Las cenizas de la Chiquitanía: contaminación y regeneración

02/09/2019

Yvonne León

Tienen poca visión, pero su olfato está muy desarrollado, caminan lentamente por grandes distancias y se alimentan de termitas, abejas y hormigas, a esa última el oso hormiguero le debe su nombre. Al nacer, las crías de este mamífero migran hacia el lomo de sus madres, al cumplir el año bajan para acompañarlas en los largos paseos, pero  al final regresan para descansar y cuando sienten miedo.

Cuando llegó el fuego a la zona de los bosques chiquitanos, en Santa Cruz, ni los animales más veloces lograron escapar, le fue peor al oso hormiguero. El humo es lo primero que ataca, y lo que más se expande. Cuando envuelve esa nube gris, es difícil respirar y caminar, entonces el fuego atrapa.

Tras el incendio, los árboles convertidos en cenizas dejaron ver escenas dramáticas, de osos hormigueros calcinados, y un ejemplar aferrada a su cría. Doloroso imaginar ese instante.

Los habitantes dicen que las llamas consumieron todo con fiereza, avivadas por la vegetación seca y el viento de agosto. 

Los animales que lograron sobrevivir son en su mayoría aves. A pesar de elevarse por encima de los árboles fue difícil escapar de la cúpula de CO2. Volaron confundidas, algunas llegaron hasta la ciudad de Santa Cruz. Un recorrido de casi 300 kilómetros.

Mientras algunos lugares de su hábitat aún arden, los sobrevivientes que tuvieron una migración forzada, aún tienen que enfrentar la ola de calor, la sequía que persiste y los humanos que los maltratan y de los que intentan cazarlos aprovechando la desgracia.

Quienes lograron correr se toparon con las vías, a algunos los pasó por encima algún vehículo.

Los que pudieron esconderse, tienen quemaduras, salen de sus escondites y se encuentran con un desierto, sin comida ni agua. Y a su paso ven a los cientos de humanos que llegaron para aplacar las llamas, pero no dejan de impactar con su huella ambiental.

Suelo y flora

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AFP

El bosque chiquitano tiene diferentes pisos ecológicos y la vegetación es especifica de la zona rocosa. Además de árboles, el lugar contaba con plantas de pequeñas a medianas.

"Es importante destacar que el bosque seco Chiquitano en Bolivia era el bosque seco tropical saludable más grande del mundo pero también, como varios de nuestros ecosistemas, "poco conocido" entre comillas porque en ningún lugar del mundo se conoce al 100% todas las especies de animales y plantas existentes, prueba de ello es que cada año se descubren nuevas especies", señala un documento elaborado para este reportaje por expertos del Museo de Historia Natural Alcide d'Orbigny, Marisol Hidalgo, jefe del departamento de Mastozoologia; Cindy Veizaga, jefe del departamento de Ornitología; M. Sc. Teresa Camacho jefe del departamento de herpetología y Eliana Lizárraga, jefe del departamento de Museología y Comunicación.

El biólogo y especialista en ecología, Huáscar Bustillos, explica que la zona es particular por su nivel de especies endémicas, que suman alrededor de 200 las cuales están distribuidas entre la Chiquitanía y el serrado. 

"Se denominan vegetación saxícol. Son muy frágiles a cualquier tipo de intromisión, el fuego es uno de los factores que pudo causar un grave daño al ecosistema sensible a este tipo de serranía", explica Bustillos.

Aún quedan focos de calor en la zona y la amenaza persiste, pero en los lugares donde se aplacó el fuego es necesario comenzar a realizar estudios para plantear un plan de rehabilitación y conocer con certeza que metodología se usará en cada lugar y en qué aspectos es necesaria la intervención de la mano humana. 

El suelo del lugar estuvo expuesta a días de fuego intenso y para conocer la profundidad del daño es necesario realizar un levantamiento de datos y examinar el lugar para lo cual los biólogos piden que se declare inmovilidad del terreno.

"Se está pidiendo total inmovilización de las zonas quemadas para posteriormente hacer una evaluación, un levantamiento de información, ver y elaborar planes de manejo para lo que se puede hacer", señala la vicepresidenta el Colegio de Biólogos de Santa Cruz (Colbiocruz), Esdenka Peréz.

"Es como si fuera una escena de crimen", ejemplifica Bustillos. La idea es conocer que se puede rescatar del lugar, recolectar semillas, medir el impacto en los microrganismos y también proteger al lugar, incluso de las personas que por desconocimiento traten de introducir especies que no pertenecen al lugar en un afán de reforestar. 

En 2004 en España, un incendio arrasó 35 mil hectáreas de masa forestal y acabó con la vida de os personas cerca del Río Tinto. La presión social y el paisaje desolador provocó que se hagan los trabajos de reforestación sin esperar la reacción del suelo. Las maquinarias mataron los nuevos brotes de alcornoques o encinas, según cuenta el periódico español El País.

Esta escena es la que se quiere evitar, y se considera que se debe tener un equipo interdisciplinario para realizar el estudio y tener un presupuesto para la rehabilitación de las reservas naturales.

El miércoles pasado, el presidente Evo Morales manifestó que se usarán fondos del Tesoro General de la Nación para intervenir en las zonas afectadas por el fuego. 

Las imágenes del lugar muestran la tierra carbonizada, que además ahora es impermeable y se teme que algunas zonas se hayan erosionado. 

"Lo más difícil se viene en los próximas años, restaurando el hábitat, por lo que la ayuda tiene que ser constante y el asesoramiento científico es primordial, reforestación con especies forestales adecuadas es uno de los puntos preocupantes debido a que tenemos un largo historial de reforestaciones con especies introducidas como el pino y el eucalipto que dañan aún más los ecosistemas", señala el Museo.

"Entonces, para un restablecimiento de la fauna del lugar debe de haber un restablecimiento de la flora. Pero a casi un millón de hectáreas afectadas solamente el replantar especies nativas y llegar a una cobertura saludable tardará de 30 a 50 años, ese solo es el principio. Para eso no sabemos cuántas especies lograrán sobrevivir", acota.

Aire y agua

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Las cenizas cubren todo el territorio quemado y ya se registraron algunos casos de infecciones oculares. Los primeros días del incendio, el hollín llegó al gua de los ríos y se teme que la contaminación afecte a los peces.  

Por otro lado, la zona se caracteriza por la temperatura cálida; sin embargo el fuego elevó el calor y podrían afectar a los peces, sobre todo a la especie bujurquina oenolaemus.

Bustillos explica que el PH del río se podría haber modificado, por lo que el hábitat de este pez endémico puede que esté amenazado.

La especie conocida como peineta está catalogada como vulnerable en el Libro Rojo de la fauna silvestre de vertebrados de Bolivia, publicado el 2009. 

Entre las amenazas descritas en el libro se señala su distribución restringida y entre las medidas de conservación propuestas se indica: "crear un santuario natural con el fin de proteger el hábitat".

Fauna

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En el bosque seco chiquitiano existe 557 especies distintas. Además del pez endémico bujurquina oeanolaemus, se encuentra la ranita chiquitana, que sólo está en las serranías de Santiago y de Chochis, además del escarbajo metálico de cuatro ojos metallactus cuadriophtalmus, según la recolección de datos de Bustillos.

 

 

 

Entre las especies emblemáticas están el jaguar, al chancho tropero y taitetú, el oso hormiguero, el oso bandera, y varios felinos de tamaño mediano.

En el lugar también se encuentran pequeños roedores y murciélagos, que podrían haber sido consumidos por completo por las llamas.

"En cuanto a las aves tenemos especies en peligro como la Anodorhynchus hyacinthinus y la Odontophorus specius que habitaban en este ecosistema. Finalmente en mamíferos, los más pequeños, como roedores y murciélagos, son los más vulnerables ya que son de los que menor conocimiento se tiene. Estos últimos sumados a los anfibios, reptiles e insectos que no pueden desplazarse grandes distancias para escapar por un lado; y por el otro están íntimamente relacionados hábitats de vegetación endémica", explican los expertos del Museo Alcide d'Orbigny.

Ya que la emergencia por el fuego continúa, y por lo tanto la extinción del fuego es prioridad, el estudio que cuantifique los daños aún no realizó.

El fin de semana, un equipo de biólogos, a la cabeza de Bustillos, ingresó al parque Otuquis para iniciar con el levantamiento de datos. 

Pero se sabe que el incendio alterará "la composición poblacional de los micro mamíferos, que son los animales que caben en la palma de la mano como los roedores y murciélagos. Para ellos escapar de la hoguera por su pequeño tamaño es difícil y tienen una muerte más rápida por intoxicación debido a su metabolismo.

Bustillos explica que estas especies forman parte de la base de la cadena alimenticia de otras fieras por lo que para los sobrevivientes será difícil encontrar alimento.

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Número total de especies amenazadas de vertebrados de Bolivia por ecoregión. Extractado del Libro Rojo de Vertebrados de Bolivia. | Elaborado por el Museo Alcide d'Orbigny

Los animales que lograron sobrevivir y se encontraron con su hogar destruido, no tienen dónde esconderse para evitar ser capturados, y ven mermadas sus fuentes de alimentos.

"Ahí tiene que haber fuerte presencia del Estado, de otras instituciones o de gente para que evite que haya cazadores en el lugar para darle tiempo a los animales para que puedan ingresar a otra parte del bosque", explica Bustillos.

No todo el bosque se consumió, pero los seres que aún quedan necesitan de algunos días para poderse internar en lo que aún queda con cobertura verde.

En tanto las aves, que comenzaron a volar podrían no haber salido de la cúpula de dióxido de carbono que se forma en los incendios, entonces intoxicadas cayeron al suelo y las atrapó el fuego.

"Este desastre afecta a todas las especies en diferente medida ya que el bosque provee refugio, alimentación y sitios de reproducción, las especies que sobrevivan buscarán otros lugares adelaños solapando nichos de otras especies en otros ecosistemas, lo que conllevará a un desequilibrio de la cadena alimenticia", explican desde el Museo Alcide d'Orbigny.

Por el momento, a los refugios llegaron animales mutilados, con quemaduras, que no podrán volver a la vida silvestre. Son pocos. Los biólogos creen que la mayoría no pudo huir, pero para tener datos más exactos y conocer incluso el momento de sus vidas en que llegó el fuego, se debe realizar declarar inmovilidad y realizar el estudio en los terrenos.

Otros incendios y cómo se actuó

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La postura del Gobierno, cuestionado por el Decreto Supremo 3979 que autoriza el desmonte y la quema para actividades agrícolas, es que esta temporada de incendios no es la peor. En 2010, se quemaron aproximadamente 6 millones de hectáreas, "situación que es en parte atribuida a las condiciones generadas por las fuertes sequías y heladas que se registraron durante ese año", explica un informe de la Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN), publicado el 2015.

Aunque la publicación no señala el tipo de terreno que se quemó en esa época, ni tampoco el tiempo que estuvieron ardiendo. A diferencia de este año, en el que el fuego permaneció por días en algunos sectores e ingresó a reservas naturales.

Con el dato del 2010 y el 2014, el ministro de Defensa, Javier Zavaleta, señala que este no puede ser considerado como el peor incendio de la historia de la Chiquitanía. 

La posición oficial también es la de recordar que los incendios son "comunes" en el país, pero surge el cuestionamiento de ¿por qué si esto sucedió antes no se tomaron las previsiones para evitar o prevenir desastres?

¿Se hizo estudios en los lugares que se quemaron en otros años para observar la resiliencia del bosque?

Bustillos señala: "Es como si hubiera pasado por primera vez porque nadie sabe".

Los días pasan y las consecuencias del incendio comenzarán a ser evidentes. Las modificaciones de los hábitats, las cadenas alimenticias de los animales, podrían no sólo causar contaminación.

La naturaleza funciona en ciclos y cuando existe un desbalance podría notarse su efecto en otra región.

Tampoco se descarta que se produzcan enfermedades atribuidas a roedores, como el arenavirus que causó alarma hace semanas en los Yungas de La Paz y que cobró la vida de cuatro personas, tres de ellos médicos.

Las decisiones de la autoridades nacionales en esta etapa tendrán incidencia por mucho años en la regeneración del lugar y las medidas para conservar de manera urgente las semillas y la fauna endémica.

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Redacción y recursos multimedia: 
Yvonne León

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Fotografía: 
AFP