¿Cómo usará el Gobierno el 10 % de recursos del PGE destinado al sector salud?

27/01/2020

Beatriz J., una ciudadana, hace poco se internó en el Hospital Viedma  por un problema de sus riñones, le costó conseguir un espacio (cama). “Tuviste mucha suerte”, le dijo uno de los doctores internistas, ella es consciente de eso porque sabe que este nosocomio es uno de lo más demandados de Cochabamba.

Luego de su alta médica, le pidieron que realice sus trámites porque requeriría diálisis, pasaría a ser una paciente renal. Hacer ese tratamiento de forma particular no está en sus planes porque requiere de mucha inversión.

Hace poco Beatriz J. vio en la televisión el discurso de la presidenta, Jeanine Áñez, en la que mencionó que el 10 por ciento del Presupuesto General del Nación (PGN) se destinará al sector salud. ¿Qué significa eso? ¿Cambiaría en gran medida la situación de los pacientes en el país? ¿Desde cuándo se aplicaría? Fueron algunas de las preguntas que se  hizo, pero a la vez despertó en ella una esperanza que el sistema actual mejoraría.

El ministro de salud, Aníbal Cruz, aseguró a Los Tiempos que con este presupuesto priorizará al área de oncología, los tratamientos de pacientes renales y al fortalecimiento del Sistema Único de Salud (SUS) del país, pero no se descartará la continuidad de programas dependientes de esta cartera.

El 10 por ciento (20.800 millones de bolivianos) provienen de recortes que estaban destinados a obras que no tenían “prioridad” y fueron presupuestadas durante el gobierno del expresidente Evo Morales, informó el ministro de Economía, José Luis Parada.

“Estos recursos salen de dinero que estaba destinado a fines políticos”, añadió.

Salud no detalla aún cómo serían las reparticiones o cuándo empezaría la ejecución del 10 por ciento. Se prevé en los próximos días se reúna con representantes de cada sector para trabajar en estos aspectos.

Sin embargo, recomienda tomar este anuncio sin mucha expectativa  porque los cambios no se verán “de la noche a la mañana”, sino que se irán dando de acuerdo a un plan de trabajo.

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Enfermos renales y oncológicos

En Bolivia, existen más de 3 mil  pacientes que acceden al tratamiento de hemodiálisis, de los cuales cerca de 800 son de Cochabamba (sin contar los pacientes que reciben tratamiento de forma particular). Los mismos son beneficiados por la Ley 475, de Prestaciones de Servicios de Salud Integral y del Programa Renal del Ministerio de Salud, que establece el tratamiento gratuito para los pacientes con insuficiencia renal y carecen de un seguro.

Respecto a los enfermos con cáncer, según datos del Ministerio de Salud, cada año aparecen 11 mil nuevos casos. De esta cifra, cerca al 25 por ciento corresponden al cáncer de cérvix y un 17 por ciento están relacionados al cáncer de mama, que hace varios años se ha posicionado como la segunda causa de mortandad en mujeres del país.

Los hospitales públicos de Beni, Tarija, Potosí Sucre, Oruro, Santa Cruz Cochabamba, La Paz, no cuentan con infraestructura para atender esta enfermedad y tampoco tienen equipos para diagnosticarla. Especialistas, infraestructura hospitalaria y medicamentos son insuficientes. 

El ministro de Salud aseguró que estas dos áreas serán prioridad para la ejecución de este 10 por ciento. “Sabemos lo costoso y difícil que es sobrellevar estas enfermedades y en esta gestión queremos dar más alternativas para los tratamientos”.

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“10 % para comenzar, pero necesitaremos más”

Bolivia invertía un 6,5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) al sector salud. Sin embargo, el pasado 16 de enero, la presidenta Jeanine Añez indicó que este año subirá al 10 por ciento, monto que se había pedido hace varios años por los trabajadores de este gremio y también por campaña del padre Mateo Bautista.

El secretario ejecutivo del Sindicato de Ramas Médicas de Salud Pública (Sirmes), Carlos Nava, dijo que el 10 por ciento es un buen comienzo para invertir en sector salud, cubrir los insumos y recursos humanos, pero para asegurar la sostenibilidad se requerirá por lo menos el 15 por ciento.

Nava indicó que en Cochabamba hay 1.700 profesionales en salud aproximadamente, de los cuales unos 700 son especialistas y médicos generales. Sin embargo, para brindar un servicio de calidad se requiere de mucho más personal de salud de distintas ramas. “Hemos pedido 3000 ítems para el departamento, pero hasta ahora no nos han dado. La última vez que nos otorgaron fue en 2014 y 2015”.

Aseguró que el SUS fue una campaña política para el anterior gobierno y que prometió entre 18 mil a 20 mil ítems, pero no se ha otorgado nada de lo prometido a Cochabamba. Nava dijo que se requiere una restructuración urgente del SUS.

El departamento cuenta con un hospital de primer nivel público que es el Viedma que contempla el materno, el pediátrico y el oncológico. Los de segundo nivel son: Hospital del Sur, del Norte, de Punata, Salomón Klein y el Villa Tunari. Hay más de 200 hospitales de primer nivel.

Pese a que existen estructuras, Nava considera que no hay personal médico y en su mayoría funciona hasta el 30 por ciento. Dijo que en el país se requiere 45 hospitales de tercer nivel para ofrecer una buena atención pública.

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El 10% proviene de “malas inversiones”

Bolivia se encuentra entre los tres países “menos eficientes” de la región con el gasto público, detrás de Argentina y El Salvador, según un informe publicado por el  Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en 2018.

Este reporte señala que la ineficiencia en el país es de 6,3 por ciento sobre el Producto Interno Bruto (PIB), lo que significa que casi un 7 por ciento de los recursos públicos del país no tenían buenos usos.

Pero este panorama, no solo lo revela el BID, sino también se refleja en el informe Económico de la Fundación Milenio del 2019 en donde señala que el gobierno anterior invirtió grandes cantidades de dinero en proyectos poco sustentables en vez de resolver los principales problemas de la gente que son el acceso a empleo, salud y educación de calidad, en lugar de alimentar con ellos la corrupción funcionaria y empresarial.

El ministro de economía indicó que se realizó un estudio en varios sectores y se pudo evidenciar que hubo despilfarro de dinero. La unión de todos estos recursos suma el 10 por ciento que se destinarán a la salud pública.

Parada afirmó que en la Ley Financial del 2020, elaborada por miembros del anterior Gobierno “habían partidas que textualmente decían: 'Se autoriza el uso de pago, pasajes y estadías a servidores no públicos'. Esto significa que cualquier persona puede beneficiarse de tipo político. Quién sabe qué malversaciones más encontraremos”, dijo.

La autoridad aseguró todavía hay más de 6 millones de bolivianos que deben invertir en su propia salud. Indicó que la administración antecesora no tuvo un ordenamiento ni un uso racional en los recursos económicos. “Lamentablemente, en el país el que tiene plata puede curarse, pero con esta inversión queremos cambiar el panorama”, agregó.

Ciudadanos opinan sobre el sistema de salud

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Pacientes inconformes con el actual sistema están esperanzados con el nuevo

Las largas filas en hospitales públicos, la falta de camillas y el mal trato, ya no son novedades. La ejecución del Seguro Universal de Salud, no ayudó a cambiar el panorama. 

Mariana G., tomó sus previsiones para sacar una ficha la cual le facilitaría una consulta en el  hospital Viedma. Los primeros dos días tuvo que madrugar por una cita con el médico. Quienes ya habían consultado, le compartieron algunos consejos: ir muy temprano o dormir noche antes para conseguir espacio. Con sacrificio, logró tener esa consulta; sin embargo, el mismo procedimiento tuvo que realizar para su reconsulta.

Como ella, cientos viven cada día esta misma situación. Este nosocomio atiende cerca de 400 personas por día.

Sobre el nuevo presupuesto, espera que “ojalá no se quede en solo promesas porque es muy burocrática la atención”, dijo.  

Respuestas similares se reflejaron en varios pacientes cuando Los Tiempos realizó un sondeo.

“Viéndonos las caras nos atienden a las personas” (Marcelo F.). “Definitivamente, quien no tiene plata no puede tener una buena atención”, dice Grover P. Para Sara O. “la atención pública es muy lamentable. Incluso los mismos pacientes pueden morir en las salas de espera”.

Cruz indica que los cambios se irán dando de a poco durante esta gestión porque están previstos más ambientes, nuevos ítems para médicos y enfermeras, refuerzo y restructuración del mismo SUS, entre otros. 

Mientras tanto, el calvario diario de las personas sigue. 

 “Cuando estaba en España tenía un buen tratamiento. Ahora te pueden dejar morir en los pasillos de los hospitales”, dijo María C. una paciente que espera su consulta dentro el hospital Viedma.

 

Créditos redacción: 

Redacción e infografía: 
Ulises Cabrera

Créditos fotografía: 

Fotografía: 
Los Tiempos

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Producción audiovisual: 
Gerardo Bravo