El futuro hidrocarburífero del país depende del éxito de cinco pozos

19/08/2020

Josué Hinojosa

El complejo escenario del sector hidrocarburos no solamente se refleja con la reducción de los ingresos por las exportaciones de gas, sino también en la caída de reservas y la limitada reposición.

En la actualidad, Bolivia tiene solamente tres pozos exploratorios en perforación y otros dos en proyecto, y, según el analista en hidrocarburos Álvaro Ríos, en caso de que ninguno de estos resultara positivo, la situación del sector será aún más preocupante, pues existe el riesgo de pasar de país exportador a importador de gas.

Aunque Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) en su plan de exploración 2020 prevé la conclusión de al menos 11 pozos exploratorios, a la fecha sólo se perforan Sipotindi X1, Ñancahuazú X1 y Boicobo Sur X1.

Jaguar X6 y Caranda X1005 también estaban en la lista, pero el primero fue abandonado al no ser comercialmente atractivo, mientras que el segundo completó la fase de perforación, pero las pruebas de sus reservorios fueron postergadas hasta 2021, así lo refleja el Resumen de Actividades de Pozos de julio de 2020, al que accedió Los Tiempos.

Según Ríos, es necesario cruzar los dedos de las manos y esperar los resultados de la perforación de Sipotindi X1, Ñancahuazú X1 y Boicobo Sur X1, además de Margarita Profundo X1001 e Ilinchupa, cuya perforación comenzará en 2021. Y es que, según el especialista, estos cinco pozos definirán el camino que tomará el sector hidrocarburos de Bolivia.

“Si ninguno de estos pozos sale positivo, realmente la situación de Bolivia es muy preocupante porque no se avizora ninguna exploración futura”, advierte Ríos, quien, además, prevé que, en ese caso, el país deberá prepararse para importar la totalidad de los líquidos (petróleo, gasolina y diésel) en los próximos ocho años, y gas natural en los próximos.

Las actividades exploratorias en Bolivia no son suficientes, pues, según afirma Ríos, el país debería tener entre 10 y 15 pozos en perforación para reponer las reservas de gas y aumentar la producción.

El analista en hidrocarburos de la Fundación Jubileo Raúl Velásquez coincide en que la situación del sector se complicará a mediano plazo si ninguno de los pozos que actualmente son perforados tiene éxito, sobre todo porque los megacampos productores están en declinación.

El especialista indica que en el corto plazo Bolivia puede reducir por medio de negociaciones sus contratos de exportación de gas en función a su capacidad de producción y de ese modo evitar multas por incumplimientos. Sin embargo, advierte que esto también representa impactos negativos desde la perspectiva económica y fiscal, ya que el país tiene menos ingresos.

También manifiesta su preocupación por los resultados arrojados en el pozo exploratorio Jaguar X6, que fue declarado seco y abandonado por la operadora, Shell Bolivia. “Es una noticia preocupante porque era un área con mucho potencial.

Creo que (su potencial) estaba sobreestimado por YPFB, lo real probablemente hubiera sido bastante menor, pero había un buen potencial, es decir que se preveía que podría ser un megacampo”, dijo Velásquez.

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Perforación

El pozo exploratorio Sipotindi X1 está ubicado en Chuquisaca y es operado por YPFB Casa Matriz, que destinó una inversión de 62,5 millones de dólares.

Según el Resumen de Actividades de Pozos de julio de 2020 de YPFB, la perforación de este pozo llegó a una profundidad de 5.998 metros; actualmente se encuentra en etapa de pruebas para determinar su productividad.

A inicios de marzo, YPFB catalogó a Sipotindi X1 como nuevo descubrimiento, puesto que la perforación llegó a la formación Huamampampa, la cual también está presente en importantes campos, como Incahuasi, San Alberto o Margarita. Ñancahuazú X1, también ubicado en Chuquisaca, es operado por Total E&P Bolivia con una inversión de 73 millones de dólares.

El citado documento indica que llegó a una profundidad de 4.185 metros y que paró sus actividades por fuerza mayor entre el 10 de mayo y el 18 de junio a raíz del coronavirus. El pozo Boicobo Sur X1, también en Chuquisaca, es operado por Repsol E&P Bolivia, que destinó una inversión de 75,4 millones de dólares.

El Resumen de Actividades de Pozos de YPFB señala que llegó a una profundidad de 3.071 metros. Suspendió sus operaciones entre el 26 de marzo y el 15 de junio por la Covid-19.

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En agenda

Según Ríos, Repsol E&P Bolivia tiene previsto iniciar la perforación de Margarita Profundo X1001 en 2021. En un anterior comunicado, la operadora informó que la inversión será de 95 millones de dólares. El pozo se encuentra en el Bloque Caipipendi (Tarija). Ríos añade que otro pozo a perforar en 2021 es Ilinchupa, que es parte del Bloque Azero, operado por Total E&P y Gazprom EP International. Ilimchupa está ubicado al interior del Parque Nacional Iñao.

Caída de precios impide exploración

Las condiciones del mercado internacional, marcadas por los bajos precios, imposibilitan a las operadoras a realizar inversiones en la búsqueda de gas o petróleo, indicó el analista en hidrocarburos de la Fundación Jubileo, Raúl Velásquez. Según datos oficiales, YPFB y las operadoras programaron 452 millones de dólares para actividades de exploración, pero la pandemia y la caída de precios hacen que la ejecución sea distinta a la proyectada
Especialistas ven urgente modificar régimen fiscal

El analista en hidrocarburos Álvaro Ríos considera que el actual Gobierno debe dejar una hoja de ruta que incorpore los cambios a realizar en la Ley de Hidrocarburos y en la Constitución Política del Estado (CPE) para que el próximo Gobierno pueda iniciar alguna acción en favor de la exploración, caso contrario el país pasará de ser exportador a importador de hidrocarburos.

“Los políticos que vengan en el próximo Gobierno van a tener que hacer ajustes fuertes para generar inversión privada en Bolivia y podamos producir nuestro petróleo para nuestro consumo interno o por qué no exportarlo y tal vez seguir exportando gas natural”, dijo.

En tanto, el analista de la Fundación Jubileo, Raúl Velásquez, menciona que las normas vigentes en Bolivia no incentivan la inversión en exploración, y prueba de ello es que desde el año 2005 las inversiones estuvieron orientadas en la explotación y construcción de plantas.

En otras palabras, se monetizaron las reservas previamente descubiertas. Velásquez añade que las condiciones en cuanto al régimen fiscal, regalías e Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH), que otorgan al Estado un 70 por ciento de la renta petrolera, promueven la exploración cuando se trata de un megacampo, pues a las operadoras no les favorece invertir en campos pequeños o medianos con tan elevado régimen fiscal.