Basta de violencia doméstica
LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER ES MUY FRECUENTE Y LO PEOR ES QUE MUCHAS VECES SE MANTIENE EN EL MÁS ABSOLUTO SECRETO |LA ÚNICA FORMA DE DETENERLA ES EDUCANDO Y DENUNCIANDO ESTOS HECHOS.
La violencia doméstica es un problema social muy grave y lo que es peor y frecuente es que alrededor existe un velo de silencio que da paso a que la violencia continúe, exponiendo más a la víctima y dejando que el agresor se salga con la suya.
La violencia doméstica o intrafamilia se refiere al daño psicológico, físico o sexual que una persona ejerce a otra en el ámbito familiar. En Bolivia pese a que existe la ley 1674 contra la violencia intrafamiliar y doméstica y la ley 2033 de protección a las víctimas de delitos sexuales, y en el último tiempo se han adoptado acciones que van por el camino de poner un alto a la violencia, la incidencia continúa y ello probablemente se deba a lo ya mencionado: aún permanece oculto en el núcleo familiar por temor al agresor, vergüenza a enfrentar, dependencia económica y emocional, entre otras.
En lo que va del año el 80 por ciento de los casos denunciados están relacionados con violencia sexual o de género y 12 de los 24 feminicidios se han producido en Cochabamba. Por tanto, urge crear una mayor conciencia en todas las esferas y a lo largo y ancho del país para detener el abuso y la violencia que en muchos casos termina en fiminicidio.
Al respecto Rocío Lorena Cox Mayorga, Máster en psicología Forense- Medicina Legal y Ciencias Policiales, dice que cuando se habla de violencia intrafamiliar o de género, se habla de cuatro tipos de situaciones que se encuentran inmersas y que pueden ser ejercidas tanto en el género masculino como en el femenino.
Esencialmente la violencia física generalmente producida por golpes y el uso de cierto tipo de objetos contundentes o de castigo y que no sólo produce lesiones físicas, sino y principalmente por la intensidad con la que es practicada han conllevado algún grado de retardo mental o lesión cerebral cuando los golpes son recibidos en la cabeza. Sumada a esta circunstancia existe, la muchas veces, mal interpretada violencia psicológica, debido a que muchas denuncias son realizadas con este propósito a raíz de situaciones circunstanciales que no han involucrado algún grado de afectación emocional. Se debe entender a la violencia psicológica como desvalorización e intimidación mediante palabras denigrantes, realizadas de manera sistemática, estratégica, que por lo menos durante el lapso de seis meses y que de manera consecuente produce (sobre todo en el género femenino) el conocido Síndrome de la mujer maltratada, caracterizado por la existencia de síntomas evidentes de ansiedad, depresión (en algunos casos con intentos autolíticos previos), temor, desconfianza y de manera adicional al posible consumo de sustancias controladas o abuso de bebidas alcohólicas, así como el ejercicio de violencia física y psicológica con otros miembros familiares, como por ejemplo los hijos, explica la especialista.
Por otro lado, un hecho muy importante y que está rodeado de prejuicios y conceptos socio-culturales dificultando una denuncia efectiva, es la violencia sexual, que se presenta por lo general con las hijas (en situaciones extremas a lo largo de varios años, a veces con la existencia de producto que evidencian el delito).
Por último se debe especificar que la violencia patrimonial que se dirige a ocasionar un menoscabo en los recursos económicos y patrimoniales de la mujer que es ejercido y producido también como producto de la situación de control cognitivo-conductual propio del agresor intrafamiliar de manera general.
En este sentido es bueno establecer el patrón de comportamiento que se produce dentro de un círculo de violencia. El nombre mismo ayuda a comprender que es un fenómeno que se repite de manera cíclica y que se va intensificando en cuanto al contenido de la violencia ejercida, hasta que se produce la intervención de personas (familiares en su mayoría) o entidades legales empero con mayor intensidad y escalada de la violencia en todas sus esferas de manera posterior hasta que finalmente en casos extremos este círculo tenga un desenlace feminicida, dice Cox.
PERFIL DEL MALTRATADOR Y OTROS HECHOS
Se entiende de manera general que un agresor dentro del contexto intrafamiliar es siempre el cónyuge, esposo o concubino de una mujer, sin embargo cualquier miembro familiar puede convertirse en un agresor. En sentido general entonces el agresor (varón) en relación con la pareja presenta características de desvalorización, inseguridad y baja autoestima en su personalidad y por las cuales ejerce dominio, control, hostigamiento y violencia con la víctima para precisamente reafirmarse como persona y por tanto como varón, dice.
Las mencionadas características ya son claramente evidenciadas desde el enamoramiento precisamente por lo llamativo del control conductual.
Por su parte, de manera consecuente con lo antes referido, las víctimas de violencia de género en su mayoría presentan situaciones de dependencia no solo en la parte afectiva y emocional, sino y muy bien comprendida culturalmente, dependencia económica que posterga la eclosión del conflicto (hacer público un hecho oculto).
Existen un gran número de maltratadores, sin embargo al momento de ejercer violencia un agresor, como su nombre lo indica desarrollará pautas de comportamiento impulsivas y agresivas de manera previa y durante la agresión misma, explica la experta.
Cabe mencionar que las situaciones de violencia se pueden dar en cualquier estrato social, sólo que simplemente la situación de pobreza en tanto falta de apoyo educativo o red de contención social, dificulta una intervención oportuna que pueda reeducar en temas de violencia. Por lo que la mayor parte de los delitos son cometidos por agresores que responden a un nivel sociodemográfico pobre, a partir y durante la juventud y que en el 90 por ciento de los casos son de sexo masculino.
Es importante mencionar que el consumo de bebidas alcohólicas se ha hecho presente en la mayor parte de los agresores (sexuales, de violencia de género y feminicidas) como un comportamiento típico, dice Cox.
Para poder frenar el incremento en la comisión de delitos de género caracterizados actualmente por el límite que presentan en cuanto a aberración se refiere, se debe considerar situaciones multicausales que devienen de factores genéticos, socioculturales, demográficos (fenómenos de migración), aplicación de legislaciones coherentes con el tipo de pensamiento concreto propio de nuestra sociedad y culturales en última instancia, que han ido desarrollando durante las últimas décadas.
FEMINICIDIO
Se entiende como feminicidio (respecto de la situación extrema) al asesinato prevenible de mujeres, que se produce por razones de género. Esta muerte puede producirse el cualquier etapa de desarrollo del sexo femenino por tanto también se debería considerar a la negligencia médica que ha podido producir la muerte de una recién nacida dentro de este tipo penal, dice.
De manera general el feminicidio es conocido por la población, como un acto no justificado de violencia extrema a un género (específicamente del género femenino) ya sea fuera o dentro del círculo familiar, que conlleva la muerte de la persona.
Lo que se sabe es que éste término deviene de un neologismo creado a través de la traducción del vocablo feminicide, que supone la muerte prevenible de una mujer y que es cometido por razones de género, por tanto, se puede entender que en su mayoría es producido por el ejercicio de poder del sexo masculino, entendiendo también el grado adicional de vulnerabilidad de la mujer. Todo esto lamentablemente se ha venido incrementando precisamente por situaciones culturales como el machismo, el consumo de bebidas alcohólicas, inexistencia de modelos educativos y por último condiciones violentas de vida, asegura la especialista.
Actualmente en muchos países, principalmente latinoamericanos se ha transformado en una realidad latente y que probablemente por este motivo causa temor ante la sociedad más aun por las consecuencias que conllevan este tipo de actos nunca justificados pero que para países como el medio Oriente existen explicaciones también culturales y muy enraizadas, como el Crimen de Honor y que es llevado a cabo por integrantes del mismo círculo familiar.
El tráfico de mujeres, la violencia doméstica o de género, la incineración del cuerpo, la desaparición de mujeres, la falta de comida y atención médica, que se desvía hacia los miembros masculinos de la familia, el infanticidio femenino en aquellos países en los que se prefiere a niños varones y el aborto de los fetos aborto selectivo de niñas basado en una selección deliberada, se encuentran dentro de los mecanismos más comunes de muerte para la mujer, asegura.
También se sabe que el feminicidio entra en la esfera de la violencia contra la mujer, pero también toma otras formas, aunque existen otros casos como una mala o falta de atención médica durante el embarazo o el parto que pueden acarrear la muerte de la madre.
En Bolivia, y específicamente en Cochabamba, hay casos emblemáticos que hemos podido observar a través de los medios de comunicación, en la que la mayoría de las mujeres han sido violadas y algunas mutiladas, torturadas o incluso descuartizadas, y que las personas desconozcan cuáles son las causas para que el feminicida de muerte a su víctima, apunta.
Inicialmente, se conoce al feminicidio íntimo, como aquel asesinato de una mujer, por un hombre con el cual la víctima tenía o tuvo una relación íntima familiar, de convivencia o afines a esta. Pero existen otros tres tipos establecidos, como el feminicidio no íntimo, donde el asesinato de una mujer, es cometido por un hombre con el cual la víctima no tenía relaciones íntimas, familiares, de convivencia o afines.
Dependiendo de si el crimen implica o no el ataque sexual a la víctima, antes de asesinarla, puede ser feminicido no íntimo por ataque sexual o feminicidio no intimo sin ataque sexual, ambos cometidos por hombres despechados por la respuesta negativa (rechazo) de la mujer que mataron, a la cual conocían, explica Cox.
El feminicidio por conexión o conexo, es el asesinato de una mujer, cometido por un hombre que buscaba a otra mujer para matarla y que, al no encontrarla, la asesina. Éste error en persona se da de manera intencional y voluntaria de parte del feminicida. Por último está el feminicidio por accidente, como el asesinato accidental de una mujer que viene asociado a violencia intrafamiliar. Cuando el feminicido se produce dentro del ámbito familiar se ha encontrado el suicidio en el feminicida como algo característico del hecho.
HIJOS DE LA VIOLENCIA
Muchos de los casos de violencia en el hogar se da porque el agresor también fue víctima de maltrato en su niñez o fue testigo de la las agresiones.
En el 50 por ciento de los casos existe la presencia de una tercera persona, en su mayoría miembros de la familia y también se tiene que mencionar que los femincidas tenían una historia delincuencial o anteriores comportamientos de violencia física, verbal, situaciones de acoso, amenazas y abuso sexual, dicho lo anterior precisamente porque según su historia familiar se ha podido establecer que la mayoría han sido víctimas de violencia física, por la cual han reproducido la misma de manera activa, al convertirse de nueva cuenta en maltratadores. Los estudios Sociodemográficos en este sentido arrojan datos sobre victimización en la esfera sexual ya sea como victimas propiamente o meramente observadores, y que ha influenciado y estimulado comportamientos sexualizados a partir de la vivencia de situaciones no acordes con su edad. Entonces, se ha podido encontrar al aspecto sexual como el móvil esencial en la comisión de la mayor parte de los delitos mayores (homicidios, asesinatos, feminicidios), explica la psicóloga.
La única forma de terminar con esta problemática social tan grave es educando a la población y que los hechos de violencia se denuncien, así se pondrá un alto a los atropellos, agresiones, muertes y por último, y no menos importante, que los hijos de estos hogares se conviertan en futuros agresores o víctimas de la violencia.






















