
TEXTURA VIOLETA
En la mesa montada y engalanada para la cena de Navidad hubo mucho más que abundancia (según el bolsillo de cada quien) de comida y bebida; tras el vapor aromático de esos platillos y del chocolate caliente hubo más que buenos deseos: la desigualdad y los privilegios continuaron reflejándose en las pequeñas cosas, en los roles jugados y lugares asignados a cada quien. A que sí. Eso es fácil medir con un pequeño test:
Parecería que cuando no hay respuestas contra actos de violencia, como el infanticidio cometido por un padre, la salida es la exacerbación del drama, la generación de más violencia sancionadora y alguna medida puntual de contundencia e impacto ejemplarizante para pasar rápidamente el mal trago de un hecho que interpela a toda la sociedad.
Se ha anunciado procesos penales contra quien sea responsable, no se descarta a Moreira. La lógica indica que le queda esperar obediente la destitución o la dignidad de la dimisión
Cuando Alexandra Moreira fue nombrada ministra de Medio Ambiente y Agua ejerció un derecho que aún pocas mujeres tienen porque les es socialmente negado, el de estar en la esfera pública y de poder. No, dirán algunos, pero sí.
A alguien, una mujer, que llegó del África negra a Europa, luego de caminar un desierto, saltar una valla y cruzar un mar en mil y una vicisitudes, le ha pasado que lo que más le impresionó en esta tierra próspera fue ver cómo con el simple acto de abrir un grifo salía agua corriente. La carestía de agua potable siempre ha estado asociada a la pobreza, pero también al género.
“Cuando ellos bajan, nosotras subimos”, es la frase de Michelle Obama, la primera dama estadounidense, con la que en las últimas semanas ha salido a la palestra para apoyar y prestar su imagen de frescura, popularidad, modernidad, mayor sensibilidad social y negritud a una denostada Hillary Clinton que en la carrera por la presidencia de Estados Unidos tiene ventaja sobre el populista de extrema derecha Donald Trump, que es aún peor.
Ninguna mujer recibe este año un Premio Nobel. Entre las 11 personas galardonadas en las seis disciplinas premiadas no hay ninguna representante femenina, algo que no resulta extraño y que no deja de ser reprochable.
La visibilización y reconocimiento del trabajo de las mujeres a través de este tipo de premios es un reclamo constante desde las organizaciones y voces femeninas, quienes muchas veces reciben como respuesta explicaciones fundamentalmente relacionadas al mérito o, en el otro extremo, puras agresiones.
A raíz de la ausencia de mujeres en los medios de comunicación, en la información y en roles protagónicos y activos dentro de las noticias, se ha creado en Cataluña una interesante plataforma que se llama “On són les dones?” (¿Dónde están las mujeres?), que denuncia este hecho; sin embargo, creo que también cabe preguntar ¿Dónde están los hombres?, porque ellos, los protagonistas habituales, suelen desaparecer de las noticias, según cuáles sean éstas.
¿Por qué usted o yo no somos modelos Corimexo? Al margen de que queramos o no serlo, ¿por qué no se nos ha propuesto desnudarnos y exponernos sobre los muebles que fabrica, 100% de cuero, mientras nos filman para un spot publicitario?
La respuesta es obvia, dirá la mayoría y sutilmente, sin palabras, también nos lo dirá el espejo. Un espejo que traduce categorías aprendidas socialmente, ideologías normalizadas a tal punto que creemos que no miente. Frente al espejo escuchamos sólo lo que aprendimos a oír.
¿Cómo es posible que un hijo bien querido, de familia estable y reconocida, educado moral y profesionalmente pueda ser feminicida? Para muchos esta unidad de antecedentes lo inhabilita como posible delincuente, pero hay que tomar en cuenta otros factores, los sociales.
“Así que te has vuelto feminista…”, me dijo con ojos inquisitivos un querido tío al que no veía desde hace años. “Sí, ¿y tú todavía no?”, le respondí. Él, un lúcido intelectual nonagenario, me miró entonces con ojos irónicos y mordaces para decir: “No, yo soy machista”. Así, con ese guiño y con todo afecto, seguimos conversando. No siempre, con personas cultas, un encuentro transcurre así de bien cuando se toca este tema, ya que hay a quien, de manera paradójica, le produce escozores e incomodidades a pesar de su amplitud de conocimientos.

