Eduardo Sáenz: “Afrontamos las matemáticas como un reto imposible”
Matemáticas es una palabra que tiene el poder de causar pánico y tedio...al menos, eso se pensaba. El profesor e investigador de la Universidad de la Rioja (España), Eduardo Sáenz de Cabezón (47), está rompiendo el mito de que las matemáticas son aburridas, imposibles y sólo pueden ser aprovechadas por grupos aislados de profesionales. Su canal de YouTube “Derivando” nació en 2015 y pronto alcanzará los 800 mil suscriptores. En este espacio enseña matemáticas como parte de la cultura y aplicándola a la vida cotidiana. Saénz también es presentador del programa de ciencia “Órbita laika”, en el canal 2 de televisión española. El autor de “Inteligencia matemática” tiene previsto publicar para fines de este año el libro “El árbol de Emmy”.
Oh! conversó con el matemático y divulgador español, quien llegó a Cochabamba como invitado de la Universidad Privada Boliviana (UPB) para dar la charla abierta “Ponga un matemático en su vida interior”.
—¿Cómo seguiste este camino?
—Es un comienzo remoto. Estudié matemáticas y desde antes venía haciendo espectáculos de cuenta cuentos. En la facultad, hacíamos talleres y conferencias para estudiantes de secundaria. Participé y gané en el concurso internacional de monólogos científicos “Famelab” (2013). Luego, lanzaron el monólogo en bares, museos y espacios científicos. Tuvo mucho éxito y empezaron a llamarme para distintas actividades.
—¿Por qué son importantes las matemáticas en nuestras vidas?
—Podemos hablar a varios niveles de eso. Cualquier actividad técnica, tecnológica o científica tiene matemáticas de base. Hay otro nivel que es quizás menos evidente, pero a lo mejor más importante y es que matemáticas es una de las formas principales en las que los seres humanos nos relacionamos con el mundo. Las funciones básicas de las matemáticas que son contar, ordenar y medir nos permiten relacionarnos con la naturaleza. Es importante prepararnos la cabeza para explorar más intensamente esa capacidad que tenemos.
También las aplicamos en la vida cotidiana: cómo elijo la mejor fila en el supermercado, cuando salimos a cenar ¿es mejor que cada cual pague su parte o que paguemos todo en común? Además, comprender matemáticamente los juegos te da ventaja para jugar…desde el ajedrez hasta el fútbol.
—¿Las matemáticas son para todos?
—Todos podemos aprender matemáticas hasta a un nivel mayor del que nos damos cuenta. Comparo esto con salir a correr. ¿Todo el mundo puede correr una maratón? Probablemente no, pero casi todo el mundo puede correr 10 kilómetros. Casi todo el mundo puede disfrutar corriendo a su nivel. Casi todo el mundo puede disfrutar las matemáticas de acuerdo al nivel que encuentre y, cuando lo haga, seguro será mayor al que esperaba. Eso es maravilloso, porque te das cuenta que eres más capaz de lo que creías que eras. Eso contribuye a auto valorarte mejor y te da herramientas para afrontar muchas cosas de la vida con mayor fortaleza. Es importante que las abordemos desde el punto de vista del disfrute.
—Entonces, ¿por qué son tan temidas y odiadas? ¿Cuáles son los principales errores al enseñar esta ciencia?
—El error fundamental es algo que los psicólogos llaman “indefensión aprendida”: cuando estoy convencido de que no voy a saber hacer algo, acabo sin saberlo hacer ni aprenderlo. Cuando estoy convencido de que las matemáticas son difíciles y me irá mal, acaban siendo difíciles. Los niños empiezan a escuchar ese mensaje desde que son muy pequeños. Terminamos autoconvenciéndonos que las matemáticas son áridas, difíciles; tienen su dificultad, por supuesto. Sin embargo, las afrontamos como un reto imposible.
Otro error que cometemos todos es la desvinculación de las matemáticas con el resto de las materias y con el resto de la vida. Debemos ver los problemas de las matemáticas en un contexto más amplio y aplicados en la vida cotidianas, no necesariamente todos, porque también en las matemáticas también hay problemas que son bellos en sí mismos.
Por supuesto que Messi tiene que hacer abdominales, pero el fútbol no es sólo hacer abdominales. Si le digo a un niño que quiere ser futbolista: “Haz dos años de abdominales”, no volverá a entrenar, porque el fútbol es jugar, correr, regatear, etc. La matemática también tiene la emoción del resultado. Pero, de alguna forma, estamos haciendo sólo abdominales y las llamamos matemáticas.
—¿Cómo un canal de YuoTube que enseña y habla de matemáticas puede tener éxito en redes sociales?
—Me lo explicó muy bien una mujer de setenta y pico años en Argentina. Me abordó una vez en la Feria del Libro de Buenos Aires. Me contó que su hijo ingeniero la ponía a ver mis videos. Me dijo que si bien no entendía todo, sí entendía algo y se sentía inteligente. Eso es algo que nos hace falta. La escuela, con las matemáticas, nos ha hundido nuestra autoestima con nuestras capacidades.
Nosotros no queríamos eso, las matemáticas son bonitas. De repente ves a alguien que te está contando algo y te está interesando, lo entiendes hasta cierto punto y afectivamente te llega, se ejerce una cierta liberación del trauma colectivo del que hablábamos. Se abre una puerta más con la que uno no contaba: “Qué alegría, voy a pasar por ella, a ver qué encuentro”.
No ando buscando tener miles de seguidores, prefiero compartir algo que para mí es apasionante y atractivo. Eso está teniendo éxito, va en camino de los 800 mil suscriptores, un canal de matemáticas que además no te sirve para clase. Mi canal no es práctico, no te va a salvar de un examen. Muestra a las matemáticas como parte de la cultura (si la entendemos como a la autoimagen que tiene la sociedad de sí misma)
—¿Cuál es el segmento de su canal?
—El mayor segmento son personas entre los 15 y 25 años. También por el propio medio, porque YouTube tiene ese público. Hay una inmensa mayoría de hombres frente a mujeres, ello por autoconvencimientos comunes, como por ejemplo: “La ciencia y las matemáticas son cosa de chicos”. Hay dos direcciones para romper esa brecha. Una es decir que son cosa de chicas también y visibilizar a las mujeres que se dedican a las ciencias. Ser maestro y enfermero también es cosa de chicos.
—¿Cómo logras empatizar con este público?
—Mi mantra personal es decir que en lo alto de la jerarquía está el contenido y en el centro del foco está el público. No renuncio al contenido, doy un contenido que sea cierto, riguroso, interesante y valioso. En el centro del foco debe estar el público, luego estoy yo. Me preocupo por saber quién eres, qué te interesa, etc.
Partir de los intereses que el público ya tiene y ver cómo los temas matemáticos pueden conectar con ellos. Por ejemplo, queremos que el amor sea duradero y nos interesa eso. En matemáticas, vemos la diferencia entre una conjetura y un teorema. Conjetura es un resultado que por el momento no está probado. Un teorema es algo que ya está probado y demostrado y que será válido siempre. Entonces, las matemáticas tienen algo de eterno y perdurable, eso lo pongo en un contexto al hablar de relaciones y de amor y ya estamos tocando la materia en la que tú y yo podemos hablar. Por ejemplo, das un símbolo de eternidad cuando demuestras tu amor, como por ejemplo, un diamante.
También es importante generar nuevos intereses en la gente. Contarte una nueva historia que te lleva a un lugar en el que tú quieres saber cómo eso acaba. Para saberlo, vas a tener que pasar por la explicación que te voy a dar. Te haces una pregunta que es precisamente la que yo vengo a responderte.
—¿Cuál es el mensaje más importante que quiso compartir en la charla “Ponga un matemático en su vida interior”?
—Que todos tenemos a un matemático dentro y lo importante de darse cuenta de eso. Todos tenemos una especie de buda dentro, una cierta inclinación a lo espiritual, a conocernos. Así como también todos tenemos un artista, también tenemos un matemático dentro. ¿Para qué nos sirve? Para afrontar la vida con rigor, para dar soluciones a los problemas, para que no nos engañen con las estadísticas, etc.
Cuidar de ese matemático que tenemos dentro es importante en nuestra vida. Hay muchos aspectos de nuestra vida que están dominados por algoritmos sin que nosotros lo sepamos. Estamos en un momento similar que en la edad media, cuando decían: “Eso de leer es para los nobles”. Qué más quieren los poderes que mantenernos ignorantes. Tenemos una responsabilidad ciudadana de contribuir a nuestra propia formación científica y los científicos tenemos la responsabilidad de compartir nuestros conocimientos.
—Presentará este año un nuevo libro, “El árbol de Emmy”. ¿De qué trata?
—Es un libro sobre Emmy Noether, quien es probablemente la mayor matemática de la historia y muy poco conocida. Está al nivel de Marie Curie, por así decirlo. Vivió desde finales del siglo XIX hasta el siglo XX.
Era mujer alemana de ascendencia judía. Quiso dedicarse a las matemáticas en una época en la que no había mujeres matemáticas y las mujeres no tenían permitido entrar a la universidad. Con el acenso de Hitler, las mujeres judías estaban apartadas de la vida pública alemana. Se sobrepuso a todas esas dificultades con mucha naturalidad y alegría envidiables. Hizo dos gran aportaciones a la historia científica de la humanidad: los teoremas de Noether (cuál es la ley principal que todas las leyes físicas deben cumplir) y además es la madre del álgebra abstracta moderna. Noether falleció a los 54 años de cáncer, exiliada en los Estados Unidos.
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PERFIL
Eduardo Sáenz de Cabezón Irigaray es un matemático, profesor de Lenguajes y Sistemas Informáticos (y también teólogo, aunque en la actualidad no ejerza como tal) de la Universidad de La Rioja (España) desde 2001. También es reconocido especialista en monólogos científicos.
Realiza una intensa labor de divulgación de las matemáticas mediante conferencias, espectáculos, charlas y talleres para personas de todas las edades y por todo el mundo. En su labor, ha visitado más de 30 países.



















