Transgénicos: crece el debate en Bolivia sobre el impacto ante un posible uso

25/05/2020

Romané Paredes Jaldín

Hace algunos días, Bolivia ha dado un paso adelante a la investigación con transgénicos, largamente esperada por el sector agroindustrial del país. Sin embargo, diferentes organizaciones, expertos y políticos se pronunciaron con posiciones encontradas.

Quienes apoyan la determinación aseguran que puede mejorar la productividad de los cultivos y como consecuencia mejorar la exportación y economía del país, por otro lado, otros sectores aseguran que el ingreso de más transgénicos afectaría al medio ambiente, la soberanía, seguridad alimentaria y la biodiversidad de Bolivia.

¿Cuál es el alcance, beneficio o perjuicio que podría tener el uso de transgénicos en Bolivia su economía, salud, medio ambiente e incluso cultura?

¿Qué son los transgénicos?

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Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los organismos genéticamente modificados (OGM) se pueden definir como organismos (es decir, plantas, animales o microorganismos) en los que el material genético (ADN) “se ha alterado de una manera que no ocurre naturalmente por el apareamiento y / o la recombinación natural”. Permite la transferencia de genes individuales seleccionados de un organismo a otro, también entre especies no relacionadas.

Oscar Justiniano, vicepresidente de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO) asegura que los sistemas productivos pueden agruparse en orgánicos, convencionales y transgénicos, siendo los últimos dos, tratados con productos químicos para el control de plagas.

“Es importante aclarar que convencional no es sinónimo de orgánico, por ejemplo, casi todas las hortalizas y verduras que consumimos en el territorio boliviano, son tratadas con productos químicos, que en muchos casos carecen de controles porque ingresan de contrabando, los cuales son altamente tóxicos y cancerígenos”, asegura Justiniano.

Uso de transgénicos en Bolivia

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Desde el 2005 en Bolivia, se usa soya transgénica (soya RR), resistente al herbicida glifosato un compuesto químico que se emplea para la eliminación de plantas que alteran los ecosistemas, aunque en algunas ocasiones pueden usarse directamente para impedir el crecimiento de malas hierbas.

“El 2000 ha presentado la solicitud y se han hacho 3 años pruebas de campos y el 2005 se ha legalizado. Es el único evento transgénico que se puede cultivar”, explicó la directora general del Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (Cipca), Pamela Cartagena.

Indicó que hace algunos años también se presentaron solicitudes para el uso del maíz transgénico BT (a para resistir el ataque de insectos plaga) y el uso de papas transgénicas, ambos eventos aquella vez por el Comité Nacional de Bioseguridad asegurando que, en caso del maíz, Bolivia es centro de diversidad genética y centro de origen en caso de la papa.

Cartagena, explicó también que, a nivel comercial, la soya RR es cultivada sobre todo en Santa Cruz y su mayor porcentaje está destinado a la exportación. “El 80% sale a exportación y el 20 % se queda en Bolivia ya sea para la producción de aceite y la producción de torta de soya para la alimentación de ganado”.

Sin embargo, el director de Productividad Biosfera Medio Ambiente (Probioma), Miguel Ángel Crespo, aseguró que desde la introducción de la soya transgénica RR se han incrementado el uso de agrotóxicos en un 150 por ciento.

Gary Rodríguez, gerente del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), aseguró que tras 15 años del uso de soya transgénica en el alimento de animales que derivan en otros alimentos, no se han registrado casos de enfermedades.

“Desde hace 15 años está autorizada la producción de soya transgénica en Bolivia, con lo cual se alimenta a los pollos que luego nos comemos al spiedo, rostizado, a la brasa, caldo de pollo, pollo al horno, etc., igualmente pasa con la carne de res, de cerdo, pescados que consumimos y que han sido alimentados con alimento balanceado a base de torta de soya; pero también, subproductos como huevos, leche, queso, mantequilla, etc., todo ello proviene de animales que comen soya transgénica, y en todo este tiempo no ha habido un solo caso de enfermedad, mucho menos de muerte”, expresó.

Rodríguez, además, señaló que en Bolivia se consumen transgénicos en diferentes formas con productos importados como jugos, galletas, lácteos, entre otros

El 2019, el gobierno del expresidente Evo Morales, ya habría aprobado el procedimiento abreviado para la evaluación de dos nuevos eventos transgénicos en el cultivo de soya (HB4 e Intacta),

La Ley 144, que tiene como principio garantizar la seguridad alimentaria, también legalizó el uso de transgénicos en el país, puesto que en el artículo 19, numeral cinco, expresa que "se establecerán disposiciones para el control de la producción, importación y comercialización de productos genéticamente modificados". El artículo 409 de la actual Constitución Política del Estado señala que la producción, comercialización e importación de transgénicos será regulada por ley; el 408 del texto elaborado en la Asamblea Constituyente, que prohibía los transgénicos, fue cambiado por el actual 409 antes de su aprobación final.

Asimismo, dispone que los productos transgénicos deberán estar debidamente identificados y el control estará a cargo de tres entidades. Así lo establece el artículo 15, numeral tres, que señala: "todo producto destinado al consumo humano de manera directa o indirecta, que sea, contenga o derive de organismos genéticamente modificados, obligatoriamente deberá estar debidamente identificado e indicar esta condición".

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Nuevos decretos

El pasado 7 de mayo, la presidenta Jeanine Áñez, promulgó el Decreto Supremo (DS) 4232 que fijaba un plazo de hasta diez (10) días calendario para que el Comité Nacional de Bioseguridad “establezca procedimientos abreviados para la evaluación del maíz, caña de azúcar, algodón, trigo y soya, genéticamente modificados en sus diferentes eventos, destinados al abastecimiento del consumo interno y comercialización externa”. Una semana después, con el nuevo decreto 4238 otorgó 40 días más al plazo.

Se debe entender que el DS autoriza procedimientos abreviados de evaluación a través del uso de biotecnología y no el uso directo de cultivos genéticamente modificados, por lo que la Comisión tiene la última palabra. Representa el primer paso para el uso de transgénicos, ya que posteriormente inicia la validación de materiales que tomará entre 18 a 24 meses.

Tras la promulgación de los decretos el debate sobre el uso de los transgénicos tomó más impulso en las diferentes organizaciones, instituciones y empresas.

“La investigación científica está documentada y ha sido bastamente analizada en países vecinos como Argentina y Brasil, donde se demuestra claramente que los cultivos transgénicos son nutritivos, beneficiosos para la salud, amigables con el medio ambiente y cumplen las condiciones requeridas para su utilización, es por ello, que el procedimiento abreviado, solamente valida tales estudios que han tomado décadas y pone en consideración del comité de bioseguridad”, explicó el vicepresidente de la CAO.

“Es una decisión importante y muy acertada, ya que estamos dando pasos ciertos hacia la generación de competitividad de Bolivia en el mundo y consolidarlo como país Agro exportador, desarrollando nuestra capacidad productora al máximo”, aseguró Justiniano.

Cartagena, por su parte, alertó que el decreto del Gobierno no sólo estaría favoreciendo la agenda económica de un sector, sino que se está poniendo en riesgo la biodiversidad y la seguridad y soberanía alimentaria del país.

“Se expone a la salud humana y la biodiversidad solo por objetivos económicos”, enfatizó.

El director de la Fundación Tierra, Gonzalo Colque, percibe la promulgación del decreto como una medida casi desesperada de reactivar el aparato productivo extendiendo el cultivo de transgénicos a otras variedades.

“Es una solución de corto plazo y tratan de responder esta crisis introduciendo nuevas variedades de semilla transgénica principalmente de soya. En estos 15 años se han desarrollado supermalesas que ya no elimina el glifosato y para eliminar ahora necesitan un agrotóxico más fuerte y más toxico por lo que necesitan otro tipo de soya transgénica”, expresó.

Rodríguez, sin embargo, expresó que la medida ayudaría de gran manera a los pequeños agricultores dándoles a elegir entre las opciones que ya tienen.

“Son de utilidad para los agricultores, principalmente los pequeños, lo que sería altamente beneficioso porque los pequeños productores son la mayoría en el país, principalmente en el Oriente que es donde se aplicarían estos eventos biotecnológicos bajo el concepto de ‘regionalización’ o ‘zonificación’. No serían de uso obligatorio, ya que el productor –así como el consumidor- deberá tener el derecho de elegir la tecnología que más le convenga usar para sus cultivos” expresó.

Sin embargo, Crespo aseguró que el DS va en contra de la Constitución Política del Estado y otras normas.

Estas son algunas normas que menciona el director de Probioma:

¿Una respuesta a la crisis económica?

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La CAO señaló que el uso de las semillas transgénicas dará su beneficio en una mayor productividad en una menor área cultivada, así como mayores ingresos para los pequeños productores.

También indicó que se tendrá un mejor uso de agroquímicos, eliminación de insecticidas cancerígenas en el control de plagas, menor uso de agua al reducir la cantidad de aplicaciones y reducción de la erosión y depredación de tierras.

El presidente de la CAO, Reynaldo Díaz, afirmó que para aperturar los segmentos de la economía ante una inminente crisis es mejorar la productividad y reduciendo costos con el uso de transgénicos.

“Vamos a tener mayor eficiencia de maximizar la producción y reducción de costos. Hay cultivos que se podrían llegar hasta duplicar la productividad. En la soya se podría lograr un 15% de productividad. Ahora, la economía está deprimida, tenemos que depositar las esperanzas en el campo y aprovechar la tecnología”, aseguró.

Por su parte, Justiniano dijo que actualmente el sector sufre grandes pérdidas económicas por las sequias, plagas, por ejemplo, “en el cultivo de maíz, el gusano cogollero que puede acabar la parcela de un pequeño productor en tan solo 4 a 6 horas” además la exigencia de precios internacionales.

“El ingreso pleno a la Biotecnología es vital para generar empleos, alimentar al país y generar divisas por exportaciones”, señaló.

Sin embargo, Colque consideró que las proyecciones son totalmente contrarias.

“Con la baja del precio del petróleo es inviable y económicamente colapsan todas las industrias de biocombustible. La producción excedentaria va a entrar al mercado global de maíz transgénico para pollo, cerdo, ganado y por lo tanto va a presionar a abaratar los precios y llenar los mercados internaciones de sobreproducción”, explicó.

Rodríguez manifestó que la biotecnología también genera empleos y movimiento económico.

“Los beneficios serían patentes: el agricultor se beneficiaría con menores costos de producción por la baja en el uso de agroquímicos (insecticidas, herbicidas, fungicidas), además que las plantas rendirían en su mayor potencial con una mayor productividad, lo que llevaría al agricultor a tener más ingresos y salir de sus deudas; con la autorización de nuevos cultivos biotecnológicos, habría más inversión”, expresó.

La directora de Cipca, comentó que los mayores ingresos económicos solo se destinarían a las fábricas de semillas transgénicas y no así a los agricultores.

“Si quiere producir soya transgénica no pueden reservar sus semillas, no puede conservar, tienen que comprar el paquete de semillas para producir sus hectáreas. Que junto con el paquete de semillas viene los agroquímicos que la misma fabrica elabora además de comprar insecticidas, herbicidas y fertilizantes”.

¿Amigables con el medio ambiente?

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Uno de los puntos más extensos para el debate está en los efectos que los cultivos transgénicos tienen en el medio ambiente. El sector que apoya su uso asegura que al tener semillas mejoradas las fumigaciones reducen en cantidad reduciendo el trabajo de maquinaria y a su vez CO2 e incluso si se tiene semillas que resisten sequias aseguran se utiliza menos agua.

Sin embargo, el sector que rechaza el uso de transgénicos asegura que los agroquímicos utilizados eliminan insectos polinizadores, la biodiversidad que necesita la tierra para mejorar su calidad además de contaminar el agua y el aire además de promover la deforestación.

“En el cultivo del maíz amarillo que se utiliza para alimentación animal principalmente, con las semillas híbridas, se necesita aplicar un cocktail de pesticidas, entre 8 a 10 aplicaciones, siendo las más frecuentes los insecticidas para luchar con el gusano cogollero. El transgénico evento BT, contiene el gen que naturalmente vuelve inmune al cultivo, por ende, solo se precisa 1 aplicación de herbicida.  Se evitará importar más 2000 toneladas que equivalen a más de 100 millones de dólares en agroquímicos, menor gasto en combustible y menor contaminación de CO2”, explicó Justiniano.

Colque asegura que las fumigaciones de los cultivos transgénicos no solo matan las hierbas, insectos y biodiversidad que pueda tener la tierra, sino que , mediante fumigaciones aéreas afectan a comunidades aledañas por el aire y contaminan el agua.

“El sistema solo es viable en monocultivos a gran escala, la fumigación aérea mata a otros sectores, comunidades indígenas que no solo se dedican a la agricultura, sino que también viven del bosque”, informó.

Crespo contó que también la tierra que ya fue afectada por las fumigaciones de los cultivos transgénicos ya no pueden ser utilizadas para diversificar productos porque ya están contaminadas por lo que siempre se necesitara ampliar la frontera agrícola mediante la deforestación.

Por su parte, Alejandra Crespo, líder plataforma Bolivia Libre de Transgénicos, aseguró que las abejas son las principales afectadas.

“Las abejas son el principal polinizador que está siendo terriblemente afectado por el uso indiscriminado de agrotóxicos que son tan fuertes y que cada vez tienen que ir a zonas más aislada porque sus colmenas son alcanzadas por rocío de los pesticidas”.

Alimentación, salud y biodiversidad

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El Gobierno asegura que el uso de semillas transgénicas permitirá fomentar mayor productividad para fortalecer la seguridad alimentaria boliviana y generará mayores ingresos en las exportaciones.

“Si queremos consagrar nuestra seguridad alimentaria (tener alimentos disponibles en el mercado a un precio accesible para la población) debemos garantizar la soberanía alimentaria (producir mucho más allá de nuestras necesidades). Bolivia tiene todas las condiciones para avanzar en tal sentido, es más, se debería permitir investigar en biotecnología para que produzcamos nuestros propios eventos biotecnológicos” apuntó Rodríguez.

“La seguridad alimentaria es tener acceso a los alimentos en calidad y cantidad suficiente. Los transgénicos no resuelven esto porque la agroindustria produce una o dos cosas. La soberanía está relacionada a la decisión de un país de qué producir cuándo y cómo producir”, enfatizó Cartagena.

En este sentido, los sectores que rechazan los transgénicos aseguran que estos se enfocan en monocultivos con miras a la exportación y no en diversificar la producción para alimentar a la población.

En cuanto a la biodiversidad, Bolivia es centro de origen secundario de 77 razas de maíz que son parte del patrimonio genético y cultural porque forma parte de la alimentación humana de las culturas desde hace 7.000 años.

Otro de los puntos que rechaza la introducción de transgénicos es una posible ‘contaminación’ a los maíces originarios.

“En los maíces existe una polinización abierta es decir que el polen sale al aire que puede volar por el viento, por las patas de los insectos polinizadores y puede ir de un polen de cultivo transgénico a uno tradicional o criollo y transferir estas características y eso generaría una perdida, una mezcla de las características propias de nuestros maíces criollos”, contó Cartagena.

Sin embargo, el gerente general del IBCE, aseguró que con la biotecnología se pude ayudar a preservar e incluso expandir las especies nativas.

“En absoluto, todo lo contrario, podría más bien ayudar a conservarla, a mejorarla e incluso a expandirla. La biotecnología podría ayudar a que las especies nativas, por ejemplo, rindan más, sean menos atacadas por insectos y malezas, y a que resistan las inclemencias de la falta o exceso de humedad. Muchos productos nativos se pierden por nada más, al margen de que resultan antieconómicas por su baja productividad” expresó.

El director de la Fundación Tierra, Gonzalo Colque, refirió que la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que probablemente el glifosato (herbicida que se aplica a cultivos transgénicos) es cancerígeno y que por ello uno de los principales fabricantes de agroquímicos enfrenta juicios millonarios.

La CAO ratificó su apoyo a la medida gubernamental y aseguró que la biotecnología permitirá prescindir de aplicaciones de insumos cancerígenos, además que evitará daños ambientales con la disminución de emisiones CO2. 

Justiniano, citando estudios de 155 Premios Nobel, señala que el uso de la biotecnología en el cultivo de maíz, por ejemplo, permitirá prescindir de hasta 10 aplicaciones de pesticidas que, al ser derivados de organofosforados, son cancerígenos. Añadió que estos productos también se aplican en el tomate y la lechuga.

Alternativas a los transgénicos

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Las personas consultadas que rechazan el uso de transgénicos propusieron algunas alternativas:

En una entrevista virtual con Fundación Milenio, la biotecnóloga boliviana María Mercedes Roca, que radica en Inglaterra, destacó las cualidades que tiene Bolivia para convertirse en una potencia agroalimentaria en apego a las herramientas tecnológicas disponibles como el uso de semillas genéticamente mejoradas, por lo que consideró importante generar una coexistencia entre alimentos transgénicos y orgánicos y que la población ejerza su derecho de consumir el de su preferencia.

Agregó que el agricultor boliviano tiene el derecho de usar la tecnología para mejorar sus rendimientos, como ocurre actualmente en países vecinos.

La especialista en biotecnología mencionó, además, que las semillas nativas no son “maravillosas”, como algunos grupos de activistas refieren, puesto que son vulnerables al ataque de virus y bacterias.

Sin duda, el debate se podría ampliar cada vez por los puntos de vista tan contrarios que se pueden encontrar en los diferentes sectores.

La agricultura ha sido una de las primeras actividades del ser humano destinada a una de las principales necesidades fundamentales: la alimentación.

Con o sin tecnología ésta debe tener un movimiento constante que satisfaga de la mejor manera la necesidad de la población.

Créditos redacción: 

Redacción e infografías: 
Romane Paredes

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Romane Paredes