
RAÍCES Y ANTENAS
Escribo para que me escuchen. Escribo para dialogar con el presente y el porvenir. La palabra trazada deja memoria en el tiempo. A la palabra hablada se la lleva el viento, especialmente, si éste se origina en Villazón, la patria de los aires pendencieros. La palabra escrita permite que las generaciones del futuro conozcan las ideas del presente.
Escribo para que me escuchen. Escribo para dialogar con el presente y el porvenir. La palabra trazada deja memoria en el tiempo. A la palabra hablada se la lleva el viento, especialmente, si éste se origina en Villazón, la patria de los aires pendencieros. La palabra escrita permite que las generaciones del futuro conozcan las ideas del presente.

EL INFORME OPPENHEIMER
No quiero ser un aguafiestas –de hecho, me gusta el fútbol y pienso ver todo el Mundial–, pero hay algo muy desconcertante sobre los dos hechos que han acaparado la atención mundial en días recientes: la inauguración de la Copa Mundial en Rusia y la cumbre de Estados Unidos y Corea del Norte. En ambos casos, nos están haciendo creer que las dictaduras y los abusos a los derechos humanos son la nueva normalidad.

OPINIONES DE UN ESCRIBIDOR
Hace ya varios años, escribí un artículo denunciando la intromisión en Bolivia del mal capitalismo brasileño. Denuncié que ese mal capitalismo estaba carcomiendo al Brasil, por la corrupción que producía en el Gobierno. Como es bien sabido, esa corrupción del mal capitalismo terminó estallando y llevando en su caída al anterior gobierno brasileño. No es que Temer sea mejor, ya que ha tenido la maldad de proponer que se amplíen las carreteras en la Amazonia. Justamente, la corrupción brasileña avanzaba con la construcción de caminos en los bosques.

LA COLUMNA
No, no es el porcentaje que pagan algunos para asegurarse negocios con el Gobierno de turno. Es el que tienen algunos políticos en cuanto a la intención de voto de los ciudadanos, en una hipotética candidatura a la presidencia de nuestra república.

ÁGORA REPUBLICANA
Un equívoco político del Estado boliviano está generando una confrontación de resultados negativamente innecesarios, la ruptura de la relación entre lo urbano y lo rural. La opción ideológica por lo “originario indígena campesino” nos ha llevado a una suerte de negación de lo urbano, como si vivir en ciudades fuese negativo.

RONALD NOSTAS ARDAYA

ENERGÍA E HIDROCARBUROS

LUZ MARINA CANELAS ARZE


