La pugna por construir una terminal de buses privada en Albarrancho, al sur de la ciudad en el Distrito 9, destapó un intento de urbanizar ese sector que aún es considerado zona agrícola y cuya principal actividad es la lechería.
El plan para construir una nueva terminal privada en Albarrancho pone en riesgo al menos el 46 por ciento de las tierras agrícolas de la zona, porque la mancha urbana llegará a crecer y los productores tendrían que ceder terrenos para vías, áreas verdes y de equipamiento, explicó la dirigente de la Subcentral de Albarrancho, Julia Orellana.
Los vecinos de la zona de Albarrancho, al sur de la ciudad, tomaron simbólicamente la planta de tratamiento de aguas residuales de Semapa, luego de un cabildo, como medida de presión para que el Concejo Municipal ponga en vigencia la ley 163/2016 de reasignación de uso de suelo de “área de uso agropecuaria a área de equipamiento y usos especiales” que viabilizaba la construcción de una terminal en ese sector.
El alcalde José María Leyes anunció que insistirá en la construcción de una nueva terminal de buses en Albarrancho, distrito 9 de la zona sur, que lleva adelante un empresario en un predio a lado de la planta de tratamiento de Semapa.
Pese a la emisión del certificado ambiental para la construcción de la terminal al lado de la planta de tratamiento de Albarrancho, el gobernador Iván Canelas informó ayer