ANDRÉS OPPENHEIMER

EL INFORME OPPENHEIMER

02/02/2016

Hay mucho entusiasmo en todos lados sobre el acercamiento del presidente Barack Obama a Cuba, pero permítanme un llamado a la cautela: es probable que el actual idilio entre Washington y La Habana se enfríe un tanto después de las elecciones de noviembre en Estados Unidos, independientemente de quien las gane.

La razón es muy simple: se necesitan dos para bailar el tango (o el cha-cha-cha, en este caso) y Cuba está haciendo muy poco de su lado para acompañar el relajamiento de las sanciones comerciales estadounidenses a la isla.

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