La mañana del 13 de febrero del 2003 el entonces alcalde de La Paz, Juan del Granado, llamó por teléfono al entonces ministro de la Presidencia, Carlos Sánchez Berzaín, para pedirle que frene la violencia y que se pacifique la ciudad. Ante el pedido, el brazo derecho del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada respondió: “Señor Alcalde, si hay 5 o 50 muertos no importa, vamos a resolver esto”.