Cochabamba, ante la necesidad de desarrollar su potencial económico

14/09/2019

Jessica Vargas

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4 factores amenazan el crecimiento económico

Los problemas de conectividad, la falta de impulso a la industria, la pérdida de capacidad competitiva e incluso la tensión política son algunos de los factores que no permiten que Cochabamba se libre de un estancamiento económico, según los expertos.

En la última gestión, el departamento registró un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de 5,98 por ciento, por encima de Santa Cruz y debajo de Beni (6,57 por ciento) y Pando (7,03).

El repunte se debe al crecimiento de actividades en torno a los servicios de la administración pública, con el 16,81 por ciento; el transporte y las comunicaciones, 14,89 por ciento; la manufactura, 13,88 por ciento, y el comercio, 6,92 por ciento.

Sin embargo, en 2017, la economía cochabambina sufrió una ralentización con el 2,2 por ciento de crecimiento del PIB, además de haberse ubicado por debajo de los departamentos del eje central.

Esta tendencia errática no es suficiente para garantizar un crecimiento constante del que era considerado el “granero de Bolivia”.

El economista José Gabriel Espinoza considera que los ascensos y descensos en el crecimiento del PIB en Cochabamba no permiten a las empresas pequeñas alcanzar un ritmo de crecimiento y soportar periodos de contracción.

Espinoza detecta tres factores para el estancamiento de la economía cochabambina: la influencia del sector público dependiente de las rentas variables en el tiempo; la falta de vinculación entre los sectores primario, secundario y terciario, y la necesidad de inversión en infraestructura.

“Si tomamos en cuenta que el grueso del aparato productivo en Cochabamba (y en Bolivia en general) está dentro del rango de pequeña y micro empresa, la volatilidad del crecimiento se constituye en el principal problema para el desarrollo de un aparato productivo fuerte”, añade.

Por su parte, el economista e investigador Roberto Laserna considera que la merma de capacidad competitiva de sectores “clave” como la arquitectura y la manufactura, y el crecimiento de otros departamentos han provocado la pérdida de importancia económica de Cochabamba en el país.

A esto se suma que el departamento ya no es considerado el centro articulador entre oriente y occidente.

“En Cochabamba nos hemos quedado disfrutando del clima y pensando que nuestra ubicación central nos hace imprescindibles, y no hemos cambiado nuestras instituciones, que siguen siendo pesadas, burocráticas, insensibles hacia quienes hacen inversiones y crean empleos”, apunta.

Cochabamba sólo tiene el 14,88 por ciento de la participación en el PIB nacional. En el último decenio este porcentaje no ha variado mucho; el departamento no ha podido aportar más del 15,46 por ciento (2016) al PIB nacional.

En contraparte, el secretario de Planificación de la Gobernación , Filemón Irirarte, considera que la economía en Cochabamba ha crecido y fue gracias a la inversión pública, que pasó de 175 millones de dólares en 2008 a cerca de mil millones de dólares promedio anual en los últimos tres años. Sin embargo, reconoce que, pese a este incremento, aún no se ha logrado una transformación estructural y está pendiente mejorar la productividad.

Es hidalgo reconocer que pese al incremento importante de la economía, aún no se ha logrado una transformación estructural”

Filemón Iriarte

Secretario de Planificación

Durante la época de la Colonia, las fértiles tierras bordeadas de cauces hacían del valle cochabambino la cuna de la producción de cereales y el granero del Alto Perú.

Con el paso del tiempo, Cochabamba ha perdido parte de su vocación agrícola y ha relegado esta actividad, apañada entre otros rubros.

Actualmente, la agricultura, la silvicultura, la caza y la pesca representan el 9,97 por ciento del PIB.

Desde la década del 80, el crecimiento del sector agropecuario cochabambino cayó al puesto 15 y fue superado por otros sectores.

El presidente de la Cámara Agropecuaria de Cochabamba (CAC), Rolando Morales, considera que se necesita el acompañamiento de políticas estatales. “El sector agropecuario ha ido creciendo, si comparamos cinco años atrás; el problema es que ha ido creciendo con un esfuerzo muy privado, no público”.

Los fenómenos climáticos, como la sequía y la helada, son un obstáculo que evita garantizar la producción agrícola en el departamento. Sólo el 2 por ciento de la superficie cultivable tiene riego.

La distribución de tierras en minifundios, la superficie menos extensa para la siembra, a comparación de otros departamentos, y un mercado amenazado con el ingreso de alimentos por contrabando se suman a las dificultades del rubro.

Cochabamba es el primer productor de papa, con 1.100 toneladas al año. El mercado se ve amenazado con el ingreso por contrabando de producto peruano. La misma situación se vive con los lácteos, explica Morales. Alrededor de 50 mil familias dependen de la agricultura.

“Para muchos, hoy resulta más barato importar de los países vecinos que correr el riesgo de producir”, revela Laserna.

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Urge generar condiciones para la conectividad

Otro de los problemas esenciales que atraviesa Cochabamba es la dificultad en la conectividad con el resto del mundo y los otros departamentos, a pesar de haber desempeñado un papel integrador en la logística de productos.

“La conexión hacia el norte del país prácticamente está cortada y eso no le permite a Cochabamba tener el desempeño que nosotros esperábamos”, considera el presidente de la Federación de Entidades Empresariales de Cochabamba (FEPC), Javier Bellott.

Hasta el año 2000, la conexión de Cochabamba con el norte era eficiente y, en palabras de Bellot, suponía un mercado ampliado y la transformación de productos para el beneficio de la economía Cochabambina, y que ahora potencian la economía cruceña.

Bellott explica que la producción ganadera del Beni que antes llegaba a Cochabamba permitió, por ejemplo, la generación de productos finales, como la industria del cuero.

Adicionalmente, al desarrollarse los mercados de La Paz y Santa Cruz, se ha hecho más atractivo para los inversionistas localizar ahí sus emprendimientos, agrega el investigador Roberto Laserna.

Para solucionar esta dificultad, “necesitamos garantizar la conectividad aérea, actualmente se generan grandes dificultades logísticas al trasladarse a La Paz y Santa Cruz antes de los mercados finales”, exige.

En los últimos cuatro años, según la Gobernación, se ejecutaron 726 kilómetros de carreteras.

En tanto, se construyen 24 puentes, ocho de los cuales están concluidos y 16, todavía en ejecución, con una inversión de 70 millones de bolivianos.

La agricultura de Cochabamba está estancada

Roberto Laserna

Economista e investigador

El rol tradicional del departamento de Cochabamba fue el de proveer alimentos y mano de obra a los núcleos exportadores, y luego el de facilitar el desarrollo de un mercado nacional. Sobre esa base se desarrollaron su agricultura primero y luego los servicios de transporte y comercio.

La agricultura cochabambina fue muy golpeada por la reforma agraria, sobre todo porque los títulos de propiedad que se entregaron fueron y siguen siendo de una propiedad incompleta, cercenada.

Los agricultores no podían vender ni hipotecar sus tierras y quedaron condenados a trabajarlas en parcelas cada vez más pequeñas, en las que no pueden desarrollarse cultivos especializados ni incorporarse tecnologías automatizadas, tanto por la escala que ellas requieren como por el capital. La inversión le resulta inaccesible a quien solamente puede usar la tierra para cultivar y no para movilizar créditos.

Por esta razón, la productividad agrícola actualmente es muy baja y la actividad ha quedado estancada.

La excepción ha estado en sectores muy ligados a los mercados urbanos, como el lechero, el sector avícola y de flores, y parcialmente en el de hortalizas; pero en los últimos años ellos también han sufrido por la competencia del contrabando y la importación, alentados por la abundancia de dólares que generó la bonanza del gas.

Por lo tanto, el sector agrícola cochabambino está afectado por causas estructurales de largo plazo, que tienen que ver con la fragmentación de la tierra y la propiedad imperfecta que se tiene de la misma, y por causas de corto plazo, relacionadas a la competencia desleal del contrabando subsidiado por dólares baratos.

Si queremos avanzar, la clave es levantar las barreras que impiden a la gente el desarrollo de sus iniciativas. Muchas de esas barreras son bien intencionadas, pero no por eso dejan de ser estorbos.

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Innovación y valor agregado, potencialidades económicas

Fortalecer la producción con valor agregado y generar innovación para competir en el mercado local y en el resto de los departamentos son los potenciales en los que se debe enfocar Cochabamba para impulsar su economía, según los expertos.

El presidente de la Federación de Entidades Empresariales Privadas de Cochabamba (FEPC), Javier Bellott, considera que es necesario crear un factor de diferenciación como región que otorgue competitividad para los productos cochabambinos.

“Gran parte de la economía de otras regiones depende esencialmente de la capacidad de exportación de sus recursos naturales. Es el caso de Santa Cruz y Tarija con los hidrocarburos o La Paz y Potosí por la exportación de minerales, y eso tiene efectos multiplicadores en su economía, pero tienen también una fuerte dependencia”, explica Bellott.

Sin embargo, en el caso de Cochabamba se cuenta con una economía mejor diversificada, con manufactura, turismo especializado y un nuevo pilar de ciencia y tecnología.

Los sectores más dinámicos en los últimos años para el departamento fueron los servicios financieros y de administración pública, el comercio y el transporte.

El empresario refleja la necesidad de fortalecer actividades destinadas a la sustitución de importaciones, pero con innovación.

La crianza de cerdos con camas calientes es uno de ellos. “Esto nos tiene que generar oportunidades en otros mercados exigentes como Estados Unidos y Canadá (…) nuestra mirada también está puesta en Europa y en el Oriente Medio”, dice Bellott.

Cochabamba tiene el mejor clima del país. Tenemos que hacer que tenga también el mejor clima de inversiones”

Javier Bellott

Presidente FEPC

El presidente de la Cámara Agropecuaria de Cochabamba (CAC), Rolando Morales, advierte que para repuntar la producción cochabambina se necesita generar valor agregado, “necesitamos dejar de ser productores primarios, pero para eso necesitamos inversión privada y pública”, precisa.

A pesar de contar con productos estrella como el palmito y el banano los mercados se ven mermados, continúa Morales. De la misma forma, el maíz blando que se produce en el valle tiene un valor casi cinco veces superior que el de otras regiones.

El departamento también es el primer productor de fruta del país con una superficie de 54.190 hectáreas plantadas.

En la misma línea, el secretario de Planificación la Gobernación de Cochabamba, Filemón Iriarte, considera que los planes para impulsar el crecimiento económico de la región se deben centrar en la innovación tecnológica para incrementar la productividad, complejos productivos para abarcar procesos de producción primaria, transformación y comercialización.

“Otro potencial del departamento que debemos aprovechar es la ubicación geográfica en el centro del país y de Sudamérica, que, junto a su clima, otorga beneficios y oportunidades al departamento para constituirse en el centro articulador y de prestación de servicios de transporte, almacenamiento y comunicaciones”, asevera Iriarte.

Los recursos humanos son otro valor que debe ser explotado, según refiere la asesora económica de la FEPC Laura Rojas.

“El repunte de Cochabamba debe ir por la especialización. Si ya tenemos recursos humanos, hay que aplicarlos al sector productivo para darnos mayor competitividad”, considera Rojas.

Para el economista José Gabriel Espinoza, el software y la educación constituyen actualmente dos sectores en crecimiento con alto valor agregado en Cochabamba.

El departamento tiene 200 empresas que desarrollan software.

Sin embargo, explica Espinoza, Cochabamba va en camino a constituir importantes reservas de energía y tierras de alta capacidad productiva que, vinculadas con la industria, podrían desarrollar un nuevo sector de alimentos, fresco, tratados de manera sostenible con el medio ambiente, cumpliendo los requerimientos del consumidor final.

Uno de los sectores de impulso es también el turismo, rubro en el que algunos de los entendidos coinciden que debe apuntar a la especialización en salud, educación y servicios.

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Ciudadanos arriesgados y economía naranja

El investigador Roberto Laserna considera que para impulsar el crecimiento de la economía se debe abrir las posibilidades a los ciudadanos “arriesgados” y dejar que exploren nuevas actividades económicas.

“Un país o una región han tenido éxito cuando han abierto las posibilidades de que muchos de sus ciudadanos se arriesguen y exploren esas oportunidades, sin pretender orientarlos o determinar lo que hagan y, por supuesto, sin castigar a los exitosos con impuestos o expropiaciones”, explica.

Las potencialidades en las actividades económicas las desarrollan las personas con “iniciativa y capacidad de movilizar recursos”, sean propios o ajenos, y que pueden detectar oportunidades en los mercados, explica el investigador.

Cochabamba tiene un alto potencial en economía naranja, con desarrollo de software, emblema de capital gastronómica de Bolivia, su potencial turístico, su cultura, el turismo, entre otros.

“Creo que debemos dejar de lado la soberbia intelectual y política que nos hace creer que podemos definir anticipadamente los rubros de inversión que debemos priorizar. Eso no ha funcionado nunca ”, advierte.

Sin embargo, agrega que, para lograr este impulso, la clave es levantar las barreras que impiden a la gente el desarrollo de sus iniciativas.

Entre ellas menciona algunas políticas regionales necesarias como: rebajar impuestos, simplificar trámites, abrir fronteras y respetar contratos, así como permitir una educación más diversa y actualizada.

Análisis

El rol del empresario: aportar con visión

Javier Bellott

Presidente de la FEPC

El empresario es el que emprende, pero no lo hace solamente con un objetivo económico propio, sino es mejorar el entorno en el que está.

Es necesario trabajar estrategias entre todos los actores de la sociedad. Tenemos que fortalecer nuestro mercado interno, pero fortalecer también nuestras capacidades productivas locales, no puede ser que en Cochabamba sigamos produciendo más de lo mismo.

Nuestro compromiso como empresarios es aportar con visión. Lo que hay que hacer es buscar alianzas público, privadas y junto a la sociedad civil, que generen efectos multiplicadores en el entorno. Lo que se necesita es una complementación no podemos estar trabajando en paralelo, se puede lograr grandes resultados con la reciprocidad y la complementariedad.

Todas las iniciativas privadas que se desarrollen tienen que girar en torno a la innovación y plantear soluciones en torno al aire, al suelo, al agua.

El compromiso entre los actores públicos, privados y la sociedad está reflejado, en nuestro caso, en la plataforma Tunari Sin Fuego con resultados altamente exitosos.

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Redacción : 
Jessica Vargas Quiroga

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Los Tiempos

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Infografía: 
Wilson Cahuaya