Una generación presionada por vivir a toda mecha, lo que hace que la mayor parte de ellos tenga la necesidad de que los sueños se realicen ¡YA!, porque en sus referentes (youtubers, influencers, modelos o cantantes) solo se aprecia el final del éxito y no el camino realizado. Una generación muy frágil, con poca tolerancia a la frustración o su creencia a los triunfos gratuitos y fáciles, y una etiqueta a la que cada vez más jóvenes dan la vuelta para resignificar el cliché de la “Generación de Cristal”.