Reciclaje: un puente entre el presente y futuro
Toda empresa y persona emite una huella de carbono. Luchar contra la contaminación y llevar una vida sostenible es tarea de todos, independientemente de la edad, la profesión o la ubicación geográfica.
Ante la preocupación que generan las alarmantes cifras y noticias que circulan sobre la agobiante contaminación del planeta, varios emprendimientos locales se suman a trabajar con una economía verde y amiga del medioambiente.
OH! conversó con los emprendedores de Mamut, materiales ecológicos de construcción; Enkarte, conciencia ecológica y social, y con BastDesign, accesorios, quienes comparten con los lectores el trabajo que realizan con productos reciclados, qué desafíos atravesaron y cuáles son sus siguientes pro yectos.
Sin embargo, esta es una encrucijada mundial, por lo que el cambio también está siendo afrontado por afamadas marcas internacionales.
MAMUT, EL TRIPLE IMPACTO Y LA RENTABILIDAD PUEDEN IR DE LA MANO
Un emprendimiento boliviano que nació hace cinco años. Mamut demostró que se puede crear empresas en Bolivia que solucionen problemas reales utilizando la tecnología.
Mamut contribuye a la sociedad con materiales de construcción ecológicos de larga vida y alta resistencia. Cuenta con las respectivas pruebas de laboratorio y compite a nivel nacional e internacional.
“Dejamos de ver las llantas usadas como residuo y las convertimos en recursos, transformándolas en pisos amortiguantes de goma, que luego se convierten, por ejemplo, en un parque que mejora la calidad de vida de los niños”, explica Manuel Laredo, quien fundó Mamut junto a Antonio Laredo y Ronald Gonzales.
El emprendimiento actualmente instala pisos deportivos e industriales de goma de PU para hacer deporte de forma segura. Además, ofrece su línea de baldosas amortiguantes para gimnasios y parques.
Es la primera empresa industrial de triple impacto certificada en Bolivia y premiada por la ONU por sus esfuerzos realizados para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
El triple impacto se basa en generar valor económico con mirada social e impacto ambiental. Laredo añade, además, que están enfocados en utilizar la tecnología para dar solución a problemas reales.
Mamut fabrica sus productos de forma sostenible en una nueva planta 2.0 con producción limpia. Ha invertido en paneles solares para la generación de energía y tanques recolectores del agua de lluvia para un consumo eficiente de este recurso.
La planta Mamut 2.0 puede valorizar 1.300.000 kilos de caucho reciclado, equivalentes a 300.000 llantas en desuso, mejorando el nivel de vida de más de 500.000 usuarios. La infraestructura sostenible está ubicada en la provincia de Sacaba, zona Chimboco, en Cochabamba.
Esta planta se caracteriza por autogenerar energía a través de paneles solares. Cuenta con una planta de acopio de lluvia que se utiliza para regar el huerto de la fábrica y actividades de limpieza. El nivel de eficiencia productiva es del 99,5 por ciento (no genera residuos) y la producción es con carbono neutral.
Laredo resalta que el 80 por ciento de la economía en Bolivia es informal. Mamut es un ejemplo a nivel internacional de cómo se han adaptado a la realidad de acopio informal para formar una empresa formal. El emprendedor social señala que en Bolivia el acopio, recolección y reciclaje son diferentes, en comparación con otros países.
En Bolivia, reciclar el caucho es inviable pues, según explica el CEO, no hay ni mercado ni suficiente basura para pensar en algo así. Por eso, se optó por otro sistema económico: comprar los restos de caucho a talabarteros y recauchutadores. El producto acopiado se pica a través de un proceso químico, luego se lo convierte en una masa, se lo prensa y se transforma en más de 18 productos.
La empresa se basa en la economía circular (de forma orgánica y no tradicional), que consiste en aprovechar los recursos para la reducción, la reutilización y el reciclaje de los elementos. Por todas estas particularidades, el modelo de negocio de Mamut será estudiado por Incae Business School.
Sobre la contaminación, Laredo afirma que el problema no está en los productos, sino en el diseño. “El problema es del ser humano, que tiene una forma de vida en la que todo es desechable. Busquemos estructuras en las que los productos que usamos se queden la mayor parte del tiempo en la economía, no generen basura y que sean de varios usos”, añade.
Mamut demuestra que sí es rentable trabajar con material reciclado. Si bien ya existía años atrás una industria de reciclado en Bolivia, ha logrado construir una diferente a las empresas del extranjero. Sin embargo, este no ha sido el único desafío que atravesaron, pues introdujeron un producto nuevo en un mercado nuevo, cambiando así el concepto del reciclado en las personas.
Mamut ganó el año pasado el concurso de #VIVAPremiosSchmidheiny en la categoría de empresas de impacto ambiental en Costa Rica. Este premio, entre otros, además de certificaciones internacionales, fue uno de los aspectos claves para que la marca ganara credibilidad y posicionamiento, según dice Laredo.
Otro aspecto importante que recalca el emprendedor, es que cuando demostraron el impacto positivo en la sociedad, la empresa “estalló”. Por ello, hace hincapié que el éxito de los emprendimientos radica en poder comunicar lo que está haciendo. Es importante comunicar a la sociedad qué se está solucionando.
Por estos motivos, han trabajado mucho el posicionamiento en la web y en las redes sociales, una herramienta de comunicación rápida y directa que, asegura, los ayudó en el proceso de exportación. “Queremos demostrar que una empresa boliviana puede nacer y convertirse en una empresa global”, asevera. Es así que están trabajando en el desarrollo de mercados internacionales. Actualmente, tienen conexiones y proyectos con Paraguay y Panamá. Cabe destacar, que es posible replicar el sistema de reutilización y negocio de Mamut en ciudades parecidas a Cochabamba.
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ENKARTE EN EL MUNDO
La filosofía y trabajo de Jorge Burgoa, conocido internacionalmente como “Koko el boliviano”, ha traspasado fronteras y es uno de los referentes locales y nacionales de lo mucho que se puede hacer con poco.
El compromiso ecológico-social heredado de su familia se ve reflejado en Enkarte, una organización comunitaria boliviana sin fines de lucro, que genera conciencia ecológica y social a través de talleres ocupacionales productivos y la elaboración de muebles, juguetes y accesorios con el aprovechamiento de materiales reutilizables.
Independientemente, sin considerar el efecto réplica, ha superado las 86 toneladas de cartón reutilizado. Burgoa señala que con una tonelada de cartón reutilizado se salvan 17 árboles, 50 mil litros de agua, 140 litros de petróleo, 900 kilos de dióxido de carbono y como cuatro metros cúbicos de espacio en un botadero.
En Bolivia ha capacitado solidariamente a cerca de 1.900 personas, cifra que van aumentando día a día. Ha logrado generar cadenas productivas en las cárceles, con chicos que viven en las calles y personas con discapacidad visual, entre otras.
Burgoa no habla de empresa ni de negocios, la labor y alcances de lo que hace los denomina “familia”. Y ésta ha llegado a Argentina, Chile, Perú, Ecuador, México, España, Italia e incluso a la India.
Su nueva campaña se llama “Desmadres”, con la que espera llevar su técnica de fabricación de muebles de cartón a muchos más lugares, sobre todo a Europa, desde donde le han escrito para que enseñe a voluntarios de diversas fundaciones. Aspecto que, entre otros, ha llamado la atención internacional, por ejemplo, de la agencia internacional de noticias EFE, que lo entrevistó el mes pasado.
Compite con empresas que facturan millones e incluso ha recibido ofertas de consolidar negocios en otros países, pero él se niega.
Trabajar con productos reciclados implica todo un desafío y uno de los principales retos que atravesó con Enkarte fue combatir la incredulidad, ya que alguien que no conoce la técnica ni ha visto los muebles de cartón, duda. Indica que el mueble más pequeño pesa menos de un kilo y soporta 150 kilos. Además, tiene escritorios de 8,5 kilos que soportan una tonelada.
“Es difícil emprender en Bolivia, pero no sólo en este país. En Sudamérica nos han malcriado. A las grandes empresas y potencias les conviene obtener nuestra materia prima y no nuestra producción. Les vendemos nuestra materia prima y nos la devuelven reevaluada”, recalca.
Otro tropiezo constante con el que lidia es el interés humano y la necesidad de que para muchos todo debe culminar en negocio. “Cada vez me proponen sociedades y abrir más mercado. Lo primero que me piden es que no dé talleres porque estoy creando competencias. Yo no creo en competencias, yo estoy haciendo familia. Hago cosas sin esperar nada a cambio y me cierran las puertas, desconfían”, cuenta.
Dice que en 50 años espera obtener un poco más. “Estoy dejando semillitas con los niños. Quiero demostrar que se pueden hacer cosas desde menos cero, cuando hay ganas, principios, valores y solidaridad se puede realizar cualquier sueño, para soñar no se necesita ni un centavo”, enfatiza.
El 12 abril, por el Día del Niño, lanzó videos tutoriales en su canal de YouTube.
Enkarte estuvo entre los nueve finalistas latinoamericanos de Innovadores de América 2018 y fue uno de los proyectos bolivianos seleccionados en el top 500 de los Premios Latinoamérica Verde, en dicha gestión.
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BAST DESIGN, TENDENCIAS Y ECOLOGÍA
Son muchas las posibilidades de aplicación y uso que ofrecen los productos reciclados. El mundo de la moda es otro sector que puede beneficiarse de ello.
Jenny Verónica Revilla Vargas (35), oriunda de Potosí, es la artífice detrás de Bast Design, emprendimiento que nació el año pasado.
Revilla, quien ahora radica en Cochabamba, explica que la misión fundamental de la marca es minimizar el impacto ambiental que genera el plástico mediante el desarrollo de alternativas de reutilización, ya sea de modo artesanal o industrial.
El trabajo que actualmente realiza es el diseño y confección de bolsos personalizados de acuerdo con los gustos y preferencias de los clientes. Son bolsos exclusivos de estilo artesanal, elaborados con hilo de bolsas plásticas y materiales reciclados (bordados y aplicaciones). La estética es rústica y está pensado hasta el último detalle que sea un proyecto amigo del medio ambiente, ya que los empaques también están hechos con materiales reciclados.
“Son diseños originales, prácticos e innovadores que combinan lo tradicional con lo moderno, lo casual con lo formal y siguen las tendencias de la moda. Todo esto a precios competitivos”, asevera la creadora, quien es ingeniera comercial, ecologista y fotógrafa. Ahora está formándose en estudios de antropología y dedica la mayor parte de su tiempo completo a consolidar la marca. El año pasado fue invitada a una charla con la expresidenta del Ecuador, Rosalía Arteaga, llevada a cabo en Cochabamba. El grupo estuvo conformado por 15 mujeres y trataron temas desde empresariales, artísticos, culturales, políticos y hasta ambientales.
Revilla, quien es miembro de la Unión de Periodistas Ambientales Bolivia (UPAB), hace hincapié en la contaminación que generan los productos de plástico, ya que está afectando a todos los ecosistemas del planeta, especialmente a los océanos. Resalta el dato que fue difundido en medios y viralizado en redes sociales, que científicos encontraron cerca de 80 mil toneladas de plástico en una “Isla de basura” en el Pacífico, que mide aproximadamente 1,6 millones de km, representando una gran amenaza para la vida marina.
“A razón de lo mencionado y viendo la necesidad de generar un cambio en la vida útil de los productos hechos en base a plástico y otros, es que surge este proyecto”, enfatiza.
Revilla lanzará una nueva colección para fines de abril o principios de mayo. Como próximo proyecto está trabajando en el desarrollo de ladrillos ecológicos, que consiste en el relleno de botellas de plástico.
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EL PANORAMA INTERNACIONAL
ADIDAS A FAVOR DE LA ECOLOGÍA
Varias marcas afamadas a nivel mundial ya se sumaron a diseñar y fabricar productos amigos del medio ambiente. Tal es el caso de Adidas, que apostó exitosamente por la producción de zapatos hechos de plástico retirado de los océanos. En este proceso, transformó millones de botellas plásticas desechadas indebidamente en tenis deportivos de alto rendimiento.
Con 11 botellas recicladas es posible producir un par de tenis deportivos, incluyendo en la confección de la pieza, el revestimiento de los talones, de las capas de los forros de las medias y el diseño externo.
La idea surgió en 2015, cuando la multinacional alemana unió esfuerzos con el grupo ambiental Parley for the oceans para desarrollar juntos el calzado innovador.
“Este año la meta era producir 7 millones de pares de calzado”, dijo Eric Liedtke, miembro del consejo ejecutivo de Adidas, en un comunicado de prensa que fue difundido en varios portales de noticias internacionales. “Después de un millón de pares de calzados producidos en 2017, cinco millones en 2018, planeamos producir 11 millones de pares de calzados que contiene plásticos reciclados de los océanos en 2019.”
A pesar de que el par de zapatos tiene un precio de hasta 220 dólares, la aceptación de los consumidores ha sido bastante positiva, valorando su diseño ligero, moderno y duradero.
De acuerdo con el Foro Económico Mundial, los plásticos se vierten en los océanos a una tasa de un camión por minuto, impactando fuertemente la vida marina. Para empeorar, más de 480 mil millones de botellas plásticas se vendieron en todo el mundo en 2016 – medio billón en 2017 y 2018 – lo que representa un aumento de cerca de 300 mil millones de botellas más en comparación con una década atrás. Un porcentaje aún considerado bajo es el reciclado.
NORTH SAILS, OTRA FIRMA QUE CUIDA EL MAR
Para el 2050, se estima que la cantidad de residuos sea mayor que la fauna marina en los océanos. En este contexto, la firma North Sails propone sus propias pautas de conducta y producción, que velan por cuidar este medio creyendo en soluciones reales.
North Sails fue fundada en 1957 por el medallista de oro olímpico en navegación Lowell North, buscando elaborar velas para esta práctica que fueran mucho más rápidas y ligeras que las de sus competidores, y que permitiesen ganar competiciones y explorar el mar, buscando a través de la innovación ir un paso más allá, mediante el respeto y el cuidado de uno de los pilares esenciales de la firma: el océano.
En la actualidad, la industria de la moda es la segunda más contaminante del mundo según afirma la ONU, produciendo en sus procesos de fabricación emisiones de carbono que provocan daños irreversibles en ríos y océanos, y muchas son las firmas de moda que tratan de readaptar sus procesos de elaboración para mitigar el impacto.
Siguiendo esta filosofía y como no podía ser de otra manera, el producto más emblemático de la firma es su chaqueta “Sailor”, una cazadora entallada tipo “bomber” realizada a partir de tela de vela y que se posiciona como el producto más vendido de la firma.
Deporte y conciencia medioambiental se unen así bajo la firma North Sails, haciendo del océano un lugar con esperanza.
H&M CON LA MODA SOSTENIBLE
WWF y H&M lanzaron el año pasado una nueva colección infantil, elaborada con materiales sostenibles como algodón orgánico, con la esperanza de inspirar a personas de todo el mundo para cuidar el planeta.
En todo el mundo son muchas las especies silvestres enfrentadas a amenazas como la pérdida de hábitat, la contaminación del agua y el impacto del cambio climático. La colección se centra en animales salvajes como tigres, leopardos de las nieves, osos polares, ballenas, elefantes y pingüinos, para resaltar la difícil situación de estas especies en peligro.
“Estamos encantados de colaborar con H&M en otra colección. Esta campaña, que es una extensión de nuestro trabajo de transformación a largo plazo con la compañía, no sólo recaudará fondos para el trabajo de conservación de WWF, sino que esperamos que también inspire a una nueva generación en el respeto al medio ambiente. La colección es un testimonio de cómo es posible producir ropa a gran escala de manera más sostenible, por el medio ambiente y el futuro de los más pequeños”, dijo al portal EcoNoticias David Bloch, director de Alianzas Corporativas y Marketing de WWF Internacional.
Por su parte, Anna Gedda, responsable de Sostenibilidad del grupo H&M, recuerda: “Sólo tenemos un planeta y todos necesitamos unirnos para preservarlo para las generaciones venideras. Creemos en un futuro de moda sostenible donde la moda se fabrica y se consume de una manera sostenible para el planeta. Tenemos la ambición de ser totalmente circulares, y como parte de eso nos hemos fijado el objetivo de utilizar únicamente materiales reciclados o provenientes de fuentes sostenibles en el año 2030”.


















