La ingesta de plásticos supone un riesgo para las tortugas marinas jóvenes, que han evolucionado para desarrollarse en mar abierto, lejos de los depredadores pero bajo la amenaza constante de la contaminación, según un estudio publicado este lunes en "Frontiers in Marine Science".
No solo los tiburones. Las tortugas verdes, los pingüinos y ciertos mamíferos marinos hacen algo bastante inusual: nadar en círculos, según un estudio que apunta que este comportamiento podría ser utilizado para buscar alimento, interaccionar con otros ejemplares o para la navegación.
Cómo consiguió la tortuga su caparazón es uno de los rompecabezas que durante años ha perseguido a los científicos, y gracias a una nueva investigación sobre un nuevo esqueleto fósil publicada en la revista Nature se empieza a obtener algunas pistas.
Y es que la presencia de la rata negra en la isla Pinzón, de 1.789 hectáreas, provocó la disminución de especies como la paloma de Galápagos, lagartijas y culebras, e incluso, durante años no pudieron nacer en el sector, de forma natural, las tortugas gigantes, pues los roedores se comían sus huevos.