Las acciones de las principales empresas fabricantes de automóviles caen con fuerza en Bolsa tras la decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de imponer aranceles del 25% a los vehículos ligeros importados y sus componentes. La medida supone una disrupción en la cadena de suministros de las grandes empresas del motor estadounidenses. También es un golpe para otros fabricantes internacionales para los que Estados Unidos es un mercado relevante.
Durante prácticamente un siglo Europa, cuna de algunas de las más prestigiosas marcas del mundo, tuvo un papel central en la innovación automotriz, en particular con sus motores, considerados entre los más eficientes.