
VUELTA
El MAS juega con el cansancio de la gente. La resistencia cívica a los atropellos y abusos del Gobierno ha comenzado a perder fuerza y la expresidenta Jeanine Áñez parece hoy más sola que nunca en su celda de la cárcel de Miraflores. La indignación seguramente persiste, pero ya no es el detonante de grandes movilizaciones, ni de una sostenida protesta, salvo en las redes, donde se libra una batalla cotidiana.

ÓSCAR ORTIZ ANTELO

WILA K'ANK'AS EVERYWHERE
El otro día, una de mis cuatas feministas me ha preguntado si había feministas en los tiempos de los aymaras, y le dije que, como en todos los tiempos, había mujeres que se rebelaban contra el sistema establecido, pero así feministas de doctrina y tal, nones.
Entonces me acordé de mi abuela que me contaba que ella quería ser sawalla antes de conocer a mi abuelo, pero que el muy bandido se la había robado y al final se enamoraron y tuvieron 12 hijos.

MARTILLEANDO
Cuando la felicidad es un asunto de Estado, países como Dinamarca se lo toman en serio. Por eso han acuñado la palabra hygge cuyo significado se relaciona con hallar a la felicidad en las cosas simples y se ha transformado en una política de Estado
Traigo a colación este tema porque el 20 de marzo se celebró el Día Internacional de la Felicidad.

WILLIAM HERRERA ÁÑEZ

ÁGORA REPUBLICANA
En momentos de necesidad colectiva extrema, sólo la cohesión social puede ayudar a buscar respuestas y ejecutar acciones con alguna posibilidad de éxito. Mientras tanto, pareciera que la confrontación será el modo elegido para resolver las diferencias. La radicalización de las posiciones clarifica el nivel de desencuentro en el que nos encontramos, las diferencias afloran y las palabras rápidas e irresponsables se multiplican.

ANTONIO SARAVIA

LA CURVA RECTA
Las imágenes de la señora Áñez detrás de rejas me han conmovido, en primer lugar, porque tengo la suficiente compasión para sentir pena por quien está privado de libertad, debe ser mi herencia cristiana. Y, en segundo lugar, porque se trata de una mujer, esa debe ser mi herencia patriarcal, algo de lo que está de moda renegar estos días.
Pero tengo que decir que siento un gran mea culpa por no haber puesto mi granito de arena en denunciar el encarcelamiento de otra mujer, hace algo más de un año, me refiero a la señora Hermosa.

MARCELO OSTRIA TRIGO


