directamente del corazón.

 Delgado cuenta que por la emergencia dejó sus lentes en su escritorio e inmediatamente le hizo una punción en el corazón para sacarle sangre y mandar a Atlanta. “Pedimos permiso a sus familiares para sacarle un pedazo del hígado para hacerle el estudio y no nos dio ningún reporte de alguna enfermedad conocida, incluso se descartó hanta virus”, dijo.

Este niño murió al quinto día de iniciada su enfermedad. “Cuando le saqué sangre al niño y quise poner la tapa a la aguja de la jeringa, me pinché el dedo porque no pude ver bien. Me asusté”, comentó.

 

Octavo caso: Samuzabety

Maribel Colque Flores (11)

Marzo de 2008

 

2 de marzo de 2008. Maribel Colque Flores (11), del Sindicato Villa Carballo, de Samuzabety. La jovencita llegó a la consulta normal del doctor Simón Delgado el domingo, con una evolución de tres días de fiebre.

“Tenía fiebre elevada y todo el cuadro clínico: encías sangrantes, vómitos con sangre, manchas rojas en la piel. . .Tenía todo. Le dije a la mamá que lo llevara a Villa Tunari, pero no entendía que era grave”, dijo.

El diagnóstico de Delgado fue síndrome febril y hanta virus. “Le expliqué muy bien a la señora, le dije que podía morirse si no era atendida. Le dije todo”.

Me la volvió a traer el 5 de marzo, a eso de las 8:30 y se murió aquí la niña. Fallece y le sacamos sangre del corazón para mandar la muestra y en Santa Cruz ya dio negativo a hanta, fiebre amarilla y otras enfermedades.

Tras el descubrimiento del virus Chapare, el que podría haberse cobrado por lo menos ocho víctimas entre 2000 y 2008 en la población de Samuzabety, a más de 30 kilómetros de Villa Tunari, recomiendan tomar medidas de seguridad
VIRUS CHAPARE EMERGE DE UN MUNDO DESCONOCIDO

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Para enfrentarnos a lo desconocido, no es necesario que viajemos a la luna, sólo tenemos que internarnos a la selva y dejar al azar nuestra suerte y la de nuestro entorno.

Al ponernos en contacto con ambientes nuevos, puede ocurrir lo que le sucedió a la comunidad de Orobayaya, en Magdalena, Beni, en 1959, cuando 400 de sus 600 pobladores contrajeron una mortal fiebre hemorrágica provocada por un virus desconocido. Tras años de investigación y después que el hecho se convirtiera en un problema de salud pública y se extendiera a San Joaquín, y hasta se presentaran cinco casos en Cochabamba, se descubrió que el denominado virus Machupo era transmitido por el roedor Calomys callosus. Mientras tanto, más de un millar de personas se enfermaron y un 30 por ciento murió.  

Hoy en día, en 24 horas podríamos dar una vuelta al mundo y los virus también. Un problema aislado puede agrandarse, gracias a los rápidos y masivos medios de transporte, y convertir en un problema de salud pública.

Tras el descubrimiento del virus Chapare, que provoca una mortal fiebre hemorrágica, el que podría haberse cobrado por lo menos ocho víctimas entre 2000 y 2008 en la población de Samuzabety, a más de 30 kilómetros de Villa Tunari, los expertos recomiendan tomar medidas de seguridad.

El biólogo Luis Aguirre, ganador de uno de los premios Whitley en 2007,  recomendó que los Gobiernos nacional y departamental apliquen controles sanitarios, adopten políticas adecuadas de conservación, así como el control rigurosos de la indiscriminada expansión de la frontera agrícola.

De igual manera, señaló que el Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag) debe encargarse de todas las actividades de coordinación con otras instituciones, pues son muchas las interrogantes que aún debemos respondernos, como qué animal le da subsistencia al virus Chapare.

 

-- Ante la muerte de por lo menos ocho personas con síntomas de haber sido atacados por el virus Chapare, ¿qué recomienda para esta población?

-- Hay varias recomendaciones. De entrada, hay que hacer una evaluación y tener un equipo que trabaje el asunto de virus desde el punto de vista epidemiológico. Es tarea del Servicio Departamental de Salud (Sedes), pero también podría involucrarse al Senasag. Es importante mandar muestras a EEUU, hay gente de la Wildlife Trust que tiene un laboratorio similar al de Centro de Prevención y Control (CDC) de Atlanta, Estados Unidos, en México, trabaja con enfermedades emergentes y tienen laboratorios de primer nivel.

También debiéramos tratar de montar en Bolivia un laboratorio de evaluación, hay que tener gente muy capacitada y medios de seguridad.

 

-- Teniendo en cuenta que no se sabe cuál es el reservorio del virus Chapare y ante la presunción de que podría ser un roedor, ¿es aconsejable eliminar ratones como ha planeado el Gobierno?

-- Científicamente se ha comprobado, y hay artículos publicados por varios colegas, que a mayor diversidad de ratones es menor la incidencia de los virus. Por el contrario, a menor de diversidad de roedores, mayor cantidad de virus; es decir, que si vamos a hacer una campaña para eliminarlos y matamos a todos los ratones silvestres de la zona comprometida, lo que va a quedar ahí son ratones que no hemos podido matar y que tal vez se reproduzcan rápido como las ratas y ellos van a portar los virus.

El centro médico de Eterazama.

-- ¿Tenemos que matar ratones?

-- Lo que tenemos que tratar de hacer es mantener las poblaciones saludables, biológicamente hablando; es decir, con alta seguridad. No podemos pretender matar a todos los ratones silvestres porque eso es imposible. Ellos juegan papeles importantes en la naturaleza. Los roedores tienen un rol ecológico muy importante y si queremos matarlos a los ratones silvestres vamos a romper el balance ecológico. Tenemos que hacer evaluaciones. No sabemos cuál es el reservorio del virus Chapare, puede ser el roedor Calomys Callosus , pero todavía hay que hacer una evaluación en roedores y posiblemente en otros animales. Podrían ser los murciélagos o algunos otros animales silvestres, hay que ver cuál es la incidencia del virus en estos animales y ver qué está pasando con la población del Calomys.

 

-- Por qué se da el crecimiento de las poblaciones de ratones?

-- Las grandes inundaciones que hemos tenido el año pasado y que tienen que ver con los cambios climáticos, producen fluctuaciones en las poblaciones animales y se puede dar una explosión de roedores. Al haber este incremento de roedores, nosotros podemos entrar en contacto con esa población y tenemos la posibilidad de adquirir el virus.

Entonces, lo que hay que hacer son estudios ecológicos de poblaciones de estos roedores,  hay que ver qué especies de roedores hay y cuales son sus abundancias; es decir, tenemos ratones a, b, c y d.

Normalmente, ese es el trabajo de un biólogo que estudia comunidades animales, cuál es la relación de una especie respecto a otra, cuáles son más abundantes y cuáles menos abundantes. Entonces, lo que uno trata de establecer son modelos; es decir, que una población debería estar compuesta por tales y tales ratones, pero yo encuentro que la comunidad en lugar de estar compuesta por 10 especies y está compuesta sólo por 3 y una de esas es la rata. Debo deducir que algo ha pasado con esa comunidad; es decir, bajó en diversidad y además está dominada por una especie introducida.

 

-- ¿Cuán peligroso es que domine una especie?

-- Ese lugar es muy susceptible a contraer enfermedades. Habría que hacer una restauración de la zona, pero por lo menos tenemos que partir porque es vital la conservación de la naturaleza.  Tenemos que mantener las poblaciones equilibradas porque cuando éste se rompe, emergen enfermedades, surgen problemas con los humanos, se rompen servicios ambientales y servicios ecológicos que afectan a las sociedades. 

 

--  ¿Qué factores intervienen en la emergencia de un virus?

-- Los virus están en la naturaleza, son parte de ella, son organismos que existen naturalmente y tienen sus propios reservorios que pueden ser roedores, murciélagos, mamíferos o aves. Los virus están siempre presentes y, por lo general, están en sus reservorios, en los animales donde siempre han estado y están.

Explicación en el Centro Médico de Samuzabety.

-- ¿Pueden saltar de una especie animal a otra?

-- Por algunas circunstancias, estos virus pueden saltar de una especie a otra y eso lo hace potencialmente peligrosos. Los reservorios (animal que da subsistencia a un agente infectivo para los humanos) pueden tener virus, vivir con ellos y no les pasa nada. En algunos casos, cuando el animal se estresa, el virus se activa y mata a la población, pero después se lo controla.

El problema se da cuando salta a otra especie que no tiene los mecanismos de defensa del reservorio, porque muere rápidamente. Entonces, es sumamente peligroso que suceda eso.

 

-- ¿Por qué aparecen nuevas enfermedades y reaparecen otras que parecían erradicadas?

-- Hay dos tipos de virus: los emergentes y los reemergentes. Entre los virus reemergentes, por ejemplo, está el de la rabia. Este es un virus que siempre ha estado ahí, cerca de los humanos, por cientos de años y puede saltar de una especie a otra. En cambio, las emergentes son aquellas enfermedades nuevas que saltan de una especie a otra especie. Existe una teoría detrás de las enfermedades emergentes y es que éstas tienen una alta implicación en diferentes niveles como la salud humana y animal, pero ahora se considera también la salud ecosistémica. Se puede decir que la trilogía de enfermedad humana, animal y ecosistémica es afectada cuando ocurre algo en uno de los niveles.

 

-- ¿Por qué y cómo se han dado las condiciones para que aparezca un virus en el Chapare?

-- Las enfermedades emergentes tienen que ver con cómo el hombre afecta los ecosistemas. Es posible que la emergencia de enfermedades en Chapare tenga que ver con la ampliación de la frontera agrícola, el incremento de plantaciones o el hecho de que la gente está llegando a lugares donde tradicionalmente nunca llegó y cada vez más lejos de las comunidades. Y, por cuestiones del azar y mala suerte, se topa con una población de roedores o de algún otro animal que tiene a ese virus como reservorio.

 

-- ¿Algo así como tentar a la suerte?

-- Los hombres tratan cada vez de llegar más lejos y se encuentran con lugares desconocidos que pueden ocultar formas de vida extraña para los humanos como el caso de este tipo de virus. Los hombres (colonizadores) llegan a lugares inaccesibles que son como un refugio ecológico y no saben con qué se van a encontrar. Están tentando a su suerte. Al vivir en esos lugares están dando un pasito más para interconectar poblaciones, están produciendo corredores para llevar enfermedades a los animales, como la fiebre aftosa, y traer otras. Entonces, el hombre al destruir los ecosistemas naturales, al llegar a lugares que nunca llegó, tienta a su suerte y accede a algún tipo de refugio donde posiblemente viven los virus.

 

-- ¿Qué recomienda, qué debemos hacer?

-- Hay que tratar de mantener un equilibrio en el uso racional del espacio, de la naturaleza y de los ecosistemas. Debemos cuidar la salud de los animales y de los humanos. Un nuevo paradigma ha surgido en los últimos años en la medicina, y se llama conservación. Si no cuidamos nuestros ecosistemas nos vamos a enfermar. Además, a esto se suma los efectos del cambio climático, que por lo general aumentan la temperatura y vuelven más propicio el lugar para las enfermedades y nosotros estamos accediendo a ellas.

El balance es muy delicado, el planeta mismo funciona bajo una temperatura ideal, cuando la mueves un poquito, en este caso hacia extremos calientes hay ciertos organismos que van a resistir menos y otros más. Unos se extinguirán y otros se adaptarán mejor. Con el cambio climático, los glaciares se deshielan, y la gente y los mismos animales acceden a mayores alturas y enfermedades desconocidas. Por ejemplo, el Batrachochytrium dendrobatidis, un hongo del grupo de los quitridios, está matando a los anfibios y éste se ve favorecido por los cambios climáticos. Algunos anfibios que viven en lugares templados son susceptibles a que el hongo salte ahí arriba y los mate, es un ejemplo de cómo los cambios climáticos pueden afectar la biodiversidad.

 

-- ¿La falta de espacio para los animales cómo incide en el brote de una enfermedad?

-- El cambio climático también está afectando a las redes tróficas. Hay animales o plantas que dejan de existir y que son fuente de alimentos de otros animales, pero ante la deficiencia se estresan y se les activan virus.

En el caso de los vampiros, éstos son reservorios de la rabia, pero cuando la población entra en un estrés por falta de alimentación, de agua o intervención de su hábitat, el virus se activa y empieza a matar a la población. Entonces, algo parecido es lo que esta pasando en los ecosistemas naturales.

 

-- Los virus son los seres más fuertes en el planeta. Nosotros, los animales y las plantas los más vulnerables?

-- Esto tiene que ver con la simplicidad de lo que es un virus. Los virus son una cadena que lo único que busca es reproducirse. Busca con qué alimentarse, es un organismo muy simple y sumamente exitoso. Entonces, el último que quedará en el planeta al final de los tiempos serán las cucarachas y los virus. Las hipótesis de por qué se han extinguido en el cuaternario los mamíferos es por una serie de eventos, entre esas la introducción de enfermedades por los hombres. Los humanos, al conquistar nuevos espacios, trajo animales que pudieron haber diseminado enfermedades. Entonces hay varias hipótesis para la extinción de las mega bestias del cuaternario, como la introducción de enfermedades por el hombre. De hecho, los biólogos de la conservación manejamos que estamos viviendo una sexta extinción.

En el mundo han habido cinco grandes extinciones. Una de esas, los meteoritos y los dinosaurios; otra la del cuaternario y se cree que estamos viviendo una sexta que se está acelerando por los cambios climáticos que el hombre está produciendo. La globalización es parte de este gran proceso, el hecho de que uno pueda llegar a la China en un día, hace que un virus circule por cualquier lado como sea.

 

Entrevista publicada en 2008.

Créditos redacción: 

Redacción: 
Elizabeth Arrázola

Créditos fotografía: 

Fotos: 
Los Tiempos

*El reportaje fue publicado en mayo de 2008

 

COORDINAN

Instituciones

Centro Nacional de Enfermedades Tropicales, de Santa Cruz; Sedes Cochabamba; Instituto de Investigación de Enfermedades Tropicales, de Lima, y el Centro para el Control de Prevención de Enfermedades de Atlanta.

Investigador

Simón Delgado Ventura egresó en 1998 de la UMSS. Desde 1999 trabaja como médico en Samuzabety, primero, y Eterazama, después. Nació en Oruro, en Totora, y se vino con su padre para vivir a Vinto. Está casado y tiene 2 hijos. Tiene maestría en Salud Pública.