Otro daño que deja la pandemia: más niños trabajando en las calles

12/04/2021
Estudio. A pesar del tiempo y esfuerzo que demanda trabajar para ayudar a sus familias en esta crisis, muchos intentan continuar con sus estudios ya sea acudiendo a clases semipresenciales o virtuales

Walter Tapia Callao

La pandemia Covid 19 deja más niños y niñas trabajando en las calles

La pandemia no sólo se lleva vidas, también, provoca otros daños. Uno de ellos se puede en las calles, donde cada vez hay más niños que comienzan a trabajar para subsistir y apoyar a sus familias. 

Así las vías y semáforos más concurridos se convierten en una oportunidad para generar ingresos. Al igual, que los mercados, talleres y barrios, donde suelen ambular vendiendo frutas o helados. 

Uno de los 100 niños que se estiman se han sumado al trabajo infantil por la pandemia es Ramiro. Tiene 9 años, que desde el año pasado comenzó a ayudar a su madre, Marina, en la venta de api con pasteles y buñuelos.

Ambos empiezan su labor antes de que la ciudad despierte y cada día llegan con bidones de api caliente y bolsas con masitas que empiezan hacer un día antes para ofrecerlos a los primeros transeúntes que pasan por la concurrida avenida San Martín y Montes, muy cerca del mercado La Cancha.

 

Carlos López

“Vedemos más con mi ayuda, mientras ella prepara los pasteles y buñuelos yo sirvo el api y llevo. Me levanto a las 5:00 y vendemos hasta las 9:30 o 10:00. Luego nos vamos a casa y seguimos preparando”, contó Ramiro.

Después del trabajo sigue con sus estudios. En las tardes, de lunes a viernes, ingresa a clases virtuales, la modalidad que muchas escuelas aplican por la pandemia. 

Está en quinto de primaria y cuando acaba sus clases trata de avanzar con sus tareas para poder ayudar al día siguiente a su madre.

Ramiro anhela poder festejar como antes de la pandemia el Día del Niño, que se recuerda cada 12 de abril,  junto a todos sus amigos y compañeros de la escuela Franz Tamayo “A” turno tarde, que está frente a la terminal. 

“No tenemos dinero para festejar ni tiempo. Salimos a vender desde temprano y cuando llegamos comenzamos a preparar los pasteles para el día siguiente”, contó.

Su madre señala que Ramiro es su hijo mayor y que pese a trabajar destaca en sus estudios en la escuela.

 

Carlos López

Wilson y su hermana Wilma, dos mellizos de 11 años, son otros dos niños que también trabajan. Venden bolos de gelatina y barbijos junto a sus padres en la avenida 6 de Agosto y Cabildo. Dicen que lo hacen para apoyar económicamente a su familia.

“Este año no sé si vamos a festejar, antes festejábamos solo en la escuela; ahora, no sé”, comentó Wilson. 

El padre de los mellizos, Pedro, señala que debido a la pandemia las ventas bajaron un 50 por ciento, por lo que, desde hace dos meses sus hijos le ayudan a trabajar ofreciendo sus productos en la avenida 6 de Agosto.

Ramiro, Wilson y Willma son parte del centenar de niños, que según la Defensoría de la Niñez, salieron a trabajar por la pandemia para ayudar económicamente a sus padres.

 Algunos venden dulces en los micros, otros ayudan a sus padres en los mercados o puestos ambulantes, también, están quienes hacen malabares en los semáforos.

Asimismo, están aquellos que trabajan en las ladrilleras de la zona del aeropuerto y colaboran a sus padres mezclando la tierra con el aserrín. Su trabajo es casi anónimo y pocas veces acceden a contar su situación por los cuestionamientos que hay contra el funcionamiento de los hornos a causa de la contaminación. 

 

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Niños artesanos ayudan a sus padres en la crisis
Carlos López

Osmar es un niño de 12 años que aprendió a elaborar pajaritos y ratoncitos con alambres y esponjas para venderlos y generar recursos para ayudar en su hogar. Vende estas artesanías en el mercado Fidel Aranibar todos los días.

“Mi mamá aprendió a hacer estos ratoncitos y nos enseñó. Mi papá también los hacía, pero ya no vive con nosotros, tiene otra familia. Antes (de la pandemia) salía a vender sólo sábados, ahora, salgo todos los días. Con lo que vendo vivimos nosotros”, dijo Osmar.

Cada lorito o ratoncito hechos de esponja, alambre, yeso, una liga y silicona, cuesta Bs 5. Osmar contó que a diario vende entre 10 y 12 artesanías, para obtener entre Bs 50 y 60.

Así como Osmar, hay otros niños que venden artesanías en ferias y mercados, otros prefieren exponer su creatividad en los semáforos disfrazados con cartón o haciendo malabares.

 

SEPA MÁS

Trabajan con el miedo a ser asaltados

Los niños trabajan cerca de algunas personas en situación de calle. Algunos padres contaron que en varias ocasiones los malhechores intentaron robarles parte de su ganancia.

Niños ganan entre 30 y Bs 60 por día

Los niños que trabajan en las calles o mercados de la ciudad ganan entre Bs 30 y 60 al día.

Muchos trabajan junto a sus padres

Muchos niños que están trabajando en los mercados lo hacen junto a sus padres. Sin embargo, aquellos que hacen acrobacias en los semáforos están solos o junto a algunos extranjeros.

Niños heladeros en la zona sur

Algunos niños de la zona sur, como Saúl de 12 años, aprovechan los días que no tienen clases para vender helados en el mercado 27 de Mayo de la zona de K’asawasa.

Código Niño, Nina y Adolescente

El artículo 130 de la Ley 548 Código Niño, Niña Adolescente permite el trabajo a partir de los 14 años con autorización de la Defensoría de la Niñez y Adolescencia y del Ministerio de Trabajo.

 

Créditos redacción: 

Periodista: 
Walter Tapia

Créditos fotografía: 

Fotógrafo: 
Carlos López